Casa Maestro se asegura una segunda vida
Beatriz Díez y Sonia Álvarez estaránal frente de este comercio centenario de Santander, especializado en frutos secos y dulces tradicionales
Hace justo un año, las páginas de este periódico recogían la petición que lanzaban Javier Acero e Isabel Fernández, al frente de Casa Maestro, un ... comercio centenario especializado en frutos secos y dulces tradicionales en la calle Florida. Buscaban relevo tras toda una vida trabajando detrás del mostrador –un mostrador cuidado al detalle–. Lo pedían pensando en su clientela, que, «bajo ningún concepto», quería que el negocio bajara la persiana. Entonces, ofrecieron un traspaso y se comprometieron a enseñar todos sus conocimientos a las personas que decidieran continuar, para así mantener la esencia de un negocio que «sigue teniendo mercado en la sociedad actual». Dicho y hecho. Se pusieron manos a la obra en esa ardua búsqueda. «Recibimos varias ofertas, porque al ser un negocio conocido y que funciona, vinieron varias personas. Pero sin duda las que más nos interesaron fueron Beatriz y Sonia», cuenta Acero, en referencia a Beatriz Díez y Sonia Álvarez, dos amigas «de toda la vida» que fueron las que «más empeño pusieron».
¿Y qué tienen estas dos amigas para haber sido las elegidas? «Desde el primer día que las vimos fueron las que más nos gustaron por su forma de ser. De hecho creo que lo van a hacer hasta mejor que nosotros», bromea el matrimonio. Y eso que han dejado el listón muy alto. Prueba de ello es que el pasado miércoles, en la I Gala del Comercio de Santander, Javier e Isabel subieron al escenario del Teatro Casyc para recibir el Premio al Comercio con Historia. «Gracias a todos, por todo», expresó Javier en su discurso de agradecimiento y también de despedida. Y es que, si en estos tiempos cuesta que una tienda con tanta historia continúe tras la jubilación de sus dueños, más mérito tiene aún si el relevo no es entre familiares, sino entre dos amigas que ya de pequeñas iban a comprar dulces. «Teníamos muy claro que queríamos mantener el espíritu de lo que es Casa Maestro. Y en eso ellas nos dieron confianza. Porque, claro, si nos dice alguien que quiere continuar pero prefiere cambiarlo todo... Pues es respetable, pero sería una pena». De hecho, su marcha no está relacionada con la caída de las ventas. Ni mucho menos. Ellos mismos cuentan que en los últimos años las cosas han ido a mejor debido al auge del consumo de frutos secos. Igual que la materia prima para elaborar postres, otro de sus grandes reclamos, que ha crecido mucho desde el confinamiento por la pandemia. «También vemos que se lleva mucho la repostería saludable», apuntan.
«Esta es la mejor noticia que podíamos dar a nuestros clientes. Es una satisfacción»
Javier Acero
Propietario saliente
«Cuando vimos la noticia nos daba mucha pena que cerrase otro negocio de toda la vida»
Beatriz Díez
Nueva propietaria
Precisamente para no perder esa esencia, tanto Isabel como Javier estarán trabajando junto a ellas hasta fin de año. «Lo poco que sabemos y dominamos del negocio queremos que lo conozcan. Además lo están cogiendo muy rápido. Para nosotros esta es la mejor noticia que podíamos dar a nuestros clientes, es una satisfacción saber que esto no termina aquí», añaden.
Una comida de amigas
Beatriz y Sonia, que laboralmente venían de mundos muy alejados del de Casa Maestro, se enteraron de que buscaban relevo a través de las páginas de este periódico. Un tiempo después, durante una comida de amigas, la idea ya empezó a sobrevolar. «Oye, mira qué interesante... ¿Lo miramos?», comentaron entonces. «Empezamos a darle vueltas y vueltas y aquí estamos con las vueltas...», cuenta Sonia sobre esos inicios. «Cuando vimos la noticia nos daba mucha pena que cerrase otro negocio de toda la vida», amplía Beatriz. Y, como saben que lo que funciona es mejor no cambiarlo, quieren seguir los mismos pasos que Javier e Isabel. «Queremos mantener todo igual. El proceso, los proveedores... Que la tienda siga como hasta ahora».
Ninguna de las dos puede ocultar la alegría y la ilusión con la que viven esta nueva andadura, pero también reconocen el «vértigo» que les genera estar a la altura de este reto. «Aquí os esperamos a todos».
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