Los Jardines de Pereda renacen como «símbolo del nuevo Santander»

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Parte de los voluntarios que han realizado la cadena humana alrededor de los Jardines. / Javier Cotera

  • Las instituciones cántabras arropan a la Fundación Botín en la inauguración de un espacio que permite a la ciudad adentrarse en la bahía

El Santander que se adentra en el siglo XXI muestra desde ayer otra de sus caras. La mayor integración y diálogo entre ciudad y bahía, la renovación y ampliación de uno de sus espacios emblemáticos, los Jardines de Pereda, entre la memoria poética y el respeto a la historia, se suman a la vocación de ciudad que en su apuesta de futuro hace hincapié en la cultura y en las nuevas tecnologías como señas diferenciadoras.

Historia, símbolo, excelencia y futuro fueron algunas de las palabras más repetidas. Las intervenciones institucionales destinadas a saludar a la renovada zona ciudadana compitieron en adjetivos, solemnidad y trascendencia. Pero hubo coincidencia en que el hito urbano revelaba un hecho claro y contundente: la apertura de los renovados y ampliados jardines y el entorno del Centro Botín supone «un signo de la renovación» de la ciudad, «un símbolo del nuevo Santander, una ciudad que se abre paso».

«Sus caminos empujan al mar», dijo gráficamente el alcalde Iñigo de la Serna, en su alocución institucional. Era la hora del discurso breve pero con vocación histórica. Tocaba dejar constancia de que el momento suponía una nueva puerta abierta tras las dificultades de un proyecto ambicioso en un contexto de crisis; hubo complicidad implícita para subrayar que esta es la hora de la ilusión; y se reflexionó sobre la necesidad del cambio, de futuro y dejar atrás los tiempos de las oportunidades perdidas.

Frente a la bahía –precisamente el proyecto de modernidad y futuro de Santander raicia en avanzar hacia el mar– y en la zona anexa al nuevo auditorio del edificio de Renzo Piano, se celebró una ceremonia matinal, a modo de inauguración de los Jardines, que congregó a más de doscientas personas, autoridades, representantes de las instituciones e invitados. Tras la apertura al tráfico del túnel del Centro Botín hace un mes, la puesta de largo de los nuevos Jardines, que duplican su espacio y muestran una fisonomía paisajística en la que prima la mayor comunicación visual y urbana entre la ciudad y la bahía, era un nuevo eslabón en una cadena que tendrá como cierra más importante la puesta enmarcha del proyecto cultural, educativo y artístico del Centro Botín.

Precisamente el acto matinal, el primero de un programa ciudadano y cultural que se prolongó durante toda la jornada en diferentes zona del parque, con la música como protagonista, se abrió con el anuncio de Emilio Botín, presidente de la Fundación: el Centro de Piano, que ya presidente el frente marítimo no estará listo hasta 2015. Un secreto a voces, que llevó a la Fundación en el útimo año a evitar hablar de compromiso con plazos y fechas. Esta vez tampoco. El propio Botín aseguró que la cita inaugural se desvelará de «manera oportuna».

José Joaquín Martínez Sieso, presidente de la Autoridad Portuaria; el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, e Ignacio Diego, presidente del Gobierno de Cantabria, por orden de intervención, precedieron a la breve presentación, ya en el corazón de los jardines, que realizó el paisajista y jardinero Fernando Caruncho, artífice de la remodelación.

Antes, un vídeo, como recreación virtual, mostró las señas de identidad del futuro edificio, la estructura de sus plantas, los espacios expositivos y de ocio y su integración en las ‘calles’ y caminos que trazan los nuevos vínculos entre la ciudad y su bahía. Entre sus escasas imágenes con alusiones directas a su futuro contenido artístico se pudo ver un icono del siglo XX: el cuadro ‘El grito’ de Edward Munch. Precisamente a un «grito», como metáfora, aludió De la Serna para subrayar el «enorme potencial» de lo que se está fraguando en torno al frente marítimo. «Que los árboles no nos dejen ver el bosque», insistió ante posibles deslumbramientos pasajeros y sin dejar de recodar unas veces de manera críptica y otras velada, a los obstáculos a los que se enfentó el proyecto.

"Claridad, ligereza e iluminación"

El alcalde subrayó que los nuevos jardines y el Centro son «un símbolo de lo que es el nuevo Santander, una ciudad que se abre paso, que no se va a agachar ante las resistencias al cambio y que ve ante sí un futuro esperanzador». Además, destacó que estos Jardines «tienen su mejor expresión en el mejor cuadro de la ciudad de Santander, que es su bahía». La «claridad, ligereza e iluminación» del diseño de Caruncho fueron los factores destacados por el alcalde, quien citó a pereda y Hierro al mirar atrás y reflexionar sobre lo sucedido hasta llegar aquí.

La transformación hacia un «nuevo Santander que presume de tener para sí uno de los lugares más especiales» del país fue el mensaje oficial más repetido. Un «símbolo de la renovación» de la ciudad, arropado por idéntico significado al que tuvo hace más de cien años la incorporación de los jardines al siglo que llegaba. Una ampliación, financiada por la Fundación Botín, que duplica la superficie hasta casi 48.000 metros cuadrados.

Botín, que rescató la definición de un proyecto que echaba a andar hace más de cuatro años recalcó que esta es la primera inauguración de la que vendrá después cuando se abra el edificio diseñado por el arquitecto genovés, codiseñador de los Jardines junto a Caruncho. Las remodeladas estancia ajardiandas son ya, para el presidente de la Fundación y banquero, «uno de los espacios más especiales de España, al borde de una de las bahías más bonitas del mundo».

Un proyecto que busca convertirse «en un elemento dinamizador para Santander y Cantabria, que además creara riqueza económica y social» y uniese el centro de la ciudad con la bahía». Emilio Botín a agradeció el apoyo de instituciones, empresas, voluntarios y amigos del Centro Botín, y a todos aquellos que están haciendo posible este «magnífico proyecto que es un modelo de colaboración fiel y eficaz entre administraciones, entidades públicas y privadas y la sociedad».

El presidente cántabro, Ignacio Diego, subrayó el efecto «emotividad» que está adherido a los cántabros. Una reforma,dijo, que «añadirá más personalidad a la bahía santanderina y hará que la ciudad y la región estén localizadas con toda claridad en el mapa internacional de la cultura». Diego aludió a la «evocación poética y literaria» de los Jardines, recorrió sus huellas históricas y destacó el sello internacional que posee el proyecto ligado al Centro Botín.

El edificio de Correos

Martínez Sieso, al frente de la Autoridad Portuaria, habló del simbolismo de la excelencia que conlleva los Jardines, y sostuvo que Santander «se transforma y se encamina hacia el mar con la ampliación de estos jardines , que son un «símbolo de la renovación» de la ciudad en el inicio del reinado de Felipe VI, como lo fue hace un siglo su construcción en el inicio del reinado de Alfonso XIII».

La creación de estos Jardines en 1905, recordó Sieso, se enmarcó en «un homenaje popular al valor de la literatura y al sentimiento de comunidad» y hoy, añadió, se convierten en «impronta monumental y motor creativo». El responsable del puerto aludió a lo «innovador y excepcional» del proyecto que se aborda en el entorno de los Jardines. En este contexto aludió a las infraestructuras y equipamientos que conforman el anillo cultural, caso del Banco de España y la Porticada, y por primera vez en el útimo año se refirió al edificio de Correos como posible espacio de futuro. Minutos después el propio presidente cántabro mencionaba también al inmueble de Calvo Sotelo como objetivo para nuevos proyectos.