«Están pensados para cien años más»

Una zona de los nuevos Jardines de Pereda, con juegos para los niños y con numeroso público durante la inauguración./
Una zona de los nuevos Jardines de Pereda, con juegos para los niños y con numeroso público durante la inauguración.

Fernando Caruncho ha «respetado árboles y monumentos, memoria de los Jardines y de Santander»

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

«Hemos soñado este jardín comunicando Santander con sus jardines y su bahía. Y que las calles de la ciudad se unan a su jardín, a los edificios del Centro Botín y al mar. La obsesión y el objetivo tanto de Renzo Piano como míos fueron que la bahía tenía que estar siempre presente». Fernando Caruncho presentó ayer el rediseño que ha realizado de los jardines de Pereda, que ha conseguido mantener su aire romántico, pero inyectando una necesaria modernidad.

Como dijo en la presentación de su obra ante los casi doscientos invitados y subido sobre un banco a pocos metros al monumento a José María de Pereda, «había que cambiar la escala del jardín romántico del siglo XIX», de ese jardín inaugurado en 1905. Y lo ha conseguido con una elipse que logra que los paseantes recorran sin interrupción todo este pulmón verde de Santander. La elipse, explica Caruncho, «es algo muy interesante en los jardines, los hace paseables y consigue que no sean monótonos».

Tenían Caruncho y Renzo Piano, diseñador del Centro Botín, algo en su cabeza: «Respetar los árboles centenarios, respetar los monumentos que son la memoria de Santander, elementos esenciales de la historia de la ciudad».«Los jardines eran y son un icono de Santander y seguirán formando parte de su memoria», resumió.

Gracias al trabajo desarrollado por Caruncho y Piano, los jardines han pasado de tener dos a casi cinco hectáreas, de 7.000 metros cuadrados de zona verde a casi 21.000 y de 10.000 metros cuadrados de paseo a 21.000.

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El jardín, los Jardines de Pereda, «están pensados para los sueños de los próximos cien años», dice este paisajista, al que le gusta orgulloso que le llamen jardinero. Y que junto al arquitecto genovés han formado un tándem esencial para el desarrollo del proyecto, al incorporar al conjunto la plaza de AlfonsoXIII y la extensión ocupada por la antigua carretera límite del parque, de manera que en los jardines quedan ahora integrados el final de la calles Cádiz y Calderón de la Barca, la plaza del Machichaco, los edificios del Banco de España y Correos y el conjunto de la Catedral. El espacio que abarca la mirada del visitante desde el monumento a la Reconstrucción de Santander (1989) es impresionante.

La memoria y el tono azul

El objetivo ha sido «respetar la memoria de los árboles y ampliar la zona verde y la zona dura y unir la bahía con los jardines», por eso «el tono azul del pavimento, para que sea similar a los tonos del agua». Ese respeto a la memoria de la que habla Caruncho le ha hecho devolver el monumento a Concha Espina (1927) «a su posición original, mirando al paseo de Pereda, para que «reciba a los visitantes». Mirada y posición de la que fue removida la escritora montañesa hace once años, en una anterior remodelación de los jardines y colocada de espaldas a los paseantes. Ahora mira de nuevo hacia el Paseo: «Hemos querido conservar esa memoria y reconectar la naturaleza y la bahía.Ese ha sido el gran logro».

Caruncho, que dijo ayer sentirse «un poco santanderino», recordó que aceptó la obra, «el reto», después de que Renzo Piano le llamase «hace dos años y medio. Cuando le conocí en su estudio de París comprendí su visión, que coincidía con la mía.Así que hemos trabajado juntos para dar sentido poético al jardín.Ha sido un desafío».

Sobre la trama del antiguo jardín, Caruncho ha superpuesto la cuadrícula delEnsanche del XIX de Santander de manera que prolonga la ciudad, cerrando nuevas perspectivas de conexión. Y, sobre esos caminos, se sobrepone la elipse, reminiscencia del diseño primigenio de los jardines centenarios y que da unidad a la masa verde, además de dotarle «de un ritmo interno propio a través de masas vegetales que se abren y cierran en zonas de sombras y claros».

Los jardines cuentan con 262 árboles, de los cuales 141 son de nueva plantación. Casi una veintena son palmeras, de las que siete han sido movidas hacia la zona del monumento a Pereda. La inversión en los jardines ha sido de 15 millones de euros.

Para el acabado de los caminos y plazas de los jardines se ha utilizado un pavimento mixto de hormigón azulado tratado con sulfato de hierro y cobre y se han instalado losas de granito, algunas de ellas recuperadas de los jardines existentes. Así, este pavimento azulado, que en algunos tramos forma ondas, se convierte en un elemento acuoso de conexión ciudad-bahía.

Destacan las grandes praderas de césped, alrededor del monumento a Concha Espina, Víctor de la Serna Espina (1961) y la fuente de los niños con cántaro y también alrededor del anfiteatro. Y las grandes zonas de pequeños arbustos. Al público le chocarán las grandes praderas, pero es que son zonas, en especial la que rodea el anfiteatro, junto a los edificios del Centro Botín, para sentarse. Y el césped es para pisar, en todo el recinto.La mitad sur de la plaza de Alfonso XIII es zona dura, pero entre los adoquines crecerá también el césped.

Hasta la grúa de piedra

En los próximos días será abierta la conexión de los jardines, bordeando las casetas de obra, para llegar a la Grúa de Piedra (1900), el Palacete del Embarcadero (1920) y el embarcadero de las pedreñeras de los Regina. Y desde aquí, por el paseo marítimo bordeando el mar, alcanzar Puertochico, Castelar, Gamazo...

En cuanto al mobiliario urbano, se han colocado más de sesenta bancos de madera y acero inoxidable. Yse han mantenido los diecinueve bancos de piedra y forja existentes, remanente de los años cincuenta, que se conservan y se han reubicado. Los semicirculares, alrededor del estanque.De esta forma se mantiene una conexión histórica en estos jardines, marcada también por los cuatro metros de base del muelle del sigloXIX situados junto a la marquesina de lo que fue gasolinera, una de las actuaciones más singulares de los jardines. Toman protagonismo las figuras humanas del monumento a la Reconstrucción de Santander (1989) que, ahora sí, se puede ver muy de cerca. Y el monumento al fuero de Santander, obra de Jesús Otero (1987). Ha sido resituado más hacia el oeste, a pocos metros del hotel Bahía. Una gran piedra de tres metros de altura, uno y medio de ancho y un peso de tres toneladas. Conmemora el octavo centenario del otorgamiento del fuero a la villa de Santander. De nuevo, la historia tiene su sitio destacado en los nuevos jardines.

 

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