«Las casetas de este año han sido las más flojas de todas»

«Las casetas de este año han sido las más flojas de todas»

La lluvia de los tres últimos días de Feria aguó las expectativas de los hosteleros, que a la espera de contar la caja, se plantean si repetir en la próxima edición

ANA DEL CASTILLOSantander

El Ayuntamiento de Santander hacía esta semana una «valoración positiva» de lo que ha sido la Feria de Día este año, mientras que el primer hostelero consultado por este periódico aseguraba que ha resultado la peor edición de todas: «Llevo once años participando en la Feria y ha sido la más floja. Tiene mala pinta, la verdad», dice José Ángel Berdeja, propietario del Mesón El Desfiladero, con caseta en la Alameda de Oviedo.

El tiempo no ha ayudado. La intensa lluvia caída el último fin de semana de la Feria aguó las expectativas de los hosteleros que, saben cómo funciona Cantabria -«si llueve no baja ni la mitad de gente»-, pero es que este verano «ha sido exagerado». Así que el balance es tan sencillo como evidente. «Los días de sol bien y los días de lluvia mal», añade Fernando Pérez, del restaurante Machinero. Para él la solución, o la renovación de la Feria, pasa por animar al cliente con música en directo, «pero de guateque, que les haga bailar y consumir, no plantar una exposición de perros o disfraces», señala. Pérez, que tuvo caseta en la plaza del Ayuntamiento, recuerda lo «bien» que estuvo el DJ el día del chupinazo: «Hizo a la gente bailar, estar animada y quedarse en la plaza mucho rato». Es decir, más consumiciones y mayor caja.

Reuniones pasadas las Navidades

Tanto el Ayuntamiento de Santander como la Asociación de Hostelería de Cantabria no quieren soltar prenda sobre las novedades que preparan para la próxima edición, pero lo que sí garantiza Ángel Cuevas es que las reuniones para abordar la Feria serán «primero que nunca».

Este año, dice, una de las cosas «que me he propuesto es emperzar a trabajar antes en la organización. Nada más pasar las Navidades nos reuniremos y habrá mejoras sin ninguna duda».

Desde el Ayuntamiento de Santander aseguran que se verán con los hosteleros para realizar una valoración conjunta y hablar de posibles cambios y novedades de cara a la feria de 2020 «porque el objetivo es siempre mejorar».

Juan García González, propietario de la Sidrería Cachopo, lleva una década participando en la Feria. Reconoce que ha sido testigo directo del paulatino bajón. En sus orígenes fue un «boom» y se pagaban «600 euros». Ahora, ese éxito se traduce en la mitad de casetas, menos consumidores y mayor tarifa. «No creo que los hosteleros estén muy contentos este año», reflexiona. De las 35 casetas instaladas, cinco llevaban el cartel de su restaurante repartidas por Mesones, la Alameda de Oviedo, la Plaza Pombo y Alfonso XIII. «Todas las mañanas han sido más flojas que otros años y cuando ha llovido nos hemos quedado mirando», dice a la espera de cerrar facturas con proveedores y hacer cuentas, aunque cree que este año el debe y el haber van a estar igualados: «Para ganar nada. Si empatamos nos podemos dar con un canto en los dientes».

Asociación de Hostelería: «Bastante contentos»

Para la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC), el gran handicap no es el tiempo -«que también nos perjudicó»- sino el personal. «Llevamos dos años con esta historia. La gente no tiene posibilidad de doblar la plantilla para atender en las casetas. Tenemos problemas de personal para nuestros propios negocios como para conseguir empleados en la Feria de Día», señala Ángel Cuevas, presidente de la AEHC, que, en general, está «contento» con la Feria de Día de este año.

Sí, señala lo evidente, el mal tiempo de los últimos días, incluso reconoce que en sus dos casetas de Las Carolinas este año se ha facturado «un poco menos» que en ediciones anteriores, pero es «proporcional al tiempo que ha llovido».

Nunca llueve a gusto de todos. De ninguno, en realidad. Ni tan siquiera de los que estuvieron en la Plaza Pombo, donde la gente pudo resguardarse en los soportales y al rato volver a salir. El restaurante MasaMadre lleva tres años en pleno centro de Santander. No se quejan de la caja que han hecho este año, pero comparten el sentimiento de impotencia por el mal tiempo del resto de caseteros. «Son diez días al año en los que los empresarios arriesgan dinero. Deberían tener garantizado el esfuerzo económico de alguna manera. Una carpa hubiese ayudado muchísimo. De ser así, sí merece la pena poner una caseta», señala el encargado del restaurante, Francisco Gómez.