"La única razón para estrangular la Feria es puramente ideológica"

El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, desecha «razones economicistas» y dice que lo que se pretende «es acabar con los toros»

NIEVES BOLADOSantander

«La aprobación de una moción por parte de todos los partidos, menos el PP, en los términos que se ha hecho es una pésima noticia para la ciudad de Santander». El alcalde, Íñigo de la Serna, no ocultaba ayer su «indignación» por la decisión de la oposición de cortar las alas económicas a la sociedad pública que administra la plaza de toros un edificio decimonónico de propiedad municipal que supone, como consecuencia, «que comience el estrangulamiento de la feria». De la Serna evalúa esta decisión tomada por la oposición municipal y dice que «aunque se quiera revestir con otros argumentos, lo que de verdad subyace es la pretensión de acabar con los toros, algo que ya está ocurriendo en otras ciudades».

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El alcalde de Santander a quien se le conoce por tener una afición bastante limitada a los espectáculos taurinos niega que en los argumentos esgrimidos por la oposición (PSOE, PRC, Ciudadanos, IU, Ganemos y el concejal no adscrito Antonio Mantecón), haya criterios economicistas: «No se plantea retirar la subvención pública para el resto de espectáculos. Si el criterio fuera economicista, si se tratara de no invertir dinero público en espectáculos independientemente del beneficio que puedan tener para la ciudad o para la comunidad autónoma en su conjunto se propondría también retirar la financiación pública, por ejemplo, a los conciertos, al Festival Internacional de Santander, al Encuentro de Música y Academia, o a las múltiples actividades organizadas por la Fundación Santander Creativa, como el MAF, el Festival de Artes Fantásticas, el Festival de Cine Corto y Creo, etcétera». Siguiendo este criterio, el alcalde de Santander reitera que «si se plantea con los toros es porque se quiere acabar con la feria».

Al margen de la decisión tomada por el Pleno el martes pasado, el alcalde santanderino ve otras intenciones políticas, «especialmente en el PSOE, que parece haber tomado la senda de no quedarse detrás de las decisiones que adopta Podemos. No se atreven (los socialistas) a tomar la iniciativa ni a coger delantera en asuntos como este que pueden derivar en polémica, pero se suben en al vagón de un tren en el que Podemos es el maquinista».

Acabar con los toros

Además, De la Serna pone atención sobre un aspecto «nada secundario». Advirtió ayer del «peligro» de que sin recursos económicos municipales esta empresa pública caiga en déficit. Para ello recurre a argumentos legales, «porque si una sociedad pública incurre durante dos años seguidos en déficit y esa situación se puede producir entraría en disolución, por lo que hay que considerar como posible este riesgo evidente».

Así y todo, y como prolegómeno de esa eventualidad, advierte y en esto coincide con el presidente del Consejo de Administración de la plaza de que «en todo caso, si se pudiera llegar a celebrar la Feria en estas condiciones, perderá calidad de una manera notable y nunca volvería a ser la Feria de Santiago; dejará de ser la Feria del Norte de España». De cualquier manera, «la decisión puntualiza queda en manos del Consejo de Administración, que es quien debe evaluar la situación y determinar si se puede o no celebrar la Feria de Santiago».

De la Serna, que no suele ser habitual en la barrera de la plaza de toros de Santander, sí reconoce el valor de movilización popular y económica del espectáculo taurino: «Los datos están ahí y no existe ningún evento que reporte mayor rentabilidad a esta ciudad en la relación coste-beneficio».

No orilló De la Serna el argumento esgrimido por sus oponentes para poner freno al empleo de 100.000 euros el año que viene para el sostenimiento de la plaza, denunciando el hecho de que se entreguen abonos que no se cobran: «Se ha puesto a disposición del Consejo y de los medios de comunicación, de forma absolutamente transparente, la información de a que personas se entregan y el motivo, algo que no hacen los partidos que lo critican y que están en órganos cuya gestión depende de ellos, como en el Palacio de Festivales».