Javier Cortés pinchó la puerta grande

Javier Cortés pinchó la puerta grande
Antonio 'Sane'

Entipada, hermosa y variada corrida de La Quinta, con un más que notable primer lote

ALFREDO CASASSantander

Un martes de hace treinta años, también en el ruedo de Cuatro Caminos, comenzaba la historia de Álvaro Martínez Conradi, entonces flamante propietario de la ganadería de La Quinta. Lidiaron su primer encierro los maestros José Antonio Campuzano, Juan Antonio Ruiz 'Espartaco' y José Miguel Arroyo 'Joselito'. Casi nada. No fue la de ayer una tarde más para los ganaderos. Ni mucho menos. De ahí su esmero al reseñar una corrida enlotada en dos lotes de tres y tres: más ligeros de romana y armónicos los tres primeros toros del festejo; cargados de kilos los tres últimos. De dispar comportamiento y juego.

Estrecho de sienes, largo de manos y armonioso el toro que abrió festejo. Colocó la cara abajo pero no terminó de romper hacia delante de salida. Más franco por el izquierdo, pelín gazapón y vencido por el derecho. No paró de moverse y hacer hilo en el transcurso del laborioso tercio de banderillas. Quizá otro puyazo hubiera restado ímpetu a 'Velero'. Pronto y en la mano lo toreó Javier Cortés en redondo, jugando con tino las alturas y la exigencia de los muletazos. Ni un sólo enganchón. De largo el cite con la mano izquierda, al ralentí una solitaria serie de cadenciosos naturales. Dos series más de verticales derechazos con el toro cosido en los vuelos de la franela. De templado ritmo y mucha expresión. Manoletinas para abrochar tan estructurada faena y una soberbia estocada arriba y hasta los gavilanes. Oreja de ley.

Completó el lote del diestro madrileño, un toro que cerró la cara, hondo, fuerte y algo más grande. Tomó los capotes con buen son de salida y apretó en bravo en el tercio de varas. Por bajo y en redondo fue el inicio de faena. De gran empaque. Añadan a ello el gobierno y la profundidad de los derechazos de las dos siguientes tandas. Siempre hueco por delante. Tras un titubeante intento por el pitón izquierdo, Cortés volvió a correr la mano con sometimiento al encastado y exigente 'Comerciante'. Dos series más para mantener la intensidad de la faena y una señora empanada para entrar a matar. La espada privó a Javier de salir por la puerta grande.

El primero de Fortes, pelín despegado del ruedo, fino de cabos y con poca plaza, tardó en llegar a los embroques de salida, se frenó por el pitón derecho y acometió con el freno de mano echado por el izquierdo.Bravucón en varas, 'Divertido' salió suelto del peto. Crudito y sin ahormar, el toro gazapeó incansable en banderillas. Se dolió de los arpones como no recuerdo otro toro. Menudas oleadas las suyas. Apretó a los adentros tela marinera. Manso, poderoso y sin fijeza, el astado desparramó la vista y buscó con saña a Fortes. Peligroso a más no poder, el diestro malagueño tragó en exceso. Fue difícil hasta de estoquear. Propició un desconcertante calvario con los aceros, que no acabó en tres avisos por la sensibilidad y paciencia de la presidencia. Al César lo que es del César.

Frente al precioso quinto, un toro ovacionado de salida, Saúl se explayó con el capote hasta en los medios. Fija, humillada y entregada fue la pelea de 'Buenosdías' en el caballo y precisa la brega de Carretero. De uno en uno los muletazos de inicio por el derecho. Intentando hacer romper a un toro sin chispa y con menos fondo. Por naturales echó Fortes la muleta con suavidad y precisión. Tampoco logró ligar las series. Buscaba el toro atajos y no consintió repetir los viajes. Que no. Diluido el trasteo, mató el malagueño de estocada casi entera y baja.

Fue el tercero un astado de hermosa lámina. Vuelto de pitones, corto de manos, de prominente cuello y musculado. Una pintura. Le costó al toro soltarse de los vuelos del capote y sufrió una tremenda voltereta al clavar los pitones en la arena. A pesar de ello se empleó con fijeza y clase en varas. Fijo y de profundas embestidas tras el capote de Raúl Martí, 'Sereno' agradeció el tiempo que Román invirtió en brindar su faena al respetable. Abierto al tercio, el diestro valenciano tiró con pulso de las acometidas en las dos primeras, administradas, series en redondo. No admitió el morlaco la más mínima imprecisión. Pecó Román de encimista al interpretar el toreo con la mano izquierda. Y de no abrirlo al tercio al volver a la diestra. Con el toro venido a menos, cada vez más aplomado, el torero se adorno antes de dejar media estocada en buen sitio.

El sexto fue un toro alto de cruz, despegado del ruedo y de más esqueleto, que echó las manos por delante y no se entregó tras el capote. Con la cara arriba y sin emplearse en varas, el astado hizo lo propio en banderillas. Eso sí, se movió de lo lindo. Como durante el inicio de faena. Algo que aprovechó Román para correr la mano a media altura y ligar los muletazos. Echado adelante el cuerpo de la faena, el diestro probó el pitón izquierdo. Por ahí el toro se revolvió. De vuelta a la diestra, el toro abrevió las acometidas y la habilidad del valenciano le permitió seguir dando aire al noble 'Golfino'. Con el público en el canasto, improvisó Román una estocada entera y contraria al encuentro. Poco daño hizo. Necesitó de dos golpes con el descabello. Aunque se le pidió la oreja, debió de conformarse con una calurosa vuelta al ruedo.

 

Fotos

Vídeos