Un informe municipal ve factible rehabilitar el muelle de Maura sin tener que desmontarlo

La zona acotada por riesgo de la estructura del muelle se encuentra en uno de los trayectos más paseados de la ciudad / R. Ruiz

El Ayuntamiento le ha hecho llegar su propuesta a la Autoridad Portuaria, partidaria de desmantelar la zona que se cerró hace casi dos meses. Las dos entidades tendrán que negociar

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

El Ayuntamiento de Santander no quiere que pase el tiempo y la solución sobre el muelle de Maura se convierta en el típico problema que se alarga y se alarga. Así que, menos de dos meses después del cierre de un espacio de unos 711 metros cuadrados al borde del mar (entre el Palacete y la Grúa de Piedra), el Consistorio le ha presentado ya a la Autoridad Portuaria (APS) un informe técnico con su propuesta para rehabilitar la zona deteriorada, que es factible: llevar adelante este proyecto costaría 1,4 millones de euros, avanzó César Díaz, concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, que espera poder reunirse esta semana que entra con el Puerto para empezar a negociar plazos con este documento sobre la mesa.

El plan municipal pasaría por asegurar el muelle actual y hacerlo de forma que no hubiera restricciones si allí se convocaran actividades que supusieran 'peso extra', caso de un evento con una gran concentración de asistentes. También podrían entrar camiones porque los cálculos los han tenido en cuenta. Esta intervención se centraría en recuperar la integridad estructural de todos los elementos del atraque que presentan patologías y en reforzarlos para que sean capaces de sostener sin problemas las cargas correspondientes a su uso como paseo marítimo.

El Consistorio tiene prisa por acometer esta reforma y, por este motivo, sigue creyendo que es mucho más práctico ir a una rehabilitación. Pero tendrá que acordarla con los responsables del Puerto santanderino, ya que Jaime González, presidente de la entidad, ha señalado en varias ocasiones que su opción es desmontar el muelle actual y, quizá, dejar a la vista el original, de piedra de sillería. Pero cualquier solución que signifique restar metros al paseo actual no encuentra eco entre los responsables locales, que quieren que santanderinos y visitantes sigan disfrutando de todo el espacio que conocen en la actualidad. Sin embargo, a la hora de valorar el desmantelamiento del muelle, el equipo de gobierno teme que esta posibilidad dilate los plazos.

711 metros cuadrados del Paseo Marítimo quedaron cerrados al público el pasado 19 de diciembre.

Porque el lugar es ahora mismo la zona cero de moda de la capital: está a escasos metros del Centro Botín y el muelle de Maura forma parte de uno de los mejores trayectos paisajísticos de la ciudad, ya que enlaza los renovados Jardines de Pereda con Puertochico y ningún turista que visite Santander deja de hacer esta ruta en torno a la Grúa de Piedra recién remozada, viendo a un lado el mar y la montaña y, al otro, el famoso Paseo Pereda.

También está por discutir qué institución debe financiar las obras y cual de las dos debe llevar el liderazgo del proyecto, si la APS o el Consistorio. En principio, el área es portuaria, pero el Ayuntamiento está dispuesto a hacerse cargo del 50% del coste, recordó el concejal de Infraestructuras, que señaló, además, que quizá fuera más operativo que tomara las riendas el Consistorio, aunque indicó que desconoce si luego la tramitación de los permisos por parte del Puerto alargarían los procesos. «Habrá que mirarlo todo».

«Estructura agotada»

El tramo cerrado al paso de los peatones –por medio de unas barandillas metálicas– mide unos 47 metros de largo y cinco de ancho. Una investigación 'ad hoc' determinó hace unos meses que la estructura de hormigón armado que soporta el muelle está agotada: no solo se encuentra en zona de carrera de mareas, con lo cual los materiales están muy expuestos a un ambiente agresivo, sino que se construyó en un momento en que no existían especiales condiciones respecto a la durabilidad de los componentes, que han llegado ya al final de su vida útil.

El informe que maneja el Ayuntamiento explicita que el muelle en cuestión no necesita la reforma que quizá precisara si su uso fuera portuario, de manera que la propuesta es intervenir con la fórmula de una instrucción de puentes. La idea sería encapsular los pilotes en su parte no enterrada y los pilares con camisas de fibra de vidrio, un procedimiento que se aplica desde los años 70 en rehabilitación de obras marítimas que llevan 40 años en servicio desde su rehabilitación sin necesidad de mantenimiento.

En el caso de los dinteles, se optaría por un reforzamiento basado en la aplicación de una nueva capa de recubrimiento mediante un mortero de baja retracción y alta resistencia. Para la losa y los muros se ha pensado en acometer su consolidación otorgando protagonismo a los protectores tanto anticorrosión como anticloruros y anticarbonatación.