Miles de documentos históricos sobre la dictadura en Santander aparecen hacinados en una nave municipal

Así están los documentos amontonados sobre un palé en una nave municipal./DM
Así están los documentos amontonados sobre un palé en una nave municipal. / DM

El PSOE denuncia su desaparición del Archivo Municipal y el Ayuntamiento explica que es un traslado provisional mientras se reparan las dependencias municipales donde estaban ubicados

Gonzalo Sellers
GONZALO SELLERSSantander

Mientras la Memoria Histórica escala hasta las primeras páginas de la agenda del Gobierno central, en Santander se amontona arrinconada sobre unos palés de una nave de Candina. Torres de expedientes, archivos policiales y datos personales que se recabaron durante la Dictadura en la ciudad, amarillentos por el paso del tiempo y, muchos de ellos, estropeados por falta de cuidados, se apilan ajenos al interés mediático del Valle de los Caídos y los cambios de vencedores por vencidos en los callejeros de medio país. «Toda esta documentación histórica se encuentra en un estado de semiabandono, sin ningún tipo de control y sin estar catalogado ni digitalizado a la vista de la situación en la que se encuentran, sin condiciones habituales de almacenamiento», ha criticado el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Pedro Casares.

Han sido los socialistas los que han denunciado la desaparición, primero, de estos documentos y, después, su hacinamiento sin ningún criterio de conservación en una nave municipal. Unos documentos que recogen la historia de muchos santanderinos perseguidos e investigados durante la dictadura; expedientes y archivos policiales que servían para controlar a quienes no estaban alineados con el régimen franquista.

Tras conocerse la denuncia socialista, desde el Ayuntamiento, la concejala de Cultura y Turismo, Miriam Díaz, ha aclarado que esa documentación tuvo que ser trasladada al almacén de Candina con motivo de las obras realizadas en las dependencias en las que se encontraba depositada. Ahora, asegura, se está devolviendo «progresivamente» al edificio del Ayuntamiento, «en función de la urgencia de los distintos servicios».

La concejala ha detallado que las obras de rehabilitación realizadas recientemente en la cubierta y la planta superior del Ayuntamiento incluyeron el refuerzo de toda la zona del forjado en la que se encuentra el Archivo para que pudiera soportar correctamente el peso transmitido por los armarios, unos trabajos que obligaron al traslado de toda la documentación, que ahora se está devolviendo a su lugar. «El señor Casares hubiera tenido muy fácil preguntarme a mí como concejala o a la responsable del servicio de Archivo pero prefiere generar las dudas y realizar acusaciones falsas porque sabe que la realidad le estropearía la fábula que ha inventado», ha afirmado la edil.

La denuncia

Los legajos estaban almacenados en el Archivo Municipal, en la última planta del Ayuntamiento, desde finales de los años noventa y, ahora, han aparecido apilados en esa nave municipal de Candina. La mudanza, según Casares, se ha producido «sin ningún control». «¿Qué tipo de medidas se han aplicado para llevar a cabo este traslado a dicha nave municipal y con qué finalidad están allí almacenados?», se ha preguntado el dirigente socialista. «El Archivo Municipal es la memoria viva de nuestra ciudad, donde queda constancia de tantas cuestiones como han sucedido en Santander y mantiene la continuidad del relato de nuestra propia historia», ha asegurado el edil.

DM

El PSOE tiene previsto llevar este asunto hasta la Comisión de Cultura del Ayuntamiento, donde preguntará a la concejala Miriam Díaz si tenía conocimiento del traslado de los documentos y, en ese caso, si se han supervisado las condiciones de almacenamiento. «Además de conocer la falta de sensibilidad absoluta del equipo de gobierno, queremos conocer sus intenciones», ha indicado Casares, quien pide que toda esa documentación sea protegida «de inmediato» para ponerla a disposición de investigadores y los ciudadanos.

Desmemoriados: «No se cumple la obligación de conservación»

Dememoriados, organización sobre memoria colectiva en Cantabria, se ha referido a esta situación denunciando que el Ayuntamiento de Santander «no cumple con las obligaciones de conservación y difusión del patrimonio, así como tampoco con la Ley de memoria histórica referente al Callejero de personajes fraquistas, que todavía inundan las calles de la ciudad». El colectivo considera que «es hora de que se tomen medidas: que se cambien el callejero, tal como indicó el grupo de expertos a los que el ayuntamiento encargó el estudio; que se conserve y se permita el aceso a la consulta de esta documentación que hasta ahora ha estado criando telarañas».

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