Navidades sobre hielo

La pista de patinaje de la Plaza Porticada es uno de los principales reclamos, con 500 visitas de media diaria de niños y adultos

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

La pista de hielo, situada en la Plaza Porticada, es uno de los grandes atractivos de las Navidades en Santander, con un continuo trasiego de gente que se lanza a disfrutar de la sensación de deslizarse, retar al equilibrio, caerse (a veces) y reírse a carcajadas. Desde que se inauguró la instalación, hace una semana, recibe una media de 500 personas cada día, con niños y adultos en igualdad de número.

«A los adultos les pica el gusanillo de volver a sentirse niños y este año se están animando más que nunca a ponerse los patines», destaca Yolanda Bárcena, responsable de la empresa que lo gestiona, Chispas.

Durante esta semana de puente la pista de hielo está siendo uno de los reclamos de ocio para los turistas. «Los viernes, sábados y vísperas de festivo la pista se cierra a las doce de la noche y la gente no se quiere quitar los patines», asegura la encargada. De lunes a jueves el horario es de diez de la mañana a diez de la noche.

«Es más difícil patinar sobre hielo de lo que parece», dice un visitante madrileño, David Milagro, agarrado con fuerza a la barandilla.

A deslizarse

De lunes a jueves. De 10.00 horas a 22.00 ininterrumpidamente.

Viernes, sábados, vísperas de festivos. De 10.00 a 24.00 horas.

Precio. Seis euros. A través de 'Oferplan' de este periódico, 3.50.

Tiempo. El pase es de 45 minutos, pero si no hay saturación se alarga indefinidamente.

Edad. La pista pequeña: de tres a cuatro años. La pista grande, a partir de cuatro años, acompañado por un responsable.

«Nos hemos caído varias veces, pero resulta divertidísimo», añade Iván Herrera, de Bilbao. «Es la segunda vez que patino hoy con mi sobrina Lucía. Nos hemos caído, pero lo mejor es pasar un rato en familia». Este deporte es apto para todo el mundo, siempre que tenga una talla de pie del número 25 al 49. Los patinadores principiantes pueden contar con la ayuda de los monitores que están con los chalecos amarillos. Ellos acompañan en las primeras vueltas, hasta que cojan confianza y estabilidad. Siempre hay dos monitores listos para el rescate a pie de pista, además de otros tres monitores más atendiendo los alquileres, que también ayudan en caso de caída.

«Hemos estado enseñando a un skater profesional que ha querido probar el patinaje sobre hielo y al principio se ha caído varias veces», explicó una de las monitoras de patinaje, Patricia Cobo Pelayo. «Este deporte requiere práctica».

El pase de 45 minutos cuesta seis euros (aunque a través de Oferplan de este periódico son 3,50). «Cuando se le pilla el truco nadie quiere bajarse de los patines y se pasa el tiempo volando», añadió la monitora Jenifer Portilla.

Después de clase

Para algunos niños la pista de hielo es «visita obligada» cada tarde. Es el caso de Fer González Hoyos, que acude con su nieta Inés después de clase desde que se inauguró la actividad. «Así patina de bien mi nieta con solo ocho años. Me encanta verla», dice con orgullo de abuela.

Aunque la instalación recibe gente cada día, será a partir de las vacaciones escolares, el 22 de diciembre, cuando se registren sus mejores cifras de visitantes.

 

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