Preocupación en la calle Florida por los okupas que han tomado un edificio

El edificio, en la calle Florida, esquina Magallanes, está cerrado hace años y los locales apuntalados. /Antonio 'Sane'
El edificio, en la calle Florida, esquina Magallanes, está cerrado hace años y los locales apuntalados. / Antonio 'Sane'

Cinco personas entran en una casa vacía tras romper las cerraduras y acceder por uno de los locales comerciales | «Tenemos miedo de que se prenda el inmueble», dicen en el barrio

J. C. F.-G.Santander

Los nuevos habitantes de 'la casa deshabitada', como es conocido en el barrio el inmueble número 10 de la calle Florida, son tres mujeres y dos hombres. Jóvenes, blancos y hablan en perfecto castellano. Les acompaña un perro. Fueron detectados por los vecinos de otros edificios cercanos hace dos días.

El domingo, los vecinos avisaron a la policía al ver que había luz en uno de los pisos y que las persianas estaban levantadas. El edificio se encuentra deshabitado «hace varios años», dice un residente de la zona. La policía se personó en el lugar y levantó acta. En la calle se «formó mucho revuelo, hasta estuvo una mujer que dijo representar a los propietarios del edificio». Los vecinos temen por la integridad del barrio y sus viviendas «porque como prendan un fuego el edificio, que es muy viejo, de estructura de madera y está muy mal estado, arderá como una tea. Y con él puede que los edificios de al lado. Así que es lógico que tengamos miedo». Además, los okupas son agresivos. Este lunes lanzaron dos objetos al fotógrafo que tomaba imágenes del inmueble y le amenazaron. El domingo «dos de las mujeres okupas salieron al balcón, increparon a los vecinos, desafiándonos y, las muy cerdas, nos enseñaron las tetas», dice una vecina de edad del barrio.

El temor a un incendio, si es que se prende una fogata en el inmueble, está justificado porque hace años sucedió eso en los edificios 7-9 de la misma calle, junto enfrente. También estaban deshabitados «y pasamos mucho miedo», dice una anciana de la calle Florida. A raíz de aquel incidente, con actuación de los bomberos incluida, el edificio fue tapiado y los vecinos respiraron.

En el edificio que han tomado los okupas ha sido muy fácil entrar. «Han roto los candados del local que fue la tienda de Julia y se han colado». Además, han puesto cerradura nueva. Parte de la tabiquería de los bajos comerciales fue tirada hace tiempo para realizar labores de consolidación del edificio, colocando unas pértigas metálicas de seguridad que refuerzan la estructura de madera del edificio, que en algunas partes de la fachada tiene abombamientos. «Los edificios vacíos son un problema», dice otro vecino. «Puede pasar esto, que sean ocupados, que sufran un incendio o que se vengan abajo», añade.

Edificio para hotel

El veterano edificio está destinado a ser convertido en un hotel. Los vecinos explican que el inmueble era propiedad de la familia Madrazo, que tenía un negocio de coloniales en la cercana calle de Cisneros. Se lo vendieron al conocido hotelero cántabro Ángel Cuevas, presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria. En la actualidad, está en trámite en el Ayuntamiento la licencia para conservar y rehabilitar el inmueble; Cuevas pagó 800.000 euros por este edificio centenario, a pocos metros del museo municipal de Bellas Artes.

Este lunes, Cuevas declinó hacer cualquier declaración sobre el asunto. Sus planes para comenzar la conversión del edificio se pueden retrasar hasta un año, según explicaron fuentes jurídicas consultadas. El desalojo de los okupas depende ahora del juzgado, que tiene sus plazos. La ocupación de inmuebles cuando no existe violencia se viene enjuiciando en el Derecho Penal como delito leve de usurpación.