«Queremos que los okupas se marchen»

Los vecinos, en una reunión en el portal para intentar buscar una solución al problema./Javier Cotera
Los vecinos, en una reunión en el portal para intentar buscar una solución al problema. / Javier Cotera

Vecinos de Cazoña llevan una semana durmiendo en el portal de su edificio de la calle Francisco Iturrino para protestar por la ocupación de dos viviendas

PEDRO FOMPEROSA SANTANDER

Un grupo de vecinos de la calle Francisco Iturrino de Cazoña ha decidido dormir en el portal de su edificio hasta que «nos busquen una solución» ante las «constantes ocupaciones» que viven desde hace años en dos pisos de los ocho que conforman el edificio: el primero izquierda y el tercero derecha.

Con esta iniciativa, quieren que los okupas abandonen el edificio y, de paso, protestar por la falta de interés que muestra el banco propietario del piso en el que se encuentran viviendo «alterando la tranquilidad del vecindario». La vivienda ha sufrido numerosas ocupaciones desde hace años, pero ha sido hace tres meses cuando «la situación se ha vuelto insostenible», comenta la presidenta de la comunidad, Dori Gutiérrez. Además, señala que pidió a Bankia, propietario del inmueble, que pusieran rejas en las ventanas. Los vecinos aseguran que en otras comunidades los propietarios han conseguido echar a sus okupas, pero este no es su caso. «Nosotros sólo hemos conseguido echar a uno», dice Dori.

Denuncian también amenazas de los actuales okupas del primero izquierda. «Es una pareja conocida en el barrio», comenta la presidenta. En una ocasión dos vecinas tuvieron un enfrentamiento verbal con los inquilinos, que amenazaron con «prender fuego» a sus casas: «Nos dijeron que iban a traer a 300 personas más para ocupar todo el edificio». Y en los días posteriores a esa situación, «empezaron a pasar cosas raras en el tercero derecha». También habido sido ocupado. Ese otro piso ocupado pertenece a otro banco, la Caixa. «Un día apareció con un agujero en la cerradura», comenta una vecina. Además, la presidenta de la Comunidad recuerda que unos días antes habían venido unos pintores de parte del banco, pero cuando contactaron con la entidad, ésta les comunicó que «no habían mandado a nadie». Ahí fue cuando se dieron cuenta de que los pintores, en realidad, eran los responsables de haber forzado la cerradura.

Han llegado a cambiar la cerradura del portal, pero «entran por la ventana de madrugada»

En la comunidad ya conocen este tipo de actos delictivos. «Acceden rompiendo la cerradura o una ventana. Y cuando ya han entrado al piso suelen alquilarlo ilegalmente», sentencia la presidenta. El día que abrieron por última vez la puerta del primero todavía no habían ocupado el tercero. «El que abrió me dijo que haría lo mismo en la puerta del tercero», comenta la presidenta de la escalera. «Los que se dedican a reventar las cerraduras cobran hasta 500 euros por hacerlo, son profesionales», añade.

Corte del suministro de luz

«Hemos conseguido que las empresas corten el suministro de agua y electricidad del primero», dicen tras recordar que «llevaban tres meses enganchados». Además, los vecinos cambiaron el miércoles la cerradura del portal: «Sabíamos que tenían llave, así que esto les ha enfadado». Sin embargo, asumen que esta medida no les impedirá acceder al piso porque «entran y salen por la ventana de la cocina». La última vez que les vieron salir de casa fue ayer mismo: «Les vi a las siete de la mañana, pero volverán», añade otra de las mujeres que están durmiendo en el portal. Hace unos meses, los vecinos pudieron ver el primer piso que había estado ocupado. «No tienen ni cocina, el antiguo inquilino estaba siendo buscado por la policía y antes de marcharse lo destrozó todo», asegura la presidenta de la comunidad. Después de eso, el banco se encargó de limpiarlo todo. «No tienen nada», asegura Dori.

El primero izquierda lleva años ocupado, pero en los últimos tres meses «la situación es insostenible»

De los ocho pisos del portal, dos están ocupados y otro es del ayuntamiento para alquileres sociales. En este último vive una familia con dos niños «y no da ningún problema», señala. «Quienes realmente nos preocupan son los inquilinos del primero», insiste. Los pisos llevan ocupados por diferentes individuos desde hace años. La primera vez entraron «rompiendo una ventana de atrás». La última vez que el banco pasó para cambiar la cerradura, los okupas estaban mirando desde la otra acera y «cuando acabaron volvieron a entrar».

Los vecinos aseguran que la Policía conoce la situación. «Los responsables de abrir los pisos son una mafia que se dedica a ello», comenta una vecina. «Son delincuentes habituales» que están en los registros policiales, dicen. En este sentido, la comunidad ha intentado solucionar el problema poniendo las correspondientes denuncias.

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