Reabre un rejuvenecido Hotel Real

Zona de acceso al bar, que conserva parte del pavimento original centenario./DM
Zona de acceso al bar, que conserva parte del pavimento original centenario. / DM

La reforma, en la que se han invertido 4 millones, ha incluido las 128 habitaciones y sus baños y los grandes salones El centenario establecimiento ha estado cerrado seis meses por obras de mejora y transformación

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Ha cambiado mucho, pero mantiene su elegancia. El centenario Hotel Real, inaugurado en el verano de 1917, ha sido sometido a obras de mejora, transformación y restauración que le ha mantenido cerrado durante seis meses. En este espacio de tiempo han sido realizadas importantes obras que disfrutarán los clientes que se alojen en él. Como se anunció en su momento, han sido insonorizadas las 128 habitaciones para que los clientes tengan más intimidad, se han redecorado, se han cambiado las tradicionales llaves de entrada por tarjetas y se han cambiado todos los baños. En el suelo de las habitaciones hay moqueta y en las paredes papel, hay nuevos visillos, se han retapizado todas las butacas y han sido restaurados los muebles históricos que aún conserva el establecimiento. Se parecen muy poco las habitaciones actuales del Real a cómo eran las de hace cien años. Fueron lo más moderno y elegante del momento, pero ha pasado un siglo. Hoy, las suites del Real son mucho mejores. Además, se han incorporado más camas dobles.

Con la transformación del Real, en la que la familia Botín, propietaria del 99% del inmueble (el resto está en manos de pequeños accionistas independientes) ha gastado más de cuatro millones de euros, se ha conseguido aligerar de peso los salones y los pasillos: se han eliminado cortinajes, muebles, cuadros, decoración de las paredes y mucha tapicería pesada que cubría las mesas. A las paredes y los techos de pasillos y salones de la planta baja, frecuentados por todo tipo de público aunque no esté hospedado en el hotel, ha vuelto el tradicional color blanco propio de un hotel centenario, de un hotel de los años veinte. En la decoración han intervenido tanto los profesionales de Eurostars, que explota el establecimiento, como Juan Luis Líbano, interiorista vasco que hace 25 años redecoró el Real por encargo de la familia Botín. Ahora también ha aportado sus conocimientos para mejorar las instalaciones. Se han eliminado cosas, como la decoración de nubes de los techos que proporcionaba un ambiente singular a las zonas de paso. Permanece el trampantojo (un mirador con vistas a la bahía) del final del pasillo camino del gran salón acristalado.

Damero en el suelo

Pero lo que más chocará a quienes ya pueden acudir al renovado Real es cuánto han cambiado el bar, el gran salón social, los pasillos y el comedor. Ha desaparecido el parqué centenario que aún se conservaba aunque en bastante mal estado. En la restauración se ha optado por eliminarlo y cambiar los suelos. En primer lugar ha sido necesario reforzarlos, eliminando las deficiencias que presentaban por el paso del tiempo.

En la recepción y los pasillos de la primera planta se ha optado por el mármol blanco y negro realizando damero y eliminando las alfombras. Además, se ha quitado las puertas que comunicaban el salón principal por los pasillos y la recepción para conseguir que el público pueda moverse más libremente a la hora de ofrecer una fiesta con presencia de muchos clientes. La eliminación de las grandes alfombras también contribuirá a este propósito. En el gran salón se han eliminado los cortinajes, los apliques de bronce de las paredes (sustituidos por otros modernos de cristal) y el suelo de parqué ahora es de cerámica imitando madera, en color oscuro. Buena parte del mobiliario, tanto histórico como moderno, se ha eliminando y sustituido por más butacas, mas fáciles de mover. El bar también ha sido transformado. Las paredes ahora son grises y la barra es nueva.

De los techos siguen colgando las lámparas holandesas y las arañas de cristal y en la decoración destacan los numerosos sofás y butacas, en una combinación de clásico y contemporáneo que, seguro, no dejará indiferente a ningún cliente. Además, se ha ampliado y redecorado la zona de desayunos de la planta baja, con salida a la rosalera.

Siguen en obras dos salones y la talasoterapia, donde se abordará una amplia mejora, apropiada a un balneario termal de agua salada.

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