Vecinos y hosteleros se muestran expectantes ante la gran reforma de El Sardinero

Reproducción del proyecto de la Plaza Italia, en El Sardinero, cuyas obras no comenzarán hasta después del próximo verano./
Reproducción del proyecto de la Plaza Italia, en El Sardinero, cuyas obras no comenzarán hasta después del próximo verano.

Mientras unos defienden la necesidad de las obras, otros cuestionan el alcance de la inversión, de seis millones de euros, en esta remodelación que arrancará en enero

JAVIER GANGOITI SANTANDER.

Tres años han pasado desde que el anterior alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, presentara uno de sus proyectos más ambiciosos: la transformación de la Plaza de Italia y los Jardines de San Roque. Ahora, con la vista puesta en final de año para adjudicar las obras, los vecinos y hosteleros comienzan a mostrar su parecer sobre las expectativas de la reforma. Un presupuesto por encima de los seis millones de euros servirá para remodelar los Jardines de San Roque y la Plaza de Italia en un plazo de 15 meses sobre un espacio de 28.000 metros cuadrados.

Esos son los planes del Gobierno Local, que someterá a la empresa adjudicataria a un estricto calendario para no perjudicar el periodo estival. Precisamente, sobre este tema desconfían muchos vecinos y hosteleros de la zona, aunque dan una oportunidad al proyecto. «Si sale tal y como está previsto va a quedar precioso, incluso más de lo que ya está», cree Esther González, paseante regular del barrio, que se muestra ilusionada con el proyecto. «Va a quedar muy bonito, aunque esperamos que no repercuta en la cantidad de visitantes», expresa. Pero no todos están de acuerdo con las obras.

LOS CAMBIOS

La Plaza de Italia
Será mucho más grande. Estará unida peatonalmente con el Hotel Sardinero, de modo que cambiará el tráfico.
Los Jardines de San Roque
Estarán enlazados a La Plaza de Italia y se recuperará su diseño original.
Los árboles, a salvo
El Ayuntamiento tiene previsto respetar el arbolado de los jardines.
Auditorium y Fuente de Cacho
Ambos serán rehabilitados y potenciados tras la reforma.

Quienes dirigen un negocio cercano al espacio afectado por las obras son los más escépticos a la hora de valorar la remodelación. «A ver quién viene a El Sardinero en verano si está todo patas arriba», teme Manuel Alfonso Rodríguez, responsable de uno de los establecimientos y testigo de las fases que ha atravesado el emblemático enclave de la capital cántabra: «Ojalá vuelvan a hacer de este barrio el lugar tan maravilloso que era hace ya muchos años».

La primera fase de la reforma estará centrada en los Jardines de San Roque. La intención del Ayuntamiento es convertirlos en una nueva zona de ocio dentro del distrito. Tal como defendió la alcaldesa, Gema Igual, hace unos meses el proyecto aspira a «generar actividad económica y empleo», además de «revitalizar y multiplicar» las posibilidades de El Sardinero.

«Cuidar entre todos»

Coincide Esther Rodríguez, vecina del barrio desde hace veinte años y entusiasmada con la idea de «invertir un dinero que hacía falta desde hacía tiempo. El Sardinero es un lugar que tenemos que cuidar todos, sin escatimar costes», opina Rodríguez, muy partidaria de la inversión y de que se respete el arbolado de los jardines. En cambio, José Luis Herrería, vecino y visitante del barrio desde la infancia, alude a otro tipo de demandas: «Seis millones de euros es demasiado dinero para invertir ahora en esta reforma, creo que hay cosas más importantes. El Sardinero está genial así. Tal vez con repintar o sustituir algún detalle mejoraría, pero no hace falta levantar el suelo de ninguna manera». Una opinión en la que coincide Araceli Escudero, también residente en la zona. «A mí este barrio me gusta muchísimo tal y como está. No creo que sea una prioridad ahora mismo remodelarlo». Ella también es partidaria de evitar grandes cambios. Le tranquiliza, eso sí, la promesa del Ayuntamiento de realizar las obras de la Plaza de Italia después del verano.

Muchos hosteleros y dueños de comercios cercanos se muestran tan entusiasmados como impacientes con la obra. «Ya era hora» y «llevamos años esperando» son solo algunas de las frases que manifiestan al ser preguntados por la reforma que arrancará en enero. «Si lo hacen, que lo hagan bien», reclama una de las responsables de un negocio de la zona. Esta hostelera se refiere al estado del suelo y las baldosas de la plaza, «muy mejorables». «Ya que se van a gastar tanto dinero que hagan todo bien, es lo único que pedimos», insiste la empresaria, a favor de la obra, aunque preocupada por posibilidad de que se prolonguen más de lo previsto.

La reforma de El Sardinero se acerca. A falta de conocer la empresa encargada de realizar las obras a finales de año, 2019 comenzará con uno de los proyectos más esperados de los últimos años. Solo falta que el resultado sea del agrado de la mayoría de sus residentes.

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