EL DIARIO estrena terraza

Varios santanderinos disfrutan de las vistas desde la terraza de El Diario Montañés./
Varios santanderinos disfrutan de las vistas desde la terraza de El Diario Montañés.

El periódico abre un espacio durante la Semana Grande en la segunda planta del Hotel Bahía

ÁLVARO MACHÍNSantander

«¿Desea tomar alguna cosita?». A Carlos, el camarero, solo le interrumpe el sonido de la sirena del Pont Aven. El Ferry saldrá en un rato y, desde aquí, se puede ver a los turistas que ya se preparan para la piscina de la planta más alta del barco. Es lo que se observa al mirar de frente, pero moviendo solo un poco la cabeza hay un Cantábrico que pide a gritos un baño y un edificio el Centro Botín que va tomando forma. Las vistas desde la segunda planta del Hotel Bahía sirven para las postales que se venden en los puestos del Paseo de Pereda. Una gozada y un lugar idóneo para una terraza de verano, como la que ha instalado El Diario Montañés para sus invitados durante la Semana Grande santanderina. Hasta el próximo viernes, entre la una y las tres y media de la tarde, fiestas con todas las vistas.

Las azafatas repasan en la entrada la lista de invitados. Junto a ellas, sobre la mesa, los suplementos con fotos de película con los que el periódico dio la bienvenida a las fiestas el pasado viernes. Tema de conversación. Estas cosas en Santander dan mucho que hablar. Que si la foto de la peli de James Bond, que si la de Bienvenido Mister Marshall, que si viste que gracioso estuvo fulano, que si que bien salía mengano... «Yo me llamo Pepe, encantado». Es el pintor José Espurz y salió en la de Mamma Mía. Habla con otro conocido artista, Pedro Sobrado, en uno de los corrillos de la terraza. «La del rector (fue un Alfred Hitchcock con sus pájaros) me impresionó un montón. Hay mucho talento junto en esas páginas», se escucha en otro de los grupos.

En estos encuentros el tiempo siempre da mucho juego. Para romper el hielo. Y nunca mejor dicho si el termómetro urbano que puede verse desde la terraza marca los 32. Arde la calle al sol del poniente.... Tanta cifra haciendo correr el mercurio no es muy habitual a estas alturas del mapa. «Creo que hoy en Sol vamos a sufrir un poco», comentan los taurinos, que posan en el suelo una bolsa de la que sobresalen dos almohadillas. De aquí se van directos a la novillada que hay en Cuatro Caminos.

Conversaciones

Suena música de piano para acompañar y parece la banda sonora pensada para el paso por el horizonte de un barco de Santander Bahía Tours (ya con delfines a los lados sería de documental de La2). Caña, vermouth, coca cola, chupito de gazpacho, rabas, croquetas de tres gustos... «¿Conocéis la excursión por el Río Cubas?». Un clásico de Los Reginas y una asignatura pendiente a la hora de hacer turismo en casa para muchos santanderinos. «Parece mentira, con lo que te gustan a ti todas estas cosas típicas de Santander». La marea tiene que dar su permiso y hay que seleccionar fecha. Conversaciones livianas en mitad de una semana que en el Santander de las fiestas cambia los ritmos.

«Se está muy bien aquí». Eso también se dice mucho en el tiempo de terraza. Se va llenando. Está la presidenta de las mujeres empresarias de la región, Eva Fernández. También Joaquín González, de Telefónica. Junto a ellos, entre otros muchos invitados, los concejales del Ayuntamiento de Santander César Díaz y Gema Igual (ellos también salieron en la foto de película La diligencia, en este caso). Y los del Ayuntamiento de Torrelavega, Pedro Pérez y Javier López. Todos ellos se han apuntado al día de estreno de la terraza.

Vestidos blancos, gorros, gafas de sol con los cristales de colores (de las que se llevan tanto ahora)... Las cosas de julio en esto de la moda. Mucho verano. Los tacones se escuchan al chocar con el suelo de madera y cuesta mantener el protocolo de la americana puesta y la corbata con el último botón dado. Pero en fiestas la etiqueta no es tan exigente. Vestido bonito y pañueluco azul al cuello, que para eso es la Semana Grande. Se nota. A pocos metros están las casetas de Alfonso XIII y, un poco más allá, La Porticada anda con el trajín de preparar los conciertos de por la noche.

Sane coloca a los invitados para las fotos. «Por favor, no se muevan, para que puedan apuntar su nombre en el orden». Marta Mena discute con un purista de las letras si al fondo hay que llamarle photocall o extensible. «Llámalo como quieras, pero vamos a pedirnos otra caña».

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