¡Ozú que Semana Grande!

No es la Feria de Abril, es la Semana Grande de Santander. Las sevillanas son protagonistas en la Plaza de México. /
No es la Feria de Abril, es la Semana Grande de Santander. Las sevillanas son protagonistas en la Plaza de México.

La Plaza de México se viste de Andalucía todos los días después de la corrida de toros

MAITE MESONESsantander

Silencio. Pequeños grupos de personas miran atentamente a la imponente Plaza de Toros de Santander. Tratan de captar los diminutos sonidos que provienen de ella, como si de un programa de radio se tratara. La policía sale, las orejas han sido cortadas y la tranquilidad en los alrededores se sustituye rápidamente por una marea de gente que sale. «La corrida ha estado muy bien, demasiado le ha sacado al toro. Ahora tocan las casetas», comenta Catalina Lorenzo, sonriente y con su cojín rojo y amarillo en la mano. Todos van con sus mejores galas, muy arregladitos.

Las calles son estrechas y, al final, muchos son los que invaden la carretera al querer acercarse a la puerta principal. Dos furgonetas salen y apenas pueden avanzar debido a esto. La maniobra es complicada pero consiguen avanzar y salir de todo este ajetreo. La gente comienza a ir en una misma dirección: huele a fiesta en la Plaza de México. Mientras en plena calle se pueden comprar 'almendritas' o banderas españolas, Ángel Torre se dirige a las casetas: «No me agradan mucho, pero en ellas paso un buen rato con los amigos».

Con la cerveza en la mano y comentando la corrida se encuentran José Ramón Revilla y su amigo Ángel Arronte. «El día ha estado muy bien: buena comida, buenos toros y ahora de caseteo», comenta José Ramón, mientras que su amigo Ángel añade: «Hoy la plaza estaba llena, la gente que tenía abono comentaba que ni con el día del rejoneo había tanta gente». Ambos han disfrutado de la corrida, pero poco estuvieron de casetas. Había que trabajar al día siguiente.

Muchos de los que estaban en la Plaza de México afirmaban que la corrida había estado bien: «Ha sido Perera quien se ha comido hoy la tostada. A 'El Juli' le ha costado, esa oreja era un regalo», comenta Francisco Cires que ya disfrutaba del sarao. En la plaza, la casa regional de Andalucía invade el espacio con su flamenco y su acento: «¡Ozú que fiesta!». Aunque el olor a mojito es el más dominante, hay alguno que se atreve con la sidra. Muchos lo intentan. Algunos la sirven bien y otros no tanto, y por ello son 'abucheados' por el público. Conseguir servir la sidra se ha convertido en una tarea pendiente en las fiestas.

A los pies del monumento a México una mujer vende pulseras y, abstraída de todo el jolgorio, se dispone hacer una nueva. Cerca de ella, se pasea Adela Antolín luciendo su traje de sevillana muy orgullosa. Pertenece a la Hermandad de Nuestra Señora la Virgen del Rocío, y todos los integrantes se uniforman con la vestimenta propia. «Llevo aquí desde las siete y media, y tras las corridas esto se llena. La plaza estaba muy vacía y ahora hay mucha gente, y la caja lo nota», comenta. En la carpa de la hermandad, el ambiente andaluz es innegable. Tienen su propia tabla en la que bailan sevillanas. Algunas llevan el traje y otras visten de calle. Taconeos. Palmas.¡Qué arte! Entre este ritmo se escuchan unas gaitas al fondo. Donde terminan las mesas de la carpa, más de diez gaiteros tocan su melodía. La tradición del sur y la del norte confluyen en un mismo sitio: la Plaza de México. Un lugar en donde uno está en toda España, pero más concretamente en la ciudad de Santander.

 

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