«Jesús no quiere príncipes, quiere servidores»

«Jesús no quiere príncipes, quiere servidores»

El Papa Francisco se sincera en una entrevista en la que habla de economía, de su vida personal, de historia y política, confirmando su voluntad de continuar a comportarse como un "pastor"

R.C. MADRID

El Papa considera que «Jesús no quiere príncipes, quiere servidores» en une entrevista concedida al periodista argentino Henrique Cymerman y que emitió este domingo Cuatro. El Pontífice realizó el pasado mes de mayo una visita histórica que puede suponer un punto de inflexión en el devenir del conflicto que mantiene enfrentados a Israel y Palestina y las relaciones entre las tres religiones más importantes del mundo. Allí, durante el primer viaje del máximo representante de la Iglesia Católica a Tierra Santa tuvo lugar el encuentro con el reportero. «La actitud de Papa no se lleva dentro, va saliendo con pequeños gestos, aunque es cierto que con el protocolo tengo problemas», explica entre risas el Pontífice. «Es una contradicción. Es como si me dijeran 'Este hombre es un buen hijo, le pega a la madre solo tres veces por día'. Con reconocimiento histórico, los cristianos a veces hemos practicado la violencia en nombre de Dios. (...) A veces, por la religión llegamos a contradicciones muy serias», destacó sobre la violencia en nombre de Dios.

Francisco también fue muy crítico con diferentes actuaciones contra los católicos en muchos lugares del mundo. A su juicio, «la persecución» actual contra los cristianos es «más fuerte que la de los primeros años de la Iglesia». «Hoy hay más cristianos mártires que en aquella época», afirmó rotundo durante la entrevista. Tampoco se arrugó a la hora de calificar la actuación de la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial y muchas de las acusaciones de inactividad ante el holocausto judío. «Me da un poco de urticaria existencial cuando veo que todos se lo toman contra la Iglesia, Pio XII. ¿Y las potencias? Las grandes potencias conocían perfectamente la red ferroviaria con la que llevaban a los judíos a los campos de concentración. Tenían las fotos. No bombardearon esas redes ferroviarias. Hablemos de todo un poquito, creo que hay que ser muy justo en este tema», afirmó.

La misma firmeza demostró el Papa cuando se le pregunta sobre las riquezas de la Iglesia. «No se puede entender el Evangelio sin la pobreza. El pueblo de Dios le puede perdonar a un pastor, a un cura, que por ahí se haya pegado un resbalón afectivo. Se le perdona. Que haya tomado un poquito más de vino. Se le perdona. Nunca le va a perdonar que esté detrás del dinero o que maltrate a la gente. Curioso como tiene el olfato el pueblo de lo que Dios le pide a un pastor. Jesús no quiere que seamos príncipes, quiere que seamos servidores». También hay momentos para cierta ironía y buen humor, sobre todo cuando se le cuestiona sobre la seguridad y la 'afición' del Santo Padre a saltarse las normas de seguridad para acercarse al pueblo, sobre todo en la plaza de san Pedro. «Sé que me puede pasar algo, pero estoy en manos de Dios. Yo no voy a saludar a un pueblo y decirle que le quiero dentro de en una lata de sardinas. Aunque sea de vidrio. Para mí, eso es un muro», comentó. Además, Francisco afirmó que se hace responsable de todo lo que le pase. «A mi edad, seamos realistas, hay poco que perder», indicó.