La dieta del oro

Lingotes de oro. /
Lingotes de oro.

El Gobierno de Dubái lanza una campaña que recompensa con gramos de oro a aquellas personas que pierdan peso como parte de su lucha contra la obesidad

PATRICIA MUÑOZMADRID

La fiebre por el oro vuelve a estar de moda. Atrás queda la revolución social ocurrida entre 1848 y 1855 en Estados Unidos, especialmente en California, que llevó a medio mundo a volverse loco por encontrar oro para dar un paso más allá y vivir un fenómeno con tintes más saludables. El fin es el mismo, enriquecerse con el metal más preciado, pero los medios, igual que los tiempos, han cambiado. Así lo demuestra el Gobierno de Dubái, que utiliza el atractivo del oro, que hace más de 150 años provocó la migración de miles de personas a tierras norteamericanas, para luchar contra la obesidad. Una iniciativa que da un giro de 180 grados a la actual tendencia del compro oro para paliar la crisis para convertirla en un aliciente con el que tratar de combatir el sobrepeso.

Bajo el lema Su hijo en oro, la campaña busca el intercambio de kilos de peso por gramos del polvo dorado con el que tantas y tantas generaciones han soñado. La iniciativa, que cumple su segunda edición en este 2014, pretende mover a más de 15.000 personas ya que se dirige tanto a ciudadanos de nacionalidad emiratí como a inmigrantes con visado de residentes e incluso turistas. Así pues, aquellos interesados en el atractivo trueque deberán inscribirse en la web www.thedmgold.com y acudir posteriormente a uno de los cinco puestos de control de peso y estatura instalados en diferentes puntos de la ciudad. Un proceso que se desarrollará del 15 al 24 de julio y por el que han pasado ya decenas de personas en busca de un registro que les permita aspirar al codiciado tesoro.

Gramo de oro por kilo perdido

La iniciativa del gobierno busca concienciar a familias completas, desde los adultos hasta los niños, a los que presta especial atención en base a su lucha contra la obesidad infantil, para que lleven una vida sana. Mientras que los adultos registrados a título individual obtendrán un gramo de oro por cada kilo perdido, los integrantes de familias que incluyan a menores de 14 años obtendrán dos gramos por kilo rebajado. El peso de los niños, no tanto a nivel físico sino en su importancia dentro del intercambio y en el futuro de la sociedad, es superior al de cualquier otra persona mayor de edad, de ahí el lema de la campaña Su hijo en oro. No obstante, no sólo es preocupante la obesidad entre los niños, que asciende al 40% en el país emiratí, sino también en el global de la población, dentro de la que el 73% de las mujeres y el 67% de los hombres sufre de sobrepeso.

Unas cifras estimadas que han alertado sobremanera a los especialistas en nutrición del país, que avalan la iniciativa del gobierno y ven con muy buenos ojos el gancho del oro como motivación para que las familias empiecen a concienciarse de que es importante atender a la salud. Este es el aspecto institucional y formal de la campaña, pero a nivel social la mentalidad es distinta. Es cierto que la evolución desde la búsqueda irracional del oro por el oro desarrollada entre 1848 y 1855 hasta la situación actual en la que se añade el valor de la salud es palpable. Sin embargo, desde el punto de vista del razonamiento humano, el objetivo es siempre el mismo: el dinero. Muchos de los participantes aseguran que si no hubieran tenido como aliciente el aspecto monetario lo más probables es que no hubieran participado.

Y es que el precio del gramo de oro en Dubái asciende a los 30 euros aproximadamente, por lo que más de uno ya está echando cuentas del dinero que, de aquí al 15 de septiembre que finaliza la campaña, puede ingresar por perder peso. A tenor de los datos recogidos por los especialistas en relación a la obesidad y en base al pensamiento general de la sociedad, que no cambia desde aquellos tiempos de locura por la búsqueda del codiciado polvo dorado, la conclusión es clara: no hay mejor dieta que la que te permite perder peso al mismo tiempo que engordar los bolsillos, en definitiva, la dieta del oro.