‘Vellezas’ a todo color

‘Vellezas’ a todo color

Mujeres de todo el mundo se lanzan a mostrar en las redes sociales sus sobacos poblados de pelos teñidos. Ha nacido una tendencia

IRMA CUESTA

La verdad es que visto así, desde fuera, resulta desconcertante. Toda la vida esmerándonos en ir bien depiladas, gastando un pastón en rayos láser, y ahora resulta que lo verdaderamente trend, lo auténticamente in, es dejarse una leonina mata de pelo en el sobaco y, a ser posible, teñírsela de algún color que no pase desapercibido. Según parece, haciéndolo una no solo estará quitándose de encima el suplicio de la cera, sino que entrará a formar parte de un recién nacido ejército de feministas que han decidido plantarle cara a una buena porción de las injusticias que asolan a las mujeres de este planeta utilizando las vellas axilas.

Asuntos peludos

Un siglo depilándonos. Hasta 1915 las mujeres no se depilaban. Al fin y al cabo, la ropa no dejaba a la vista ni una pequeña porción del cuerpo. Ese año, sin embargo, Harpers Bazaar anunció vestidos sin mangas invitando a las mujeres a «eliminar el pelo» para poder unirse al nuevo «baile moderno». Cinco años más tarde era algo normal.

Las precursoras. Aunque el teñido le dé un aire nuevo, hace años que Sofía Loren posó con sus pelos al descubierto. Lo de Julia Roberts pudo ser un descuido, porque nunca han vuelto a pillarla. Otra cosa es Madonna: siempre de las primeras en apuntarse a cualquier movida.

Pelos que valen mucho. En una subasta celebrada en 2004, un fan de John Lennon pagó 3.460 euros por un solo cabello suyo. Pero es que en 1980, dos pequeños mechones de la Reina María Antonieta y su hijo se vendieron en Francia por 5.000 euros y, en 2006, la peluca gris plateada de Andy Warhol se adjudicó por 7.700 euros en Christies.

También en China. Nadie sabe si Xiaomei Li se inspiró en sus colegas norteamericanas, pero después de que el Gobierno detuviera a cinco feministas los días previos a la celebración del Día de la Mujer en Pekín, Guangzhou y Hangzhou, acusadas de «alterar el orden» por repartir pegatinas con lemas del tipo «Stop al acoso sexual», ella decidió contraatacar en internet. Inició una campaña con el lema «¿Por qué las mujeres tienen que depilarse?» que consitía, básicamente, en colgar fotos en la red con los brazos levantados luciendo una buena mata de pelo.

El pelo: arma reivindicativa. Hace dos años en el espacio de exposiciones de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Málaga, una alumna se desnudó, recitó a John Berger y se recortó el vello del pubis para simbolizar la lucha de la mujer con la sociedad.

El último avance del movimiento sobacos libres, que por otro lado es tan viejo como la vida misma solo hace falta recordar a la increíble Sofía Loren mostrándoselos al mundo, reverdeció hace solo unos meses en Estados Unidos como suelen ocurrir estas cosas: a lo tonto. Al otro lado del Atlántico, la cruzada comenzó de la mano de Roxie Hunt, una joven inquieta que trabaja en un salón de belleza de Seattle y que, según ha contado, aburrida de teñir cabezas y arrastrada por la curiosidad, un buen día decidió probar a teñirle el pelo de las axilas a una amiga del mismo azul verdoso que la muchacha llevaba en la cabeza. El éxito del experimento y esa irrefrenable fuerza que hoy arrastra a cualquiera a dejar constancia de sus logros en el ciberespacio llevó a la joven a colgar su trabajo en Instagram con el hashtag #dyedpits (sobacos teñidos) sin imaginar que ella solita estaba sentando las bases de una nueva corriente estética.

Aunque lo cierto es que hay antecedentes de peso. Hace ya tiempo que Madonna mostró orgullosa sus axilas peludas en Instagram (@madonna). La reina del pop apareció con un corpiño, una pajarita masculina, el brazo levantado... y el lema Long hair... Dont care!!!!!! (Pelo largo... ¡no importa!), incluyendo los siguientes hashtag: #artforfreedom #rebelheart y #revolutionoflove; aunque, eso sí, nada de colores añadidos. Y, desde luego, ella tampoco fue la primera: Penélope Cruz, Halle Berry, Michelle Rodríguez, Hilary Swank, Beyoncé fueron pilladas mostrando el sobaco sembrado de vello. En su caso, sin embargo, es probable que fuera más un descuido que un gesto reivindicativo porque, al menos que sepamos, no ha vuelto a repetirse. Otras, como Julia Roberts y Drew Barrymore, sí decidieron hace años rebelarse contra la tiranía y dejaron todos esos pelillos que le nacen a uno debajo del brazo a su libre albedrío.

Cinco años sin depilarse

Pero, dicho esto, nada es comparable con lo que de unos meses a esta parte ha conseguido Roxie Hunt. La esteticista americana, que tiene 31 años y dejó de depilarse los sobacos hace ya cinco, ha contado que tenía muchas ganas de comprobar cómo reaccionaba el pelo de esta parte del cuerpo al tinte y que, en vista del éxito, qué menos que compartirlo con el resto del planeta.

De momento, Miley Cyrus abonada a la polémica casi, casi, desde que aparcó el papel de Hannah Montana, hace ya semanas que luce axilas de colores con ese desparpajo que la caracteriza. La joven llamada a suceder a Madonna al frente de olimpo musical colgó la foto el 1 de mayo y su pelambrera cosechó, en solo unas horas, nada menos que 400.000 me gusta.

También Lady Gaga, única en el arte de la provocación, se ha unido al ciclón despertado por la estilista de Seattle, que ha puesto en marcha un blog de belleza (How to Hair Girl) y ha lanzado la página oficial del movimiento estético-reivindicativo bajo el nombre Free Your Pits (algo así como libera tus cavidades) que, como no podría ser de otro modo, cuenta con su propio manifiesto fundacional con reflexiones del tipo: «Nuestro objetivo es utilizar esta demostración de elección y expresión personal para ayudar a ampliar y desafiar la norma de belleza en una sociedad que ya coloca demasiadas normas perjudiciales en las mujeres».

Lo bueno es que no hay porqué pensar en coger un avión, atravesar el Atlántico y pagarle a Roxie los 65 dólares que cobra por el cambio de look, porque ya hay tutoriales en internet que explican cómo conseguir los mejores resultados sin moverse de casa. Según las expertas es fácil, pero requiere tiempo. Primero hay que blanquear el pelo con un decolorante. Una operación que te lleva unos treinta minutos. Una vez que el pelo gira a un amarillo pálido, se unta con el tinte elegido sin perder de vista que, como el objetivo es que se vea, cuanto más llamativo sea el color, pues tanto mejor. La chica que nos lo cuenta en la web nos dice que, hecho el trabajo, cada uno se las arregla como puede mientras el ungüento surge efecto. Ella, por ejemplo, pasó una hora sentada frente a la televisión con los brazos en alto esperando a que el tinte prendiera.

Por lo demás, Roxie explica en su página web que se le acumulan las clientas que llegan al salón pidiendo un teñido por las más diversas razones. Una porque está a las puertas de unas vacaciones con sus suegros y piensa dejarlos estupefactos (seguro que lo conseguirá); otras, como Racheal Bennett, de veinte años y vecina de Ottawa, porque lo considera «cool» y opina que cada cual debe hacer lo que le parezca para sentirse bella. Eso sí, reconoce que el día que apareció en casa con los alerones teñidos de rosa chicle sus padres creyeron que había perdido el juicio y que, aunque con el tiempo parecen haberlo aceptado, a su padre sigue dándole un poco de asco. De que el asunto va en serio ofrece pruebas Breanne Fahs, una profesora de la Universidad de Arizona que hace un año publicó un artículo con las conclusiones de un experimento que consistía en anotar las reacciones del entorno laboral, de pareja y familiar, de 62 mujeres que dejaron de depilarse sobacos y piernas durante diez semanas. Fahs es de las que ha saludado el movimiento asegurando que, aunque la mayor parte de lasmujeres no dicen abiertamente que se tiñen las axilas como acto de resistencia política, «en realidad están defendiendo que cada cual haga con su cuerpo lo que le venga en gana».

Desde luego, si el objetivo era abrir un debate, lo han conseguido de sobra. Del mismo modo que los caballeros pueden dejarse bigote en noviembre (#Movember, por la prevención del cáncer de próstata y testículos), hay ya quien propone que las damas dejemos de afeitarnos las axilas en el mes de diciembre. Eso sí, utilizaríamos nuestro propio hashtag: #Sobaquember.