«Demasiado guapa para ser ingeniera»

Isis Anchalee, con un cartel de protesta./
Isis Anchalee, con un cartel de protesta.

Una joven de San Francisco denuncia los estereotipos que rodean los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas

"Demasiado guapa para ser ingeniera". La afirmación impresiona, pero refleja a la perfección la cruda realidad a la que ha tenido que enfrentarse la protagonista de esta historia. Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de la primera programadora, Ada Lovelace, muchas mujeres han denunciado en las redes sociales el trato discriminatorio que reciben por su condición sexual y su físico. Y Twitter se ha llenado esta semana de mensajes que pretenden combatir los estereotipos basados en la idea de que las guapas no pueden tener trabajos en los que demuestren que también son inteligentes, que una cosa no quita a la otra.

Isis Anchalee, una ingeniera de San Francisco, protagonizó una campaña publicitaria para la empresa en la que trabaja. «Me pidieron una fotografía en la que apareciera trabajando. Me maquillé un poco. Ni si quiera me lavé el pelo ese día». Pero cuando los pasajeros del metro de San Francisco vieron el anuncio, pusieron en duda que Anchalee fuera ingeniera. «Había otros dos anuncios en los que aparecían dos compañeros de trabajo, ambos hombres. Uno de ellos llevaba un gran sombrero negro y una camisa que decía 'hackers'. Pensé que podría ser algo controvertido, y resultó que fue mi imagen la que creó polémica».

Así que Anchalee se puso manos a la obra para acabar con los estereotipos. Publicó un post en su blog personal invitando a las mujeres a tuitear con la etiqueta #ILookLikeAnEngineer ('Parezco una ingeniera') como protesta por el sexismo que rodea a los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La reacción no se hizo esperar. Miles de mensajes inundaron las redes sociales con imágenes y carteles en los que muchas profesionales pregonaban a los cuatro vientos su profesión, y el hashtag no tardó en convertirse en 'Trending Topic'.

Por desgracia, el caso de Anchalee no es aislado. Hace dos años la red social LinkedIn retiró un anuncio de publicidad porque los usuarios se quejaron de que las imágenes que lo acompañaban no eran creíbles. La empresa anunciadora, es una pequeña compañía de desarrolladores de software llamada Toptal, decidió anunciarse publicando imágenes de su plantilla y recibió quejas porque "las ingenieras que aparecían en los anuncios eran demasiado guapas y glamurosas". Lo triste es que todavía sean necesarias campañas como estas para borrar tópicos tan absurdos.