El mejor año de la Historia

TEODORO LEÓN GROSS

Hay algo de lo que se puede estar casi seguro: 2016 será mejor que 2015. Y 2015 ya ha sido el mejor año de la Historia. Sí, cuesta percibir eso. En ningún anuario de 2015 faltarán imágenes de guerra, de Siria a Sudán, aunque coincida con el periodo con menos conflictos y menor coste de vidas civiles. Las infancias robadas son duras, con imágenes de Boko Haram, pero este año se ha alcanzado un hito formidable: el menor número de niños sin escolarizar en la Historia, por primera vez por debajo del 10%, reducido a la mitad en el siglo XXI según Unesco. Otro dato colosal: por primera vez en la Historia, según el Banco Mundial, menos del 10% de la población vive en la pobreza extrema; cuando en 1990 era el 37%. Los focos se ponen en las crisis humanitarias de Haití a Etiopía no en las cifras poderosas de reducción del hambre o en el hito fantástico del 91% de la población mundial con acceso a agua potable. Claro que son promedios, y hay quien queda en el lado del sufrimiento; eso requiere conciencias no narcotizadas, pero hay cosas que celebrar. Algunas ideologías se nutren de vender el desastre sobre todo al constatar que algunas grandes conquistas deben más al mercado que a la política pero la realidad es así: el mundo es más libre, seguro, igualitario, educado, alimentado y próspero que nunca. Cualquier tiempo pasado fue peor.

Por Navidad, sobre todo al llegar la noche de tránsito entre el Año Viejo y el Año Nuevo, se suele recibir la visita del fantasma del pasado y el fantasma del futuro como en casa de Scrooge. Desconfíen de los profesionales del pesimismo; hay fundamentos para el optimismo racional. También en España, aún bajo la crisis, con el reto espinoso de aprender a gestionar un parlamento sin mayorías, desde las líneas rojas a los consensos. Aunque haya profetas de la fatalidad como John Gray, el mundo progresa. Cada vez hay más democracias (según Freedom House, ahora 125; hace un cuarto de siglo eran 69); más derechos civiles (el matrimonio homosexual ha roto fronteras simbólicas como EE UU o Irlanda; casi veinte países han dejado de perseguir la sexualidad); enfermedades derrotadas por las vacunas, como la polio en África, mientras se avanza sobre la malaria, uno de los mayores asesinos en serie de la historia; el acceso a Internet es una oportunidad para más de tres mil millones de personas, incluso en África ya supera el 50%. El periodismo es clave para prosperar, pero su lógica dificulta la perspectiva: en su relato de las alteraciones de la normalidad se muestran guerras, no la paz; se cuentan catástrofes, no el bienestar; se enfatiza la corrupción, no la gestión eficaz Estos días miramos el año con imágenes de Nepal tras el terremoto o la desesperación de los refugiados ante las puertas de Europa, pero el mundo es un lugar mejor. Hay motivos convincentes, más allá de la cortesía, para desearse un próspero año nuevo.