Cantabria, segunda comunidad con más médicos pero menos especialistas

Dos médicos, en la consulta de un hospital. ::/Ignacio Pérez
Dos médicos, en la consulta de un hospital. :: / Ignacio Pérez

La OMC constata la carencia de doctores en algunas regiones y prevén un déficit de 15.000 profesionales en la próxima década

DOMÉNICO CHIAPPE MADRID.

Cantabria cuenta con 3.452 médicos en activo y tiene una tasa de 594 facultativos por cada 100.000 habitantes, la segunda más alta del país, pero, sin embargo, es la tercera comunidad con menor índice de especialistas. Además, es una de las comunidades en las que menor incremento experimentó de especialistas entre 2000 y 2015, un 1,2%, por debajo de la media nacional (1,7%).

Lo revela el 'Estudio sobre Demográfica Médica' elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC), con la colaboración de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), que señala que en España no se necesitan más médicos, sino que el principal problema que existe es la disparidad en el número de facultativos entre las comunidades autónomas e, incluso, entre las regiones, con la existencia de una «brecha» norte sur.

Con 476 médicos por cada 100.000 habitantes, distribuidos de forma heterogénea, España presenta algunas singularidades en su sistema de salud: aumenta la presencia de mujeres en el oficio médico, se avizora un déficit futuro en la cantidad de médicos debido a las jubilaciones próximas, hay poca movilización entre los facultativos, tiene un exceso de escuelas de Medicina y existe la necesidad de reforzar ciertas especialidades relacionadas con enfermedades crónicas debido al envejecimiento de la población. El análisis de OMC ofrece una «visión global del registro de colegios médicos españoles», según uno de los coautores del trabajo, Juan Manuel Garrote.

España es el segundo país del mundo con más facultades de Medicina, detrás de Corea del Sur

Uno de los principales retos en los próximos diez años será la reposición de aquellos facultativos que se jubilen. Se prevén 70.000 retiros, y se estima que se incorporen alrededor de 6.000 nuevos médicos cada año. «Tendremos un pequeño bache, con unos 15.000 médicos que no serán sustituidos», dice Miguel Ángel García, responsable de Estudios de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), quien destaca que hay una corrección con respecto a años anteriores. «La bajada prevista hace doce años era de 35.000 médicos, por lo que ahora vemos que se ha ganado algo en el número de plazas previstas, y demuestra que se puede actuar sobre el futuro».

Ahora bien, esas plazas deben centrarse en las especialidades que serán más demandadas dentro de unas décadas, aquellas que atienden las enfermedades crónicas relacionadas con el envejecimiento de la población. Si prosiguen las tendencias actuales, con más de 65 años habrá un 18,7% en 2031, que se convertirá en un 25,6% treinta años después. «Hablar de envejecimiento es hablar de dependencia», recuerda Carmen Sebastianes, vicepresidenta de Colegio de Médicos de Cádiz. «El 70% de ellos tendrá al menos una enfermedad crónica».

Con las políticas adecuadas, dicen los expertos, esta tendencia deficitaria podría ser revertida. «No faltan médicos, pero están mal distribuidos», sintetiza Serafín Romero, presidente de la OMC, al señalar la disparidad de distribución a nivel geográfico, uno de los principales problemas del sistema. «¿Cómo atraer médicos a las zonas deficitarias?», pregunta García. Entre los que tienen menos especialistas por cada mil habitantes están Melilla, Andalucía y La Rioja, frente a las comunidades que ocupan el tope de la tabla, como Navarra, Asturias y Aragón.

Más mujeres

La realidad es que la movilidad del médico es poca: sólo cambia de provincia el 12,6% de las veces. Ni siquiera entre los jóvenes: casi el 90% de los menores de 35 años no se mueve del lugar donde estudian y se especializan. «Localizar una facultad en un lugar no es inocente», dice García. «Las comunidades que carecen de pregrado deben importar médicos». Tampoco se mudan fuera de las fronteras: muy pocos ponen rumbo a Reino Unido o Francia.

En la creación de escuelas de medicina regionales para contrarrestar la escasa movilidad surge, no obstante, un «despropósito», en palabras de Vicente Matas, representante nacional de Atención Primaria Urbana de la OMC, ya que España es el segundo país del mundo con más facultades de Medicina, por detrás de Corea del Sur: 44 entre públicas y privadas, con siete proyectos en marcha. El doble que Reino Unido. «Se está formando una bolsa de estudiantes que no tiene plaza para la especialización», dice Matas. «El año pasado hubo 6.513 plazas en el MIR, para 14.448 aspirantes. Quien queda fuera no podrá ejercer en el sistema nacional de salud. Este número crece casi 500 personas cada año. No tiene sentido tener 5.000 médicos que no lleguan a formarse en su especialidad».

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