Uno de cada diez conductores se ha pegado por una riña de tráfico o está dispuesto a hacerlo

Un agente de la Guardia Civil para a un vehículo en un control de alcoholemia./Avelino Gómez
Un agente de la Guardia Civil para a un vehículo en un control de alcoholemia. / Avelino Gómez

Más de 100.000 españoles confiesa haber provocado siniestros con víctimas por sus maniobras muy agresivas al volante, según un estudio de Línea Directa | Las reacciones más violentas de estos automovilistas, hombres jóvenes en su mayoría, se dirigen a las mujeres y a los conductores noveles

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La agresividad al volante en España muestra unas cifras preocupantes. Uno de cada tres conductores, el 35%, reconoce que cuando se sube al coche se transforma y desarrolla un comportamiento incívico, dirigiendo a los demás insultos, miradas de desprecio, toques de claxon, gritos e, incluso, gestos groseros, como sacar un dedo por la ventanilla o hacer una peineta. Sin embargo, el problema de verdad reside en que 2,8 millones de conductores, uno de cada diez, no se para ahí y se describe a sí mismo como un automovilista «altamente agresivo», capaz de llegar a la violencia física y de dar rienda suelta a su ira con peligrosas maniobras para intimidar o vengarse de otros vehículos. Así lo certifica el estudio específico realizado por la Fundación Línea Directa y el Instituto Universitario de Investigación de Tránsito y Seguridad Vial de Valencia (Intras).

La encuesta, realizada sobre una muestra de 1.700 conductores representativa de todo el país, desvela que 3,2 millones de españoles, el 12% de los que tiene carné, ha retado en alguna ocasión a otros a salir del coche y resolver sus diferencias de forma violenta y, lo que es peor, que 2,6 millones, uno de cada diez, se ha pegado por una riña de tráfico o está dispuesto a hacerlo si se le presenta la ocasión. El 26%, uno de cada cuatro, casi 7 millones de conductores, reconoce haber adelantado alguna vez bruscamente a otro vehículo para intimidarle.

Este enorme volumen de violencia tiene consecuencias directas. Algo más de 294.000 conductores «muy agresivos» admitieron haberse visto implicados en accidentes de tráfico con heridos en los últimos cinco años e, incluso,105.000 de ellos, un 0,4% de los que manejan vehículos en España, a los que el estudio describe como «violentos viales», confesaron que habían sido la causa directa de siniestros con víctimas por sus maniobras intimidatorias, como adelantamientos bruscos, conducción en zig zag o acoso al coche delantero.

El riesgo se dispara

Y es que la alta agresividad al volante no es solo un comportamiento incívico sino un enorme riesgo para el violento y para los demás. Según concluye el estudio, esta forma de circular multiplica por 10 el riesgo de tener un accidente con víctimas y por 30 la posibilidad de que el siniestro sea con heridos graves. Calculan que un 2016, en España, hubo unos 31.000 conductores muy agresivos implicados en 28.600 accidentes con víctimas. Los riesgos de un final dramático se disparan porque este tipo de automovilistas, debido a su comportamiento, pierden la concentración, se desinhiben del riesgo -alta velocidad y maniobras irresponsables- y multiplican las infracciones al código de circulación.

Los expertos se atreven a establecer un perfil del conductor que por su alta agresividad termina por provocar accidentes. Se trata de un hombre (son el 72% del total) joven, de unos 32 años, con pareja y que tiene estudios de tipo medio, como Bachillerato o FP. Lo normal es que tenga menos puntos en el carné que la media y que circule habitualmente por zonas urbanas de grandes ciudades. Las reacciones más agresivas tiene un claro componente de género, pues se las dedican a las mujeres al volante, aunque también a los conductores noveles. Según sus propias confesiones, quienes se ven más agresivos son los automovilistas murcianos y riojanos, y los que se consideran más tolerantes, los gallegos y extremeños. No obstante, cuando se les pregunta qué comunidad del país creen que tiene más conductores violentos la respuesta mayoritaria, para el 51%, es Madrid, seguida muy de lejos por Cataluña (12%).

Los propios conductores opinan sobre los motivos que les llevan a estas situaciones de enorme agresividad al volante. Para el 20% se debe al estrés del día a día (familia, trabajo), el 15% cree que es una reacción a la deficiente conducción y a las maniobras peligrosas de otros conductores, y un 12% lo atribuye a los atascos. El 41%, no obstante, admite que se siente amparado por la situación de anonimato que da la conducción y los expertos destacan entre los desencadenantes el alcohol y el calor.

El número y el tipo de personas que viajen en el coche también tiene relevancia. El 57% de los conductores agresivos confiesa vivir más piques al volante si va con amigos o si viaja solo (el 42%). Por contra, el vehículo circula con mayor tranquilidad si quienes están en el coche son los hijos (62%), la pareja (34%), o los compañeros de trabajo (34%).

 

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