España tira a la basura 7,7 millones de toneladas de comida cada año

Varios alimentos arrojados sin utilizar al cubo de la basura de un domicilio español./F. GÓMEZ
Varios alimentos arrojados sin utilizar al cubo de la basura de un domicilio español. / F. GÓMEZ

Solo en los hogares acaban desperdiciados 1.229 millones de kilos de productos en condiciones de ser consumidos

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Cada año se arrojan a la basura en el mundo 1.300 millones de toneladas de alimentos. De ellos, 7,7 millones de toneladas son desperdiciadas en España, según datos de la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la alimentación. Estas cifras colocan a España como el séptimo estado de la UE que más comida desperdicia, no solo en los hogares sino también en los procesos de manipulación y transformación.

Para frenar todo este despilfarro, las empresas españolas de la alimentación han comenzado a tomar un papel más activo, no solo a nivel particular sino también en la concienciación de los consumidores. «Si el desperdicio alimentario fuera un país, sería el tercero del mundo que más gases de efecto invernadero produjese». Son palabras del representante en España de la FAO, Ignacio Trueba, durante su participación en el VI Punto de Encuentro de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) contra el Desperdicio Alimentario. En este foro se abordó desde la huella hídrica que se crea al producir un alimento y la que deja cuando el producto acaba en el cubo de la basura -130 litros de agua por habitante y año, el contenido de una bañera-, pasando por las mejoras en la cadena industrial, o el cambio en los envases de los productos.

Las distintas administraciones también trabajan en reducir el despilfarro alimentario. El director de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, José Miguel Herrero, defendió la importancia de la formación y divulgación «como acciones centrales para concienciar a la sociedad de la importancia de luchar contra el desperdicio»; el impulso de buenas prácticas y acuerdos sectoriales; y la adaptación de la legislación a las nuevas necesidades de la sociedad y al papel de la innovación, la investigación y la economía circular para el avance en la optimización y el aprovechamiento de excedentes alimentarios.

Y es que el informe del consumo en alimentación 2017 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es esperanzador, pero aún muy negativo. El año pasado los hogares españoles tiraron a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos en condiciones de ser consumidos, unos 23,6 millones de kilos semanales, «lo que constata una mayor concienciación de las familias en la lucha contra el desperdicio alimentario, ya que esta cifra supone una reducción del 5,7% respecto al período anterior, es decir, se tiraron a la basura 74,5 millones de kilos menos». La proporción del desperdicio en los hogares españoles es del 4,3% sobre el total deproductos de alimentación comprados.

Ocho de cada diez desechos son frutas, verduras, pan y otros alimentos tirados sin tocar

No se desperdicia en la misma proporción lo que se compra, dado que hay grandes diferencias por productos. El 87,5% de los alimentos tirados a la basura se corresponde con productos sin procesar desperdiciados tal cual se compraron. Frutas, verduras y hortalizas y pan son los comestibles más desechados. Las primeras suman el 32,7% del total y las segundas el 13,5%. Otro 12,5% de los alimentos desechados se corresponde con las comidas cocinadas en el propio hogar y tiradas directamente desde el plato o la nevera. Los platos a base legumbre, los que tienen predominio de carne y las sopas, cremas y purés son las recetas que más terminan en el cubo.

El informe español también destaca el mal uso de los lácteos, que suponen el 4,5% de la comida desperdiciada. La leche abarca el 4,5% de los desechos y la mantequilla el 3,4%. El año pasado se tiraron 15 millones de kilos de queso, lo que le sitúan en primera posición del desperdicio de los lácteos, con el 19,7%.

La ley del buen samaritano

Respecto a los líquidos, el año pasado acabaron por el desagüe 20 millones de litros de bebidas refrescantes, el 1,8% sobre el total del volumen desperdiciado en los hogares; y 13,5 millones de litros de vinos y espumosos, el 1,2% del total.

El Senado ha aprobado por unanimidad un informe para luchar contra el desperdicio alimentario elaborado tras escuchar durante un año a todos los sectores. El documento recoge medidas ya implementadas en otros países, como la 'ley del buen samaritano', para la entrega de sobrantes por restaurantes y empresas a los bancos de alimentos. Se propone al Gobierno, entre otras medidas, rebajar la fiscalidad de los productos «feos», principalmente frutas y hortalizas con una estética menos apetitosa, pero con las mismas propiedades que las que tienen una apariencia correcta; variar el etiquetado y la caducidad de los productos; regular el tamaño de las raciones ; obligar a que el local ofrezca al cliente los sobrantes de los menús no consumidos y pagados; y que se cree un observatorio nacional sobre el alimento desperdiciado.

 

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