La guerra de las camisetas

La guerra de las camisetas

Grupos feministas piden llevar ropa negra en el chupinazo, una iniciativa a la que se oponen los colectivos de mujeres de Pamplona

PABLO OJER

El reciente auto que permitía la puesta en libertad de los cinco integrantes de La Manada acusados de un delito sexual en los Sanfermines de 2016, conocido unos días antes del comienzo de las fiestas de Pamplona, ha indignado a los grupos feministas. Y sin duda, la decisión judicial marcará los Sanfermines, que comienzan el próximo viernes.

Pero también en el lado feminista están surgiendo roces. Estos días está corriendo como la pólvora por las redes sociales un llamamiento para que las mujeres cambien la tradicional camiseta blanca por una negra en el comienzo de las fiestas. La voz cantante de esta reclamación la lleva un colectivo llamado Alerta Feminista, que ha publicado el siguiente mensaje en Facebook: «El 6 de julio está convocada una acción que consiste en llevar todas las mujeres una camiseta negra. Desde Valencia, proponemos hacerlo a nivel estatal, y corremos la voz para que todas las mujeres del Estado español llevemos la camiseta negra en repulsa de la manada, las manadas, y el sistema que es la mayor de ellas».

La idea ha sido secundada por las periodistas Rosa Montero y Maruja Torres, pero no ha caído bien en Pamplona. Tal ha sido la controversia suscitada en la ciudad que las propias asociaciones feministas de la capital navarra, donde hace ya 10 años se inició el movimiento contra las agresiones sexistas a raíz del homicidio de Nagore Laffage, han tenido que salir al paso. «Desde la Plataforma de mujeres contra la violencia sexista de Pamplona no vamos a secundar ni promocionar ninguna de estas convocatorias y aún menos cuando no sabemos de dónde salen y están sin firmar», alegaron ayer en un comunicado. Recuerdan que «la lucha contra las agresiones sexistas es un trabajo de largo recorrido que ni empezó el 7 de julio de 2016 ni por desgracia terminará en este 2018». Por ello, los grupos feministas de Pamplona consideran que «algunos de estos llamamientos nos resultan oportunistas y el de que las mujeres no participen en las fiestas, directamente impresentables». Este comentario viene a cuento de otra iniciativa surgida que pide que las mujeres no acudan a Pamplona.

Una dirigente feminista de la capital navarra recuerda respecto a la iniciativa de llevar camisetas negras que «la camiseta blanca y el pañuelico rojo forman parte de la tradición sanferminera. Cambiarlo supondría dar protagonismo e importancia a los agresores. Algo que ni se merecen ni ayuda a normalizar las fiestas».

En esta línea, un estudio encargado por el Ayuntamiento de Pamplona a la Universidad Pública de Navarra y hecho público ayer destaca «el tratamiento pionero para abordar las agresiones y abusos sexuales en los Sanfermines que se lleva a cabo en Pamplona desde hace años, tanto en el ámbito institucional como a nivel social y de medios de comunicación». Según explicó ayer el Ayuntamiento de Pamplona, «el estudio 'Agresiones y abusos sexuales en San Fermín' señala que se puede atisbar una mayor cultura de la denuncia en Pamplona, en comparación con el resto de localidades y fiestas analizadas, que podría ser el reflejo de las iniciativas frente a las agresiones sexistas, y que favorece una percepción de respaldo social en el caso de considerar la denuncia». Esas otras fiestas analizadas son las Fallas de Valencia, la Feria de Málaga, la Tomatina de Buñol o el Pilar de Zaragoza en el periodo entre 2004 y 2017.

De acuerdo a este estudio, Pamplona es la ciudad que cuenta con un mayor índice de casos de agresiones y abusos esclarecidos. Según las estadísticas que recoge el estudio, en Pamplona se identifica al autor de esos presuntos delitos en un 90,8% de los casos durante el año y en un 94,74% de los casos ocurridos durante los Sanfermines.

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