El hallazgo de unos huesos en el Vaticano podría reabrir el caso más misterioso de Italia

La joven Enmanuela Orlandi, desaparecida en 1983./R.C.
La joven Enmanuela Orlandi, desaparecida en 1983. / R.C.

Descubren restos humanos en un edificio de la nunciatura apostólica de Roma, donde trabajó un monseñor relacionado con la desaparición de la joven Emanuela Orlandi en 1983

DARÍO MENORROMA

El hallazgo de unos huesos humanos en el sótano del edificio anexo a la nunciatura apostólica (embajada) de la Santa Sede ante Italia podría reabrir el caso de Emanuela Orlandi, la chica de 15 años a la que se le perdió la pista el 22 de junio de 1983 y cuya desaparición ha estado desde entonces rodeado de polémica por la supuesta vinculación de la mafia, los bajos fondos vaticanos y hasta de Ali Agca, el terrorista turco que trató de asesinar a Juan Pablo II. El 'caso Orlandi' constituye uno de los grandes misterios de la historia contemporánea de Italia.

El Vaticano confirmó anoche el descubrimiento de restos humanos mientras se realizaban unas reformas en la sede de su legación diplomática en Roma. De inmediato se informó a la Gendarmería Vaticana que, a su vez, pasó el caso a la Policía italiana. De momento no está claro si los huesos pertenecen a una o a más personas ni de qué época son. Se van a realizar pruebas científicas, de modo particular en el cráneo y los dientes, para obtener más información. Según algunos medios locales, habría sido hallado un esqueleto casi entero y, en otro punto, varios fragmentos que podrían pertenecer a una segunda persona.

La nunciatura de la Santa Sede ante Italia, donde se han hallado los huesos (arriba): Carteles que piden colaboración en la búsqueda de la joven Orlandi (izquierda y derecha). / R.C.

No es la primera vez que aparecen huesos humanos cuando se realizan obras en bienes inmuebles de la Santa Sede, algo que también ocurre en ocasiones en otros edificios de Roma. Se considera relativamente normal debido a la historia milenaria de la ciudad. Laura Sgrò, abogada de la familia Orlandi, que nunca se ha dado por vencida, pidió tanto a la Santa Sede como a la Fiscalía de Roma que aclare lo antes posible cómo habían sido hallados los huesos y si había alguna relación con Emanuela o con Mirella Gregori. Esta última también tenía 15 años cuando desapareció en Roma 40 días antes que la primera. Ambos casos muestran grandes similitudes y se relacionaron desde un primer momento.

Falta de pruebas

Existe una vinculación entre la nunciatura apostólica y Orlandi, que era ciudadana vaticana ya que su padre trabajaba en la Prefectura de la Casa Pontificia. En la sede de la legación diplomática de la Santa Sede estuvo empleado monseñor Piero Vergari, el único eclesiástico indagado en la investigación. Antes Vergari había sido rector de la basílica romana de San Apolinar, situada junto a la escuela de música homónima a la que se dirigía la muchacha cuando se le perdió la pista. En este templo situado a pocos pasos de la plaza Navona estuvo enterrado Enrico De Pedis, uno de los jefes de la Banda de la Magliana.

A este grupo mafioso que actuó en Roma durante los años 70 y 80 del siglo pasado siempre se le ha relacionado con la desaparición de la chica. Vergari conoció a De Pedis en prisión cuando ejercía como capellán de la cárcel y luego insistió en que fuera sepultado en la basílica por su «generosidad» como «benefactor». Accedió a ello el cardenal Ugo Poletti, entonces vicario del Papa Juan Pablo II para la diócesis de Roma.

La antigua novia de De Pedis aseguró que el mafioso le había confesado que él había secuestrado a Orlandi, lo que llevó a la magistratura a ordenar la apertura de su sepultura en 2012. Además de su esqueleto, se hallaron los restos de otras personas, aunque no había ni rastro de los de la muchacha. El Vaticano sacó luego los restos de De Pedis de la basílica, que fueron incinerados.

En la investigación del 'caso Orlandi', archivada en 2016 por falta de pruebas, se vio salpicado el Instituto para las Obras de Religión (IOR, la banca vaticana) y su controlado, el Banco Ambrosiano. El secuestro de la joven se relacionó con el asesinato un año antes de Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano conocido como el 'banquero de Dios', que apareció ahorcado bajo un puente de Londres. También se especuló que había una relación con el intento de magnicidio de Juan Pablo II cometido por Agca en 1981. El propio Papa Wojtyla contribuyó a poner el foco en el 'caso Orlandi' cuando, once días después de su desaparición, pidió que la chica fuera liberada durante el rezo del Ángelus.

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