La hora de los humildes

Aficionados de la S. D. Huesca celebran en la plaza Navarra el histórico ascenso de su equipo. /EFE
Aficionados de la S. D. Huesca celebran en la plaza Navarra el histórico ascenso de su equipo. / EFE

Huesca espera, como sucedió en Eibar o Girona, que el ascenso de su equipo a Primera División impulse la economía local. La ciudad quiere dejar de ser únicamente la puerta de los Pirineos

FERNANDO MIÑANA

Huesca estaba un poco harta de ser la puerta de los Pirineos. O sea, un lugar de paso. Que su pequeño estadio de fútbol, el Alcoraz, fuera una breve distracción para el viajero que conduce por la autovía en busca de las montañas. El lunes todo eso cambió. Los goles de Gallar y Pulido en el Anxo Carro, el campo del Lugo, elevaron a la Sociedad Deportiva Huesca a Primera División. Un golpe de autoestima sacudió la ciudad y el Alto Aragón, y la plaza Navarra vibró dos noches seguidas -lunes y martes- con los gritos de júbilo de los seguidores del equipo como si estuvieran en agosto en plenas fiestas de San Lorenzo. Al fin han dejado de ser un lugar de tránsito para convertirse, cosas del fútbol, en un sitio a donde ir, donde fijarse. Porque allí jugarán todos los grandes. Del Barça al Real Madrid. De Messi a Cristiano Ronaldo.

El ascenso de esta pequeña ciudad, la cuarta capital de provincia con menor censo de España -solo por delante de Segovia, Soria y Teruel-, ha disparado el optimismo entre los ciudadanos. Los oscenses se frotan las manos mientras intentan cuantificar el dinero que pueden traer los hinchas a la ciudad, a sus hoteles, a sus restaurantes, a sus bares. En Eibar, un modelo que se tiene muy en cuenta en Huesca, se calculó que la Liga de las estrellas tuvo un impacto en la economía próximo a los 59 millones de euros. «El ascenso nos va a poner en el mapa», afirma Vicenta Mateo, gerente de la Asociación de Empresarios de Comercio y Servicios de Huesca. «Hemos pedido a los comercios del centro que abran los domingos que haya partido. De hecho, ya lo veníamos haciendo desde que el equipo iba primero y se veía que podía lograr el ascenso. Y se ha notado».

EL GRAN SALTO

Doce provincias de Segunda

La asociación ve necesario que esos domingos de banderas y bufandas abran los lugares más emblemáticos. Como La Confianza, el ultramarinos con más solera de España (fundado en 1871) y uno de los más antiguos de Europa. «Esto beneficiará también a los bares de alrededor». O los tres restaurantes con estrella Michelin de que disfruta Huesca, en una proporción demográfica casi incomparable. Porque seguro que entre los hinchas hay algún sibarita que quiere probar los platos de Tatau Bistro, Las Torres o Lillas Pastea, del chef considerado como el rey de la trufa en Aragón, Carmelo Bosque, que también es miembro del consejo de administración del club y que ayer abrió su restaurante situado en los bajos del Círculo Oscense, el edificio modernista más significativo de la ciudad, para dar de comer a la plantilla antes del paseo triunfal desde el Alcoraz hasta la plaza Navarra. Porque el aficionado que sigue la estela de su equipo quiere ver el partido pero también comerse un buen ternasco, comprar unos vinos de Somontano o echar un ojo a los monumentos más sobresalientes de la ciudad.

Huesca tiene tres restaurantes con estrella Michelin y el ultramarinos más antiguo de España

Al lado mismo de la catedral está El Bodegón, el restaurante de Salvador Alagón, que también es el vicepresidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Huesca. Suyo es también El Cobertizo, a 15 kilómetros, donde ya están ampliando y reforzando las habitaciones para alojar al turista futbolero. «Va a ser un ejercicio histórico. Que vayan a venir a Huesca los mejores equipos de Europa, como son el Barcelona, el Real Madrid o el Atlético, es todo un aliciente para los hosteleros. Creo que vamos a vivir un cambio radical porque esto, en realidad, tiene el tamaño de un barrio pequeño de Barcelona».

Pero no solo se verán beneficiados los restaurantes que hacen el ternasco o los boliches, otro plato típico de Aragón, «también los pasteleros, que aquí hay mucho dulce, o los tomates de su huerta, los quesos, los vinos... Tantas cosas. Este ascenso nos pone en el mapa de España».

«Sin reblar»

Alagón ya ha hecho algún cálculo rápido porque desde Navidad ya han notado una mejoría en la afluencia de gente. «Se ha incrementado la contratación de empleados en los restaurantes en un 50%». Y luego están los hoteles. «Los cuatro que hay van a resultar insuficientes pero hay que tener en cuenta que Zaragoza está a poco más de media hora por autovía (unos 70 kilómetros de distancia)». Huesca tiene una oferta de 1.079 camas que puede resultar insuficiente.

Por eso, quizá, los rectores del club insisten en que no hay que perder el norte. Su máxima, igual que la del Eibar, es no gastar nunca más de lo que ingresa. Sí, el Alcoraz -rinde tributo a una batalla en aquella zona en 1096 que daría pie a que Huesca fuera la primera ciudad musulmana incorporada al Reino de Aragón-, con un aforo para 5.600 espectadores, ampliará su graderío para llegar a los 7.000 o, como mucho, los 7.500. Será uno de los estadios más pequeños de la historia de la Liga. Y se plantean construir una ciudad deportiva para dejar el campo de entrenamiento que utilizan en el instituto Pirámide. No harán muchos más alardes.

Intentarán volver a sacar petróleo de sus recursos limitados. Esta temporada tenían el decimoctavo presupuesto de Segunda División pero, a cambio, cuentan con José Antonio Martín 'Petón', el alma de este proyecto, un agente de futbolistas -lleva a Fernando Torres- con contactos en varios clubes notables, como el Watford inglés que les cedió al colombiano Cucho, una de las estrellas del Huesca. Petón es el presidente de la Fundación Alcoraz, accionista mayoritario, y ahora recuerda que cuando arrancó esta empresa inimaginable -el equipo subió a Segunda en 2008 y 2015- solo encontró risas e indiferencia. Por eso ahora habla con orgullo de su club: «El Huesca es como un águila que vuela contra el viento».

50 millones de euros se calcula que ingresará el Huesca -lo mismo que el Leganés en su estreno en Primera- por los derechos televisivos, el gran salto económico que representa el ascenso.

Tendrán que tirar de ingenio y exprimir los cerca de 40 millones de euros que recibirá el club por los derechos televisivos. Lo que dure este sueño no lo sabe nadie, así que la ciudad deberá aprovechar la temporada al máximo porque, como declaró el alcalde, Luis Felipe, a RNE, «el fútbol es el mejor elemento de difusión y promoción de cualquier ciudad».

Eso y hacer bueno el lema del club: «Fieles siempre, sin reblar». Porque el Huesca nos ha descubierto una de esas palabras perdidas en un diccionario, el verbo reblar, sinónimo de retroceder, que conjugan en todos sus mensajes, como después del triunfo en Lugo: «Gracias por no reblar». Aunque también les vale el del escudo de Huesca, que lleva el lema romano: 'Urbs Victrix Osca' (Huesca, Ciudad Vencedora).

El club ha sufrido grandes altibajos a lo largo de su historia. Desde que empezó a jugar en el campo de La Cabañera en 1910, su cambio al Villa Isabel en 1926 para terminar en el San Jorge y, finalmente, en el Alcoraz, inaugurado en 1972. El máximo mandatario de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, fue el presidente del Huesca en la década de los 90. Su gestión no fue especialmente brillante y lo dejó en 1998 en Tercera División tras una temporada en la que rozaron el descenso a Regional Preferente.

10 millones de euros ha sido su presupuesto para esta temporada. Algo más de la mitad fue para pagar a los jugadores. La economía del club está totalmente saneada y es uno de sus pilares.

De ahí que alcanzar la cúspide del fútbol español sea algo histórico, casi antinatural, pero que engarza con lo sucedido en las últimas temporadas, en las que llegaron a Primera otros clubes modestos como el Eibar (2014), el Leganés (2016) o el Girona (2017). Un hito que ha despertado la admiración del presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán: «Me descubro, me quito el sombrero. Quedará en los anales del fútbol aragonés y español». Ha llegado un nuevo equipo, un equipo que nunca rebla.

Huesca se convertirá en el club número 63 que juega en Primera División. Con él, ya solo quedan doce provincias españolas sin representación en la máxima categoría de nuestro fútbol. Huesca es el municipio número 139 en cuanto a población.

Azulgrana, como el Barça

El club fue inscrito en 1960 con los colores azulgrana para su equipación porque los dirigentes de entonces eran simpatizantes del Barcelona, algo parecido al Eibar. Otro equipo modesto, el Extremadura, también vestía de azulgrana.

50 millones de euros es el impacto económico que se calcula que puede tener en la ciudad el ascenso a Primera División. El Eibar, un club parecido, en su día lo cifró en 59 millones.

Los datos

El Alcoraz. El estadio fue inaugurado el 16 de enero de 1972. En 2008 se remodeló con un aforo para 5.600 espectadores. Ahora crecerá hasta los 7.000 o 7.500.

Más de 100 años. El embrión del club se creó en 1910 -la imagen de la izquierda recoge un partido en 1912-, aunque luego desapareció en dos ocasiones y fue refundado.

Paco Buyo. Ha sido su jugador más conocido. El portero llegó cedido del Deportivo.