Ocho rastros de ADN en escenarios del 11-M permanecen sin identificar

Monumento a las víctimas del 11-M, en Madrid./Archivo
Monumento a las víctimas del 11-M, en Madrid. / Archivo

La existencia de estos perfiles anónimos ha llevado a deducir que el número de implicados directos en estos hechos tampoco se ha podido determinar aún con exactitud

EFEMadrid

Ocho presuntos implicados en el 11-M, cuyos perfiles genéticos fueron detectados en muestras de ADN extraídas de los distintos escenarios relacionados con los atentados, no han podido ser identificados hasta el momento.

Ese ha sido el motivo de la detención en Francia de Mustapha B., cuyo ADN coincide con uno de los encontrados en el piso de Leganés (Madrid) donde se inmolaron los autores de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, aunque los investigadores por el momento no lo vinculan directamente con los ataques.

Fuentes jurídicas han asegurado que no es la primera vez que se detecta a un individuo con un perfil genético coincidente con uno de esos ADN que quedaron sin identificar, si bien las pesquisas al respecto no trascendieron a la opinión pública y no permitieron establecer una relación directa con los atentados.

Según el auto de procesamiento, que recoge una serie de informes policiales referidos a los análisis de ADN, en los distintos escenarios de los atentados se lograron extraer ocho «perfiles genéticos anónimos» que, en algunos casos, incluso se repiten.

Uno de estos perfiles, el P 12, «solo aparece en Leganés» y «se encuentra en efectos muy variados, algunos de ellos de uso exclusivo personal», lo que llevó a concluir que tenía «una relación estrecha y de confianza con los moradores del 'piso franco' o de seguridad, hasta el extremo de deducir su relación o inclusión en la célula».

Otro, el P 39, «anónimo de varón», aparece en tres lugares relevantes: la finca de Chinchón en la que fueron preparados los artefactos colocados en los trenes; el piso de Leganés en el que se suicidaron siete de los responsables del 11M; y el coche Skoda Fabia que fue encontrado en Alcalá de Henares el 13 de junio de 2004, todos ellos municipios madrileños.

Su ADN fue extraído «en diversos efectos, (algunos de ellos de uso personal -cepillo de dientes-), sin mezcla con otros perfiles, con control de acceso a dichos lugares (especialmente el piso de Leganés -y con un periodo de tiempo limitado: desde que fue alquilado hasta la explosión provocada por los suicidas)».

Los informes policiales destacaban también el perfil P 11, perteneciente a un varón y que apareció «en un lugar y en un efecto especialmente trascendente para la investigación (protector de la bolsa desactivada procedente de la Estación de El Pozo)».

No obstante, respecto a este perfil se planteaba la posibilidad de que correspondiera a un contacto accidental «de alguna persona ajena a los presuntos implicados, desde el momento de su recuperación hasta la recogida de muestras«.

Por tanto, según los investigadores, «podía tratarse de uno de los autores materiales de los atentados», o de «una persona que tras los mismos cogió dicha bolsa y dejó su huella genética».

La existencia de estos perfiles anónimos llevó a deducir que el número de implicados directos en estos hechos tampoco se ha podido determinar aún con exactitud.

Los citados así lo indicaban al concluir que hasta que sean identificados dichos perfiles «aparecen determinadas variables no susceptibles de ser aclaradas» y «que llevan a considerar que el número de presuntos implicados directos en los hechos objeto de esta instrucción judicial no puede cifrarse con la debida certeza y seguridad».

 

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