La ONU pasa a la acción para frenar el calentamiento global en la Cumbre del Clima

La ONU pasa a la acción para frenar el calentamiento global en la Cumbre del Clima

España lidera un proyecto para garantizar 1.200 millones de empleos, mientras los discursos de EE UU y Brasil han sido vetados

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

El próximo lunes empieza la Cumbre sobre Acción Climática de las Naciones Unidas y cualquier metáfora meteorológica podría servir para ilustrar el ambiente: tormenta, por ejemplo. Antes de empezar, el organismo multilateral ha vetado el discurso de varios países, entre ellos Estados Unidos y Brasil, los dos gigantes americanos escépticos y contrarios a tomar medidas para disminuir los efectos de la contaminación en el planeta. La resolución se tomó, en el caso de Brasil, ayer, y se adujo una cuestión técnica para dejar fuera al Gobierno de Bolsonaro, que debía presentar un «plan» para aumentar su compromiso con el clima, según anunció Luis Alfonso de Alba, enviado especial para la cumbre. Incendio, como el que asoló el Amazonas recientemente, podría ser otro símil para la reunión de 193 países y 350 ONG.

España estará representada por el presidente en funciones Pedro Sánchez, que viaja el domingo a Nueva York, y la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, con una posición a favor de avanzar en las resoluciones que podrían ralentizar el calentamiento global. La propuesta española gira alrededor de tres puntos: una transición justa, con menos contaminación del aire y más igualdad de género. En cuanto a acciones concretas se hablará de los automóviles particulares, el transporte público y el aumento en el número de mujeres en posiciones de poder y de toma de decisiones.

España es uno de los 19 países que presentará una iniciativa medioambiental. Junto a Perú ha diseñado una propuesta llamada «acción climática por el empleo», que pretende garantizar los puestos de trabajo de 1.200 millones de personas. Empleos que se suponen en peligro cuando se implementen las medidas para frenar el cambio climático.

Para la ONU, el momento exige dar el siguiente paso, según distintos portavoces del organismo internacional. Es decir, pasar a la fase de la «acción», los «planes detallados» y los «compromisos reales» para enfrentar las «emergencias climáticas» que empeoran cada año. En parte, ese paso del plano de las ideas a la acción es lo que genera las primeras turbulencias. Hasta ahora, la cordialidad de estos encuentros se basaba en la ausencia de imposición.

En papel seguirá, sin embargo, cómo rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero y la producción de energía sin recurrir al carbón. El éxito de la Cumbre podría depender de China, de la que se espera una actitud que contraste con la pasiva hostilidad de su oponente en la guerra comercial, EE UU.

En esta reunión de alto nivel tendrán voz dos activistas que con tozuda candidez han agitado conciencias en dos continentes. Una es Greta Thunberg, la adolescente sueca de 16 años que cada viernes hace una huelga frente al Parlamento de su país. La otra, Alexandria Villaseñor, una niña norteamericana, de origen mexicano, de 14 años que hace lo mismo frente a la sede de Naciones Unidas, dentro de una iniciativa llamada 'Los viernes para el futuro'.

Una muestra de que los jóvenes saben que el tiempo se agota y que las acciones no se pueden demorar mucho más. Aunque Trump ni siquiera se acerque esos días a la ONU y en su lugar acuda una funcionaria de segunda fila -la jefa de la Oficina para los Océanos, Asuntos Científicos y Ambientales Internacionales, Marcia Bernicat-. La calma antes de la tormenta.

Repsol y Shell, las únicas preparadas para cumplir con París

Repsol y Shell son las dos únicas empresas del sector del petróleo y gas que están preparadas para alcanzar los objetivos de la cumbre de París para limitar a dos grados la subida de la temperatura del planeta, según el informe de la asociación Transition Pathway Initiative (TPI). El informe analiza la estrategia de 135 compañías energéticas en la lucha contra el cambio climático. Repsol tiene una 'hoja de ruta' para alcanzar el objetivo de reducir su intensidad de carbono un 40% en 2040; y parte de la retribución de la dirección y los trabajadores está ligada a este cumplimiento.