El resbalón de un juez con prestigio

Imagen de archivo de María Sanjuán. /Carlos Luján
Imagen de archivo de María Sanjuán. / Carlos Luján

El magistrado que llamó «bicho» a una víctima es uno de los titulares más veteranos de los juzgados de violencia contra la mujer

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Asombro es el palabra que mejor describe lo que el jueves pasado sintieron numerosos jueces españoles cuando leyeron o escucharon que el magistrado que había calificado de «bicho» e «hijaputa» a una víctima de la violencia de género, durante la conversación con una fiscal y una letrada de la administración de justicia, era Francisco Javier Martínez Derqui.

Martínez Derqui, hoy a los pies de los caballos e investigado por el Consejo General del Poder Judicial por sus palabras, es un magistrado con 28 años de carrera a sus espaldas, un profesional implicado desde el inicio en la lucha contra la violencia machista, y un juez de prestigio, según alguno de sus compañeros.

Varios de ellos recuerdan que, hasta el presente escándalo, su habitual trabajo serio y su buena formación le llevaron a que sus compañeros lo designasen como juez decano en Cádiz, ciudad en la que estuvo al frente de un órgano de instrucción y primera instancia entre 1997 y 2007, y a que los afiliados a la progresista Jueces para la Democracia, asociación en la que milita desde hace años, lo llevasen en 2016 a la dirección nacional, de la que salió tras agotar el mandato, en mayo pasado. El actual portavoz de la organización, y compañero suyo esos dos años en la dirección, Ignacio González, no dudó en considerar su actuación en este asunto como «desafortunada», pero también quiso destacar que su larga trayectoria profesional es «ejemplar, sin ninguna tacha ni mácula».

Pero lo más sorprendente, para la mayoría de los que le conocen, es que haya insultado, aunque sea en una conversación que él califica de «privada» y ajena a su función jurisdiccional, a una posible víctima de malos tratos.

La razón es que Martínez Derqui es conocido en la carrera, entre otras cosas, por ser uno de los pioneros en el desarrollo de la estructura judicial contra la violencia de género que diseñó la ley integral de 2004 y que creó los primeros juzgados especializados un año después, el 29 de junio de 2005.

El magistrado ahora inmerso en la polémica pidió su traslado de Cádiz a Madrid justo para hacerse cargo de la creación del Juzgado número 7 de Violencia contra la Mujer de la capital, al frente del que lleva 11 años y cuatro meses. Es uno de los más veteranos en la lucha judicial contra esta lacra, pues eligió el destino solo dos años después de la creación de los órganos especializados.

De hecho, su amplia formación y larga experiencia en la materia, le han llevado desde hace años a dar conferencias y cursos de formación sobre la violencia de género. Exposiciones públicas en las que se ha caracterizado por defender a ultranza la ley integral y por rechazar que haya un problema de denuncias falsas en esta jurisdicción, que defiende que son algo prácticamente inexistente en España.

La recusación que contra él presentó la destinataria de sus insultos, la modelo María Sanjuán, ha provocado que se haya tenido que apartar cautelarmente de las causas que tranitaba por divorcio y violencia machista entre esta mujer y su expareja. Martínez Derqui comunicará a la Audiencia Provincial de Madrid que no se opone a su recusación definitiva en estos procesos.

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