Dos de cada diez traumatismos craneoencefálicos pueden dejar secuelas neurológicas

Cinco jóvenes conversan en una piscina./
Cinco jóvenes conversan en una piscina.

Los médicos advierten de la necesidad de mantener la seguridad en piscinas y en actividades deportivas

DANIEL ROLDÁNMadrid

Mitad de julio y más de uno ha aprovechado el buen tiempo para realizar algunas de sus actividades de ocio favoritas: coger la bicicleta, ir a la piscina o realizar cualquier otra actividad al aire libre. Unas aficiones que requieren unas mínimas de seguridad y mucho sentido común. Si en invierno, la gran mayoría de los aficionados al ciclismo practican su deporte con el casco puesto, en verano y a pesar de las altas temperaturas, hay que mantener las mismas costumbres. Puede resultar vital el hecho de que cuando tengamos un accidente llevemos el casco puesto. Esta medida ha demostrado que, en caso de sufrir un traumatismo craneoencefálico por un golpe, la probabilidad de padecer alguna secuela neurológica, se reduce hasta en un 88%, explica el doctor Manuel Murie, presidente de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación. Eso sin contar de las vidas que el caso salva en caso de impacto, tanto a nivel profesional como amateur.

Y es que cualquier golpe puede producir un problema más grave. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), dos de cada diez traumatismos craneoencefálicos pueden dejar secuelas neurológicas, además de ser una de las principales causas de lesión cerebral junto con el ictus, los tumores cerebrales, las enfermedades infecciosas y las paradas cardiorrespiratorias. Los accidentes de tráfico, con cerca del 75% de los casos, son la causa más frecuente de traumatismo. Accidentes durante la realización de actividades deportivas y de ocio al aire libre y accidentes laborales supondrían casi la totalidad del 25% de casos restantes, explica el doctor José Manuel Moltó, Vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), quien recuerda las medidas de seguridad básicas: uso del cinturón de seguridad, sillas especiales para los niños y tener bien ajustados los reposacabezas en el coche.

Los expertos recuerdan que cualquier lesión cerebral puede llevar a alteraciones cognitivas principalmente fallos en la atención, memoria, razonamiento y funciones ejecutivas-, alteraciones emocionales y conductuales, dificultades de lenguaje y comunicación, así como problemas físicos o motores que pueden ser parciales o totales. Y en el caso de niños y adolescentes, las secuelas neurológicas asociadas a las lesiones cerebrales pueden influir en aspectos esenciales de su desarrollo, señala el doctor Murie. Precisamente los más jóvenes son los que se ven afectados, en esta época del año, por lesiones relacionadas con el medio acuático. No solo por lanzarse al agua desde gran altura sino porque muchas veces estas prácticas van asociadas al consumo de alcohol u otras sustancias, destaca el doctor Moltó. Comprobar la ausencia de obstáculos y la profundidad del lugar donde nos vayamos a sumergir, utilizar los brazos como protección de nuestro cuerpo si nos tiramos de cabeza, vigilar a los más pequeños cuando estén cerca del agua y no consumir drogas antes de realizar cualquier actividad acuática, son las principales medidas a adoptar para evitar estos accidentes, añade. Y, por supuesto, no ingerir alcohol.