Fototerapia: la luz que cura

Fototerapia: la luz que cura

Con todo lo bueno del sol, pero sin pasar calor ni temer por el melanoma. Las lámparas de fototerapia pueden solucionar muchos de nuestras dolencias sin riesgos para la salud, ¡y en nuestra propia casa!

S. VIVAS MADRID

En países como Francia o Suiza emplean la fototerapia desde hace dos décadas. La fototerapia administrada a través de la exposición a lámparas de luz polarizada se usa tanto en hospitales como en casa. Entre sus virtudes destaca que mejora la microcirculación sanguínea, refuerza las defensas, estimula la capacidad de regeneración del organismo y, lo mejor de todo, es que todo esto lo logra con apenas 10 minutos de exposición diaria y sin efectos secundarios.

¿Y para que la usan nuestros vecinos europeos? Pues para casi todo. Para tratar el dolor, incluso el derivado de enfermedades crónicas como la artritis o la fibromialgia; para calmar los brotes de problemas dermatológicos, como el acné o la dermatitis atópica y para ayudar a curar con rapidez, y sin cicatriz, todo tipo de heridas ya sean cortes, quemaduras úlceras o las provocadas en intervenciones quirúrgicas.

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