El estilo de vida actual nos engorda

Hábitos como el de la imagen nos hacen engordar. /
Hábitos como el de la imagen nos hacen engordar.

Vivimos en un entorno que favorece cada vez más la vida sedentaria, por lo que los expertos recomiendan mantener la balanza entre la ingesta de energía y la que gastamos con la actividad física diaria

REDACCIÓNSan Lorenzo del Escorial

Para combatir la obesidad es necesario plantear un nuevo cambio de estrategia que pase por dar prioridad a la actividad física. Al menos así lo afirma el doctor Rafael Urrialde, responsable del área de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia.

Durante su intervención en el curso de verano de la Complutense Actividad Física, Nutrición y Salud, el experto también incidio sobre cómo durante muchos años se centró el foco de manera aislada en la nutrición y cómo cada vez hay más evidencias de que los alimentos no son malos por sí solos, ya que todo depende de cuánto se consuma.

«No existen alimentos malos ni buenos, pero es necesario atender al conjunto de la alimentación para lograr que sea variada, moderada y equilibrada, que tenga en cuenta las necesidades de cada persona concreta y todo ello dentro de un estilo de vida saludable con actividad física diaria», asegura.

Cómo comer bien sin perder la cabeza

El profesor habla de la relación entre genética y obesidad y de nuevas vías de investigación como los los trasplantes fecales

Para que una alimentación sea variada, moderada y equilibrada ha de ser suficiente para cubrir las exigencias del organismo y a la vez capaz de garantizar los nutrientes necesarios, tanto a nivel fisiológico como a través del equilibrio con el gasto energético producido mediante la actividad física diaria.

El doctor Urrialde indicó además que «es necesario incrementar la cantidad de actividad física diaria. Para ello solo con moverse frecuentemente, rompiendo la inactividad cada 30 minutos, sería suficiente». Y es que según el experto el incremento del sedentarismo y la inactividad física están motivados por los cambios en los estilos de vida de la población, tanto en los patrones alimentarios como de actividad física, en un entorno «que favorece cada vez más la vida sedentaria», agrega.

«No existe el gen de la obesidad»

Con respecto al componente genético de la obesidad, José Mª Ordovás, Director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts y profesor de Nutrición y Genética en la Sackler School of Biomedical Sciences, Boston (EEUU), indicó en su exposición Genética y Nutrición que «hubo un momento en que la predisposición a engordar era posiblemente protectora porque facilitaba la supervivencia en épocas de escasez, algo que debió abundar en el pasado. Esto hizo que esos genes ahorradores fueran favorecidos por la evolución quizá por miles de años y eso llevó a que se hicieran más comunes, especialmente en lugares sometidos a hambrunas. Son esos ahorradores energéticos del pasado los que hoy en día se ven más afectados por el riesgo de la obesidad y quizá también de sus consecuencias patológicas».

Asimismo, el profesor Ordovás afirmó que «no existe el gen de la obesidad aunque en la actualidad se conocen unos 60 genes asociados con la misma».