La plantilla del Torrebús logra que no haya despidos y desconvocará la huelga mañana

Los autobuses, durante la protesta./
Los autobuses, durante la protesta.

Los sindicatos y la empresa se han citado en el Orecla a las cuatro y media de la tarde

MARIO CERRO SÁEZSantander

La huelga en el servicio de transporte urbano de Torrelavega tiene las horas contadas, después de dos semanas de movilizaciones. Las partes implicadas en este conflicto laboral empresa adjudicataria, trabajadores y Ayuntamiento han llegado a un acuerdo, que será rubricado, salvo sorpresa de última hora, mañana, lunes, en una reunión en el Organismo de Resolución de Conflictos (Orecla), a las 16.30 horas. A partir de ese momento, la huelga, que se inició el 28 de abril, será historia y se acabarán las molestias que han padecido durante estos días los 2.500 viajeros que a diario utilizan el Torrebús. Hasta que se formalice ese acuerdo en el Orecla, el Ayuntamiento anunció que restablecerá mañana los servicios mínimos, incluido el transporte escolar que no había podido circular al ser destrozadas las lunas de cuatro autobuses. También funcionará la línea Sierrapando-Sierrallana y el servicio de grúa contará con la dotación de un operario por turno para cubrir servicios urgentes por riesgo inminente.

El equipo de gobierno y Transitia guardan celosamente los contenidos de ese acuerdo, aunque según ha podido conocer este periódico se atenderá la principal reivindicación de los trabajadores y no habrá despedidos. La plantilla convocó la huelga en protesta por la reorganización del servicio que promueve la empresa adjudicataria y que incluía el despido de al menos cuatro personas de las 32 que integran la plantilla.

La alcaldesa de Torrelavega, Lidia Ruiz Salmón, dio a entender el viernes que la solución al conflicto laboral estaba cerca, aunque fue cauta y no quiso dar más datos de los términos en los que se han movido las conversaciones. Ruiz Salmón aseguró que cuando el conflicto esté arreglado y se garantice el mantenimiento de los puestos de trabajo, «contaremos cómo se ha llegado al acuerdo, los términos del mismo, cómo ha sido todo el proceso y cuáles eran las demandas de unos y otros, pero hablar antes de tiempo sería imprudente y perjudicial para los trabajadores, ya que es su trabajo lo que está en juego».

La regidora socialista dijo que las diferencias entre Ayuntamiento y empresa eran «de visión» sobre el cumplimiento del contrato, ya que mientras Transitia insistía en que el Torrebús no es rentable sin despedir a entre dos y cuatro trabajadores, el equipo de gobierno rechazó cualquier ajuste de plantilla. El paro indefinido de los trabajadores del transporte urbano de Torrelavega ha tenido consecuencias negativas para la ciudad. Además del deterioro que han sufrido tanto el propio servicio municipal como la imagen de la ciudad, los peor parados por los daños colaterales que está ocasionando la huelga están siendo los ciudadanos. El incumplimiento de los servicios mínimos ha dejado tirados a cientos de usuarios del Torrebús, tanto viajeros de la única línea que venía funcionando como alumnos de colegios e institutos públicos del municipio. La falta de información ha sido la nota predominante y a diario se ha repetido el caos del primer día de la huelga en las paradas, donde muchos viajeros esperaron en vano al confiar en los anuncios de llegada de autobuses que ni siquiera salían de las cocheras.

Lunas rotas

La huelga se radicalizó en su segunda semana ante la falta de avances en las negociaciones y la plantilla del Torrebús dejó de realizar los servicios mínimos decretados por la Alcaldía para este servicio municipal. En el décimo día de huelga, cuatro de los siete autobuses que prestan el servicio de transporte escolar amanecieron con las lunas traseras rotas. En la víspera, la plantilla colapsó durante diez minutos con sus coches la rotonda de la entrada principal a la ciudad como «aviso». El concejal de Movilidad, Pedro Aguirre, lamentó los «incidentes» ocurridos durante la huelga, ya que «en nada contribuyen a buscar una solución».

El Ayuntamiento de Torrelavega adjudicó el servicio de transporte urbano en 2010 a la única empresa que se presentó al concurso, Transitia, en 1,5 millones de euros y por un periodo de ocho años prorrogables por otros cuatro. Las diferencias entre el Consistorio y la compañía se pusieron de manifiesto incluso antes de ponerse en marcha el Torrebús, en octubre de 2011. Transitia insistió en que necesita más dinero y el Ayuntamiento exige el cumplimiento del contrato. El último conflicto fue el traslado de un Torrebús al municipio vizcaíno de Barakaldo, donde la empresa también presta servicio.

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