Los arqueólogos reanudan las excavaciones en el castro de El Cincho

El equipo de arqueólogos dirigido por Mantecón y Marcos inició ayer la segunda campaña de las excavaciones. :: JAVIER ROSENDO/
El equipo de arqueólogos dirigido por Mantecón y Marcos inició ayer la segunda campaña de las excavaciones. :: JAVIER ROSENDO

Los expertos buscan datos de la antigua tribu de los blendios, situada por los historiadores en las cercanías de Suances

JOSÉ LUIS PÉREZ SANTANDER.

La segunda campaña de excavación arqueológica en el castro cántabro de El Cincho, situado en el barrio de Yuso, en el término municipal de Santillana del Mar, comenzó ayer de la mano de los directores de los trabajos, Lino Mantecón Callejo y Javier Marcos Martínez, quienes, a pesar de la complicada coyuntura económica actual, han decidido retomar la investigación completamente convencidos de la importancia arqueológica que tiene el yacimiento.

Se trata de uno de los escasos hábitats costeros conocidos del pueblo cántabro, así como uno de los castros de mayor envergadura de toda la región. La hipótesis que se maneja es que pudiera tratarse el o principal asentamiento amurallado de la tribu indígena de los blendios, situada por historiadores antiguos y contemporáneos en las proximidades de Suances.

Esta intervención se desarrolla durante la última quincena del mes de junio y en ella participa un equipo de arqueólogos con el objeto de caracterizar la fortificación y el asentamiento castreño. Todavía son más las incertidumbres que las certezas referidas a esta estación arqueológica, que posee más de seis hectáreas de extensión. Es por ello, que se tienen elevadas expectativas en la investigación como es determinar la fisonomía exacta de la muralla y aquilatar la cronología de las estructuras.

Para esta campaña se cuenta el permiso de la propiedad, Ángela Sáez Gómez, quien una vez más de forma desinteresada ha consentido en el desarrollo de la investigación. Asimismo los arqueólogos cuentan con modestas aportaciones económicas del Ayuntamiento de Santillana del Mar y de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, quien también ha otorgado la pertinente autorización. En el Museo Nacional de Altamira prestará sus instalaciones para el procesado de materiales.

Precedentes

Durante el pasado invierno, los investigadores han analizado e interpretado la información obtenida en la anterior campaña arqueológica de 2014. Asimismo, se han recopilado nuevos datos referidos a este enclave de la Cantabria antigua. Entre ellos destaca una noticia que se publicó en la portada de El Diario Montañés en el año 1953. El escultor de la localidad de Santillana del Mar, Jesús Otero, daba a conocer diversas indagaciones arqueológicas realizadas por él mismo en dicho municipio. Entre estas, en el propio castro de El Cincho, de donde extrajo un molino de mano giratorio (fotografiado en la portada del periódico) que fue depositado en el Museo regional de Prehistoria y Arqueología de Santander, así como otros restos de cronología romana procedentes de la denominada mies de Llanes en Santillana, topónimo que los investigadores ponen en relación con la posible antigua villa de Planes, germen del posterior emplazamiento de la comunidad monástica de Santa Juliana en la Edad Media.

El proyecto del castro de El Cincho está despertando el máximo interés cultural. No sólo por la faceta de documentación arqueológica del emplazamiento cántabro protohistórico, sino por las elevadas expectativas sociales y turísticas que conllevará para la villa de Santillana del Mar. Se trata de un recurso cultural, pero también un recurso de desarrollo económico. Son bastantes los indicios que muestran un elevado potencial arqueológico del lugar. El municipio de Santillana se muestra como un laboratorio histórico, forjado a través del tiempo, en el que las más importantes fases de la historia (desde la Prehistoria hasta el mundo medieval) han dejado su impronta: Altamira, castro de El Cincho, núcleo romano de Planes, villa medieval.

 

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