El Ayuntamiento quiere poner fin al 'catastrazo' con una nueva revisión del valor de los pisos

La última revisión catastral se realizó en Torrelavega en 2013 y afectó a 44.400 inmuebles urbanos.
La última revisión catastral se realizó en Torrelavega en 2013 y afectó a 44.400 inmuebles urbanos. / Luis Palomeque
  • La última actualización se realizó en plena crisis económica y supuso un incremento medio del valor catastral del 41%, un «auténtico mazazo» para muchos vecinos

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), la joya de la corona de los tributos municipales, ha supuesto un duro revés para la precaria economía de muchos torrelaveguenses desde que en 2013, en plena crisis económica, se revisaron los valores catastrales. Aquella actualización supuso que dichos valores registrasen un incremento medio del 41,6%, justo en el momento en el que el valor de las fincas e inmuebles caía en picado en el mercado. El Ayuntamiento, que ha tratado desde entonces de paliar los efectos del ‘catastrazo’, ha decidido ahora pedir al Ministerio de Economía y Hacienda una revisión adelantada de dichos valores –no se podrá realizar hasta 2019–, con el fin de que baje el recibo del IBI lo antes posible y el valor catastral de muchos inmuebles deje de ser superior al del mercado.

Este impuesto está encuadrado en el sistema tributario del Estado y los ayuntamientos están obligados a cobrarlo. Su gestión se comparte entre ambas Administraciones. La gran subida del valor oficial de las fincas e inmuebles en Torrelavega fue el resultado de la revisión de 2013, pendiente en la ciudad desde hacía varios años. En teoría, la Dirección General del Catastro, dependiente del citado Ministerio, debe revisar los valores cada 10 años como máximo, pero en la capital del Besaya, como en otros muchos municipios, no se había hecho.

El tributo toma como base el valor que Hacienda da a las fincas e inmuebles, para lo cual estima su ubicación (el suelo donde se localiza), el coste material de la construcción, la antigüedad del edificio y la cotización de mercado en la zona, entre otras muchas cuestiones. Por ejemplo, en zonas costeras, en el valor catastral pesa la cercanía del mar y, en una ciudad, si la arteria en que se ubica es principal o secundaria.

«Difícil de explicar»

El ‘catastrazo’ se tradujo en Torrelavega en un susto más que notable para la población. «En 2013 nos dijeron que la ciudad valía un 41% más, cuando todo el mundo sabía que los precios eran más bajos, un incremento muy difícil de explicar», reconoce el concejal del área, Pedro Pérez Noriega, en una ciudad industrial especialmente castigada por la crisis y cuyo nivel de paro llegó a superar la media nacional.

Y es que el valor de los pisos en el mercado inmobiliario pasó a ser muy inferior, en muchos casos, al del valor catastral. Y Pérez Noriega pone un ejemplo. «Un piso de 87 metros de Nueva Ciudad quedó valorado en julio de 2013 por el Catastro en 51.946 euros y, seguramente, nadie te va a dar ese dinero hoy, aunque la economía parece que mejora poco a poco».

Mientras el cierre de empresas y las movilizaciones obreras se sucedían en la calle, el Ayuntamiento decidió amortiguar el golpe al bolsillo ciudadano en la medida de lo posible. En primer lugar, se acogió a la posibilidad de aplicar la subida del IBI en un periodo de 10 años, incrementando el impuesto un 10% en cada ejercicio. La revisión anterior se hizo en 1996 y en esta ocasión afectó a 44.400 inmuebles urbanos y 4.900 fincas rústicas.

«Que nadie pague más»

Las arcas municipales ingresaron por este impuesto 11,4 millones en 2014, primer año de aplicación de los nuevos valores, cifra que el Consistorio ha intentado mantener desde entonces (el año pasado ingresó 11,2), porque la meta es que «el ciudadano no pague más por el IBI como consecuencia del ‘catastrazo’», dice Pérez Noriega. Y pone otro ejemplo: «El propietario del piso de 87 metros cuadrados en Nueva Ciudad pagó 318 euros en 2014 y 321 en 2017, es decir, solo se ha registrado una subida del 3% en 4 años».

Frente a los que defienden que sí siguen subiendo los recibos en Torrelavega, especialmente en el centro de la ciudad, como denuncia el primer partido de la oposición (PP), el edil regionalista lo rechaza y pone otro ejemplo: «Un piso del centro de 130 metros cuadrados pagó 616 euros en 2014 y este año 637, es decir, solo 21 euros más, una subida perfectamente asumible».

El ‘catastrazo’ de 2013 todavía genera hoy agrios debates en el seno de la Corporación, especialmente en los plenos en los que se fijan las tasas e impuestos para el próximo año. La concejala popular Natividad Fernández, crítica con el equipo de gobierno (PSOE-PRC), ha señalado que la rebaja de tipos que proponía su grupo, un 6%, hubiera supuesto una bajada real del IBI de entorno a 6 euros de media este año, algo que «se ajustaría más a las necesidades de la población de la ciudad en estos momentos de crisis». Según Fernández, socialistas y regionalistas dicen que su propuesta –bajada del 4%– supone congelar los impuestos, pero en realidad «los torrelaveguenses están pagando en 2017 por término medio 10 euros más que en 2014 y algunos inmuebles llegarán a pagar 42 euros más». La edil recuerda que el PP rebajó un 6% el IBI en 2014 durante su etapa de gobierno municipal, lo que significó «la única rebaja real de este impuesto en los últimos 10 años».

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