La calzada romana de Los Corrales recupera el trasiego de otras épocas

Recuperada tras los últimos corrimientos de tierra, la calzada vuelve a ser lugar de peregrinaje y disfrute de la naturaleza.
Recuperada tras los últimos corrimientos de tierra, la calzada vuelve a ser lugar de peregrinaje y disfrute de la naturaleza. / Nacho Cavia
  • En 20 siglos ha pasado de ruta estratégica para los romanos a uno de los principales atractivos turísticos de la comarca

En enero de 2002 el Gabinete de Arqueología y Gestión Patrimonial Cultural dictaminó que el tramo de calzada romana del monte Fresneda, en Los Corrales de Buelna, formaba parte de la Vía Legio VII Gemina ad Portum Blendium, que enlazaba la población de León, Legio VII Gemina, con los asentamientos cántabros de Suances, Portus Blendium, y Santander, Portus Victoriae Luliobrigensium. Recuperada ya de sus últimos achaques, los 529 metros de calzada empedrada vuelven a sentir el paso firme de decenas de caminantes que aprovechan, muchos a diario, el fácil acceso a esa ruta y la sombra de un bosque autóctono que devuelve al viejo camino a la época en la que los zapadores romanos colocaron las losas de arenisca que marcarían una ruta utilizada durante siglos.

Ahora, lejos de utilidades estratégicas, la vieja ruta es uno de los atractivos turísticos más importantes de Los Corrales, un tramo que en 2002 se incluyó en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria, como Bien Inventariado, y que hoy es un recurso perfecto para combinar historia y naturaleza a pocos metros de un cómodo acceso para vehículos.

En la actualidad la Asociación de Amigos del Camino de Santiago por la Calzada Romana la ha devuelto a la actualidad, con un tríptico que se puede recoger en las oficinas municipales y oficinas de turismo y que marca rutas históricas que comunicaban, paralelas al río Besaya, la costa con Castilla, fusionando caminos reales con calzadas romanas, rutas religiosas con vías comerciales.

Ajena a ese trasiego y a salvo, de momento, de inclemencias meteorológicas, la calzada vuelve a brillar en todo su recorrido. La última actuación ha permitido salvar el último desprendimiento y preparar el terreno para que no se vea afectado por nuevos corrimientos de tierra como los que lo horadaron en marzo de 2015. Técnicos especialistas en patrimonio contratados por el Ayuntamiento de Los Corrales realizaron un seguimiento arqueológico de una actuación que terminó canalizando las aguas de un arroyo que baja por el monte Gedo y se cruza con el primer tramo de calzada, en la falda de ese monte, en el barrio corraliego de La Contrina.

En marzo de 2015 ese arroyo provocó un argayo que se llevó por delante al menos dos hileras de piedras de la calzada, ahora recuperadas. Los técnicos explicaron que se había optado por una solución a largo plazo, medidas que pretendían evitar los riesgos de nuevos corrimiento de tierras.

Lo cierto es que la inestabilidad del terreno sobre el que se sustenta la calzada no ha ayudado a la hora de aguantar los envites de las fuertes lluvias. Pero no han sido solo fenómenos meteorológicos los que la han afectado. Ya en 2011 una parte del camino que une los tramos conservados de la calzada romana, en dirección a Collado de Cieza, se vio afectado por el paso de maquinaria pesada que llevaba a cabo una tala de pinos en ese monte. Y antes, asociaciones ecologistas habían denunciado que las obras del túnel del Gedo, parte de la Autovía de la Meseta, también la habían dañado.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate