«Después de 20 años de escenarios, la música me sigue obsesionando»

El cantante campurriano Rulo dedicará el invierno a componer nuevos temas. /
El cantante campurriano Rulo dedicará el invierno a componer nuevos temas.

El reinosano celebra mañana viernes sus dos décadas sobre los escenarios frente al público de la Virgen Grande de Torrelavega

JOSÉ CARLOS ROJO SANTANDER.

Rehuye la palabra 'cansancio' pero en la cadencia de su voz parece claro que Rulo acaba de cerrar ciclo. Cuatro años después de su salida de La Fuga, ha transcurrido el tiempo suficiente para comprobar que el nuevo proyecto está consolidado. «Hemos trabajado mucho con Rulo y la Contrabanda. Ha sido un 'non stop' para seguir estando ahí y para ver si el público seguía estando con nosotros». Por eso, después de sendos éxitos, 'Señales de humo' y 'Especies en extinción', deja atrás decenas de conciertos por España, Europa y América y plantea concederse un respiro. «La noche en Torrelavega ha sido muy esperada. Teníamos ganas de estar en la Virgen Grande. Y, además, hacerlo justo cuando queda muy poco para que sea el 20 aniversario de nuestro primer concierto», evoca el campurriano, que un 9 de septiembre, exactamente dos décadas atrás, subía por vez primera a un escenario con su primer grupo, Suizidio. La de mañana será su última actuación cántabra antes de una pausa programada. «Terminaremos la gira el 2 de diciembre y no pretendemos volver a aparecer hasta el verano de 2016. Nos hace falta un respiro. Así que habrá que montar una fiesta como se merece después del concierto de Torrelavega».

Una celebración por todo lo alto...

No tanto como nos gustaría porque los días siguientes tenemos también concierto y habrá que cuidarse un poco para estar a la altura. Es una pena porque eso impedirá continuar la fiesta hasta altas horas de la madrugada, pero aún con todo haremos algo.

En esos 20 años ha vivido mucha vida, y mucha música.

Aún me acuerdo de ese primer concierto que dimos en Reinosa, en la calle Ballarna. Estaba en aquel primer grupo que tuvimos, Suizidio, con 15 años recién cumplidos. Hay un vídeo que circula por Youtube que me pone rojo. No teníamos ni idea de tocar, pero teníamos el coraje de subir al escenario, o quizá era la cara dura (sonríe). Ahora en serio, ese vídeo me reconcilia con mi vida porque me doy cuenta de que estoy haciendo lo que siempre quise hacer.

Lo que vino después es una historia más conocida...

Las carreras profesionales, como las personales, están llenas de altibajos emocionales de todo tipo. Pero lo que queda es que han pasado 20 años desde aquel día y sigo manteniendo esa pasión por la música, me sigue obsesionando. No sé lo que durará esta suerte, ojalá que sea mucho, espero tener gasolina para muchos años y que me permitan seguir sobre el escenario.

Dice que necesita un descanso; esa transición a la Contrabanda ha llevado trabajo...

En 2009 salí de la banda y estuve un año por ahí, tratando de reubicarme. Ahora, miro atrás y veo cuatro discos, los dos de estudio, un directo en La Magdalena y otro vivo grabado en el castillo de Argüeso, que saldrá a la luz el próximo 9 de septiembre.

¿Rock & Roll medieval?

Ha sido un trabajo estupendo de iluminación, sonorización y acondicionamiento del espacio para esta grabación. Estamos muy contentos con el resultado, fue una noche realmente mágica. Podíamos haberlo hecho en otros muchos sitios pero quisimos traerlo a Cantabria por el sentimiento. No es algo nuevo. Otros grupos lo han hecho a lo largo de la historia, pero nosotros queríamos dar nuestro toque a la propuesta.

Y luego, vendrá el parón.

El día 2 de diciembre terminaremos en Madrid y habrá una pausa que probablemente se prolongará hasta el verano de 2016. Necesitamos parar.

¿A qué se dedicará?

Necesito reconectar con mi mundo. Estar perdido por Campoo, recuperar las amistades que se dejan apartadas por los viajes, estar en casa, tranquilamente, componer y viajar con la guitarra para alcanzar nuevas ideas.

Tantos viajes, pese a tratarse de una pasión musical, ¿llegan a cansar?

Siempre tengo la maleta en el dormitorio, preparada para salir. Es esa sensación de desarraigo la que siento que quiero romper durante un tiempo. Solo nos escaparemos a algún concierto a América, quizá eso sí.

Allí el público sigue siendo otro mundo...

Allí no se nota tanto lo que cuesta vender una entrada como en España. Viven tiempos diferentes. La gente allí parece más activa. No es una crítica a lo nuestro, pero aquí hay bastante desánimo con la crisis. Hacer una gira era mucho más fácil antes. Ahora un programa de 70 conciertos, por poner un ejemplo, es inviable. Antes podías hacerlos casi sin jugarte nada, porque eran los ayuntamientos los que financiaban el espectáculo. Ahora eres tú el que dependes de tu público. De si hay gente dispuesta a pagar una entrada por ir a verte. Mi mayor suerte es que tengo un público que me sigue allá donde voy, incluso a los teatros.

Y la propuesta es diferente...

El tempo y el espacio dan pie a otras sensibilidades. Los silencios, las palabras, cobran otro significado. Al principio había teatros que no las tenían todas consigo. Quizá pensaron que estos locos desmelenados íbamos a quemar el lugar; pero con el tiempo se han dado cuenta que no tiene nada que ver con eso. En un teatro hay tiempo para explicar más en profundidad una canción, para explicar de dónde viene y hacia dónde va. Se alcanza un nivel de conexión con el público más íntimo. Que no quiere decir que esté mejor ni peor que el de la efervescencia de la masa en La Magdalena, por ejemplo. Pero es sencillamente diferente.

Y conecta. Hicieron once teatros y llenaron nueve.

En la primera gira de estos directos hubo gente que me dijo que no le parecía mal, que la propuesta estaba bien. En esta segunda tanda que hemos hecho, ya se me acercó gente para confesarme que no sabían si preferían el gran directo al aire libre o el teatro. Eso fue el mayor halago que me hicieron.

Quizá la magia esté en esa melancolía que forma parte de su personalidad.

Es cierto, pero a ver, no sé. Quizá la palabra comunicador se me quede grande, pero estos momentos íntimos del teatro permiten un 'feedback' que ayuda mucho. Además, a nivel artístico también es muy enriquecedor, porque los cambios de registro hacen que no te quemes, que continúes innovando.

 

Fotos

Vídeos