Torrelavega se entrega a La Patrona

Torrelavega se entrega a La Patrona

La amenaza de lluvia obligó a suspender la tradicional procesión, pero, pese a todo, la Virgen no se quedó sin el homenaje anual que le tributa la ciudad en la víspera de su festividad

JOSÉ IGNACIO ARMINIOSantander

Año tras año se repite la misma escena, pero eso no quita para que muchos torrelaveguenses, sean o no personas religiosas, sientan un pellizco de emoción al ver acceder a La Patrona a la plaza Baldomero Iglesias. La amenaza de lluvia obligó a suspender la tradicional procesión desde 2011 no se suspendía, pero, pese a todo, la Virgen no se quedó sin el homenaje anual que le tributa la ciudad en la víspera de su festividad. Solo fueron unos pocos minutos, pero fue tiempo suficiente para comprobar la devoción que sienten los torrelaveguenses por La Patrona. Al término de la misa solemne que ofició el Obispo de la Diócesis de Santander, Vicente Jiménez Zamora,le acompañaron varios sacerdotes en la Parroquia de San José Obrero, la imagen fue sacada a la plaza a las nueve menos cinco de la noche. Allí la esperaban cientos de personas que la recibieron con una gran ovación mientras sonaba el himno nacional, interpretado por la Banda Municipal de Música. A continuación, los integrantes del Grupo de Danzas Virgen de las Nieves de Tanos bailaron los picayos.

Antes de que La Patrona fuese devuelta al templo, el Coro Ronda Garcilaso interpretó el siempre emocionante Canto a Torrelavega, himno oficioso de la ciudad, destacando, un año más, la intervención del solista, Julián Revuelta El Malvís de Tanos. De nuevo entre aplausos, con el volteo de campanas y el himno nacional, la Virgen Grande fue devuelta al templo. Además de las autoridades, encabezadas por el primer teniente de alcalde de Torrelavega, Pedro García Carmona, no asistió la alcaldesa, lo que sorprendió y el delegado del Gobierno, Samuel Ruiz, el acto contó con la presencia de una amplia representación de la sociedad torrelaveguense, que, un año más, se volcó en el homenaje a La Patrona. Hoy habrá misa solemne a las 12.00 horas.

Deterioro

La procesión fue suspendida ante la amenaza de lluvia cayeron algunas gotas, dado que se podría deteriorar el manto de la Virgen y otros ornamentos de gran valor. Este año, el tiempo inestable que ha presidido todas las fiestas no quiso que la Virgen Grande emprendiese el camino habitual de la procesión y que la lleva hasta la iglesia que lleva su nombre la Iglesia Vieja, donde siempre estuvo hasta que en el año 1964 se terminó de construir el nuevo Santuario para ella. Se trata, sin duda, de uno de los principales eventos del programa de las fiestas de la ciudad, seguido con devoción por vecinos y personas de toda la comarca que ayer volvieron a visitar la capital del Besaya para honrar a La Patrona.

La figura de la Virgen Grande data de los siglos XIII o XIV, mandada, probablemente, tallar por los Señores de la Vega. Está realizada en madera de peral, cubierta con una policromía original, que en el siglo XVIII fue tapada por otra más brillante, la que luce actualmente. Pesa poco más de 20 kilos porque no es maciza; está ahuecada porque en la época en que fue tallada no existían los sagrarios y el copón se guardaba detrás de la imagen. Su principal problema es la polilla, aunque cada cuatro o cinco años recibe un tratamiento especial para frenar su deterioro.

Hubo en algún momento dudas sobre su identificación, ya que algunos sostenían que la imagen representa a Santa Ana con la Virgen María en sus brazos, algo que queda descartado porque el Niño está impartiendo la bendición y tiene el libro de las Escrituras abierto de cara a los fieles, mientras que en las representaciones de Santa Ana, se lo enseña a la Virgen María. La esfera que el Niño Jesús lleva en la mano es una manzana y no una alegoría de la tierra, como algunos estudiosos han aportado, sencillamente, porque cuando Galileo, en el siglo XV, declaró la esfericidad de la Tierra, fue condenado por la Iglesia y para entonces ya llevaba, al menos, dos siglos tallada la imagen. Fue reconstruida y, quizás reformada, en el siglo XVIII, cuando se policromó, tapando los colores originales.

Las actuales coronas de madera de ambas figuras se reconstruyeron hace unos diez años, ya que en los años 40, cuando les impusieron sendas coronas de plata, no se tomó otra decisión mejor que serrarles parte de la cabezas, que fueron restauradas por el escultor Jesús González de la Vega.

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