Por verte sonreír, Torrelavega

Fito junto a Rulo durante el concierto del sábado en el Festival Rock en la Feria de Torrelavega/
Fito junto a Rulo durante el concierto del sábado en el Festival Rock en la Feria de Torrelavega

Rulo interpretó los nuevos éxitos 'Objetos Pérdidos' y 'Tu alambre' durante el Festival Rock en la Feria

JOANA PARDEIROSANTANDER

La Lechera vivió, en la noche del sábado, el anhelado regreso a los escenarios de la banda rockera Rulo y La Contrabanda. Teloneados por el grupo reinosano Stock, al que aventuran grandes éxitos profesionales, y después de vibrar con la actuación musical de Kutxi Romero, era el turno del que fuera integrante de La Fuga.

Tras año y medio de parón, el artista cántabro retomaba la costumbre de arrancar el concierto con la melodía de un armónico tango. Impregnado de luces celestes y, junto a las iniciales de la banda que resplandecián más que en ninguna velada, Fito, Quique Mavilla, Karlos Arancegui, Dani Baraldés y Raúl Gutiérrez fueron saliendo a escena.

Con los nervios a flor de piel y las lágrimas en los ojos esperaban numerosos seguidores que habían soñado con esa noche desde que el artista decidiese pausar su gira musical. La conmoción no era para menos. Implicaba el único concierto ofrecido en el país antes de dar comienzo a la presentación del nuevo disco 'El doble de tu mitad' y su extensa gira por Lationamérica. El concierto se prolongó hasta casi dos horas en las que el artista hizo vibrar al público con su más puro estilo rock and roll en la segunda jornada del Festival de Torrelavega. Con la enorme carga emotiva que destilan sus canciones y con la mirada en el cielo, el artista reinosano quiso dedicar el tema 'P'aqui p'allá' al vecino fallecido de su localidad natal.

Así como anticipo del nuevo trabajo musical, el reinosano quiso regalar las canciones inéditas 'Objetos Pérdidos' y 'Tu alambre'. El momento culmen de la velada en la Feria lo pusieron las canciones de 'Heridas del Rock and Roll' y 'Primavera del 87', que consiguieron alzar al público. Hasta dejarse la piel, la voz y el corazón cantaron y deleitaron a la multitud con su auténtica pasión, el rock. Y es que, por ver sonreír a sus seguidores, Raúl Gutiérrez y su Contrabanda son capaces de tocar durante dos horas seguidas logrando encandilar hasta el último segundo. Y, como no podía ser de otra manera, el 'Vals del adiós' sonó para despedir otra noche mágica como la vivida en 2014 en el mismo escenario de Torrelavega.

 

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