La Plaza Mayor es un circo

Malabarcirco actúa en la Plaza Mayor con espectáculos circenses./
Malabarcirco actúa en la Plaza Mayor con espectáculos circenses.

Javier Amigo y sus chicos traen la diversión propia de los espectáculos circenses al corazón de la ciudad, donde los más pequeños hacen cola para no quedarse sin sitio

MARÍA DE LA CUEVA

El circo ha llegado a la ciudad. Javier y sus chicos han invadido la Plaza Mayor con sus bártulos y accesorios circenses. Desde el martes y hasta ayer por la noche, la compañía Malabaracirco abrió las puertas de su espectáculo en plena calle principal. Durante las tardes y en horario de cinco a ocho de la noche, el circo y sus artistas tomaron la Plaza.

Niños y mayores, pero especialmente los primeros, hacían cola desde muy temprano en la tarde. A las cuatro y media la larga lista de niños esperando ya era considerable. Cuando a las cinco los artistas ya levantaron el vallado, la diversión tomó forma de malabares, bolas gigantes, barras para hacer equilibrios y un taller de maquillaje. El público era mayoritariamente infantil, niños de todas las edades, desde los dos añitos hasta los trece y catorce. Todos con una sonrisa en la cara y las manos embadurnadas de pinturas de colores. Con mariposas, flores y figuras, pintadas en las caras. Pero no sólo ellos acudieron, sino que numerosos padres, madres, abuelos y abuelas no quisieron perderse una oportunidad única para ver como a los más pequeños se les iluminaba la cara de felicidad.

Hinchables y pasacalles con los dinosaurios

parque jurásico

Hoy sábado los niños tienen una cita muy especial. Llega a Torrelavega una actuación llena de personajes extraordinarios. La compañía Brotons Cabalgatas y Disfraces invita a las familias a sumergirse en un mundo de fantasia con dinosaurios recorriendo las calles de la ciudad y los alrededores del parque público Manuel Barquín. Además habrá también hinchables y animadores. una de las más esperadas por todos. Cinco gigantescos dinosaurios andarán acompañados por un grupo de trogloditas que pretenderán darles caza provocando que el público se sume al pasacalles. El grupo está formado por: un triceratops, un brachiosaurus un werhosaurus, un mamut y el siempre temible tiranosaurus rex. Los más pequeños disfrutaran del espéctaculo y los mayores se divertirán como niños. Aunque se advierte que los dinosaurios pueden causar sustos por su majestuosidad. Pero nada más lejos de la realidad, son inofensivos. Los animadores intentarán captar la atención del público infantil. El pasacalles saldrá del parque y recorrerá Avenida España, Plaza Baldomero Iglesias y nuevamente Avenida de España.

Por unos minutos, se subían en la bola azul e intantaban, con ayuda de Javier y sus chicos, mantener el equilibrio, que muchos no tenían.

La iniciativa promovida por esta compañía circense local, intenta «fomentar los valores que transmite una disciplina como el circo» según palabras de Javier Amigo, uno de los responsables. «Todo el que viene a nuestros talleres se empapa de los ideales que transmitimos: la solidaridad, el trabajo en equipo y la confianza en tus compañeros. Creemos que son importantes para desarrollarte como persona y, en un futuro, ser mejor que el resto». Los más pequeños tuvieron la oportunidad de desarrollar sus habilidades físicas y poner a prueba su destreza sobre la barra de equilibrios. Todo ante un público fiel que observaba desde la plaza y los alrededores como las tardes de estos últimos días eran amenizadas por los espectáculos de circo.

Malabares y equilibrios

En el centro, un gran círculo rodeaba el perímetro dedicado a los juegos con malabares. Aquí, profesionales de este mundillo, ayudaban a los más osados a manejar los diábolos y las baquetas mientras advertían a los padres a mantener cierta distancia de seguridad.

Algún que otro bastón voló demasiado cerca de los abuelos que acudieron, y cayó sobre los pies de uno que paseaba por allí. La propuesta de Malabaracirco fue muy bien acogida por los torrelaveguenses y por los numerosos turistas que visitaron la ciudad.

Javier, artista del circo, comenta que «ha venido gente de diferentes puntos del sur de España. Muchos de Marbella». Y no sólo del país sino que acudieron también gente de distintas partes de Europa.

«También hemos tenido un público más internacional. El otro día nos visitó una pareja de Newcastle». Y es que esta actividad familiar gustó y mucho.

Una de las jornadas la cola para el taller de maquillaje era interminable. Tanto es así que quince minutos después de que se abrieran las puertas del circo, a las cinco de la tarde, los números ya se habían agotado. Los maquilladores no daban abasto con tanto niño y no les quedó más remedio que colgar el cartel de «no quedan números».

La abuela de Darío, uno de los niños que no quiso perderse los talleres, explicó que «mi nieto se ha quedado decepcionado cuando ha visto el cartel. Su hermana ha podido conseguir número pero él no. Vamos a intentar que entren los dos».

Pero Darío pronto encontró un nuevo divertimento entre los bastones y diábolos y no le importó quedarse sin su «imagen de batman» en sus mejillas.

No es la primera vez que Javier trae a la ciudad la esencia del circo, ya que se dedica a recorrer distintas ciudades y pueblos de Cantabria para llevar un trocito de su magia a niños y mayores. «Nos parece importante mostrar esta parte del circo y sobre todo hacer felices a las personas», dice. Vestidos con el uniforme propio de su profesión, enfundados en unos divertidos pantalones y sombreros, la Plaza Mayor se rindió a las dinámicas actividades de esta compañía.

El buen tiempo ayudó a que los talleres se desarrollaran en el exterior, ya que tan sólo el último día, cayeron unas gotas de agua que amenazaron el buen desarrollo del espectáculo. Afortunadamente, la amenaza duró poco y los niños que acudieron a jugar pudieron hacerlo a salvo del chaparrón.

Javier confiesa que «el circo es vida, es alegría y pasión». Por ello, han intentado llegar a toda clase de públicos, no sólo el infantil, «para ofrecer una pizca de felicidad en estos tiempos tan díficiles».

El viernes se despidieron de las fiestas de La Patrona habiendo cumplido su principal objetivo: hacer felices a aquellos que quieran serlo con tan sólo unos malabares y un poco de humor. Las puertas de Malabaracirco cerraron hasta la próxima edición de fiestas. El año que viene Javier volverá con sus chicos, con más juegos y más ilusión. Siempre con el objetivo de hacer felices a los más pequeños y porque no, transmitr los valores de una disciplina artística como es el circo y las artes escénicas.

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