Torrelavega combate las pintadas

Un trabajador municipal se emplea en la eliminación de una de las pintadas que decora los muros de la Plaza Mayor en el centro de la ciudad. /Luis Palomeque
Un trabajador municipal se emplea en la eliminación de una de las pintadas que decora los muros de la Plaza Mayor en el centro de la ciudad. / Luis Palomeque

Dos operarios municipales realizan estos días labores de limpieza de grafitis en la Plaza Mayor, Baldomero Iglesias y jardines de Pequeñeces

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

La guerra contra las pintadas que proliferan en toda la ciudad y desatan las quejas de los vecinos es una pelea diaria, continua y que nunca se acaba. Sin embargo el Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Obras, se ha propuesto llevar a cabo una campaña especial de limpieza de fachadas de edificios y espacios públicos que en la actualidad se encuentran invadidos por los grafiteros.

Así estos días se puede ver a dos trabajadores municipales eliminando pintadas en espacios como la Plaza Mayor, la plaza Baldomero Iglesias o los jardines de Pequeñeces. Solo en la Plaza Mayor, a lo largo de tres días, se han erradicado cinco grandes grafitis y se han limpiado los muros de piedra. Unas labores que continuarán en los próximos días en la Plaza Roja y en Pequeñeces, además de otras calles del centro de la ciudad. El objetivo, según explica el concejal responsable de Obras y primer teniente de alcalde, Javier López Estrada, es además de acabar con esas pintadas que afean la ciudad, «poner en perfecto estado el mobiliario urbano y el patrimonio cultural», así como esculturas que también son víctimas de los grafiteros.

El dato

30.000
euros es la partida destinada por el Ayuntamiento para esta primera fase de limpieza.

Para ello, el Ayuntamiento gastará, al menos, en esta primera fase unos 30.000 euros, aunque no se descarta que la partida tenga que ser ampliada debido al gran número de pintadas que hay repartidas por la ciudad, ya no solo en calles y plazas del centro, sino en barrios y pueblos. Lo primero que hace la pareja encargada de hacer desaparecer las inscripciones y dibujos es aplicar sobre el grafiti en cuestión un producto decapante y luego se lleva la pintura con agua a presión, dándole con la manguera de abajo arriba. La mayoría de las veces debe de repetirse el proceso, aunque ya saben con una mirada las pasadas que tienen que dar: «Una pintada fácil se quita de una vez. Depende del material, las que más necesitan seis o siete pasadas». Tampoco pueden intervenir en todas partes por la fragilidad de las paredes, ya que hay fachadas que son de carga y el cemento salta con la presión del agua. Persianas metálicas, puertas de madera, superficies muy rugosas... Quedan fuera de su alcance. Tampoco monumentos religiosos o culturales, donde deben intervenir técnicos de Patrimonio.

«Queremos acabar con las pintadas que afean la ciudad además de poner en perfecto estado el patrimonio cultural» Javier López Estrada | Concejal de Obras

Los pulverizadores, comenta el operario, se van con menos trabajo que la tinta china con la que se suele firmar. Hay pintadas que dan mucho trabajo y prueba de ello es que han tardado tres días -en jornada de mañana- en eliminar los grafitis que adornaban los muros de la Plaza Mayor. Además, recuerdan que no siempre se pueden eliminar del todo porque en algunas queda el cerco.

Está sancionado con multas aunque muchos lo consideran una expresión artística. Los grafitis y los 'tags' forman parte de la estética de las ciudades y, aunque muchos no lo sepan, son diferentes, únicos y tienen significado. Para el Ayuntamiento de Torrelavega se trata de «vandalismo», faltas en la que se gasta cada año muchos miles de euros en limpieza. No hay zona de la ciudad que se escape al bote de pintura, aunque quienes van detrás comentan que los grafiteros suelen respetarse unos a otros. Su lugar favorito: el centro de Torrelavega. «Vamos viendo y vamos quitando en sitios en los que no hay problema para acceder», indica López Estrada.

Nueva ordenanza

El problema es que muchas de las pintadas repartidas por la capital del Besaya se encuentran en escaparates o paredes de locales y propiedades particulares, sobre los que el Ayuntamiento no puede hacer nada. No obstante, la nueva ordenanza de protección de los bienes públicos de titularidad municipal y el mantenimiento de la convivencia ciudadana, aprobada hace unos días en el Pleno, establece que el Consistorio pueda ordenar a los propietarios de esos locales a la limpieza de estas propiedades, igual que sucede con las fincas y solares, y en caso de no cumplir la normativa pueden ser multados. Los dos operarios que limpian las calles de pintadas cada día pueden eliminar del orden de diez o veinte pintadas, pero enseguida aparecen otras tantas o más y también depende del tamaño de las 'obras', ya que las primeras eliminadas en la Plaza Mayor han sido grafitis de gran tamaño.

Calles y monumentos de Torrelavega están llenos de pintadas que ni mucho menos representan el arte del grafiti. La ordenanza municipal prohíbe todo tipo de pintadas en la vía pública, aunque en su momento, la ciudad puso en marcha una experiencia piloto para darle cabida a la recreación artística de este tipo, facilitando una serie de espacios para que los grafiteros tuvieran la oportunidad de expresarse.

Hace seis años se apoyó desde el Consistorio que jóvenes artistas de la ciudad pintaran grafitis en muros urbanos con un aspecto deteriorado y abandonado. El primer mural se desarrolló en la entrada al pueblo de Barreda, bajo la autovía, y luego siguieron trabajos en otras paredes de Torrelavega como la bolera Severino Prieto, en la del Barrio Covadonga, en el Auditórium, o en el polideportivo Pérez Pachin.

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