La ciudad recupera su museo al aire libre

'Oteando', de Jaume Plensa, se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. :: /Luis Palomeque
'Oteando', de Jaume Plensa, se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. :: / Luis Palomeque

La colección de arte contemporáneo en las rotondas es una de las señas de identidad de la capital del Besaya

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Torrelavega ha puesto fin en esta legislatura a la falta de mantenimiento de las esculturas que presiden algunas de las principales glorietas de la ronda de circunvalación (Bulevar Ronda), una colección de arte contemporáneo instalada en los primeros años de este siglo que se ha convertido no solo en un museo al aire libre, sino también en una de las señas de identidad de la segunda ciudad de Cantabria. Rehabilitar este importante patrimonio escultórico, que destaca entre los bienes artísticos del municipio, no era cuestión de falta de recursos -apenas ha costado 12.000 euros- sino más bien de voluntad política.

Así lo afirma el primer teniente de alcalde y concejal de Obras, Javier López Estrada, hijo de Javier López Marcano, alcalde de Torrelavega en la legislatura en la que se instalaron las esculturas (1999-2003). «Lo que tenemos que hacer -explica- es continuar con labores de mantenimiento periódicas que eviten el estado de deterioro que nos encontramos al inicio de esta legislatura. Casi todas las esculturas tenían algún daño, bien por vandalismo o por fallo de la tecnología».

López Estrada recuerda que este museo al aire libre con el que cuenta la ciudad desde hace casi dos décadas es un importante patrimonio cultural que Torrelavega «no solo debe mantener, sino incrementar en la medida de lo posible». El edil regionalista no descarta dotar a nuevas rotondas de alguna escultura singular, pero dice que todavía no hay «nada concreto».

Los trabajos de recuperación de los sistemas eléctricos han sido los más complejos

En la heterogénea selección de escultura que embellece el Bulevar Ronda hay trabajos de artistas que han alcanzado fama internacional, como el valenciano Miquel Navarro, autor de 'Oteando', la figura de 25 metros de altura que adorna la rotonda de Coteríos y que se ha convertido en uno de los símbolos representativos de la ciudad. Menos popularidad ha conseguido 'Mi casa en Torrelavega', levantada en acero y policabornato frente al instituto Miguel Herrero por otro artista destacado, el polifacético barcelonés Jaume Plensa, autor, entre otras obras repartidas por el mundo, de uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad de Chicago: la emblemática fuente Crown.

Otros trabajos de la colección que se pueden ver en la ronda de circunvalación son: 'Cuatro Cuadros El Cristo', de Chema Alvargonzález, ejecutado en hierro y plexiglás, y situado en la glorieta entre el barrio Covadonga y Campuzano; una pieza de acero inoxidable pulido sin titular de José Pedro Croft, alzada en La Lechera; una serie de bloques de piedra sin titular de Adolf Schlosser, dispuestos en la glorieta entre Campuzano y Tanos; otra pieza sin título facturada en granito por Juan Asensic, junto a Armando Álvarez, al final de la calle Calderón de la Barca; 'Indianos y Campesinos', formado por dos parejas de figuras de bronce del torrelaveguense Jesús González de la Vega, que se pueden ver en Mies de Vega.

La restauración de las obras se ha llevado a cabo con medios propios del Ayuntamiento. Trabajadores adscritos al servicio de Obras se han encargado de pintar y eliminar grafitis, y la empresa Telnor, adjudicataria del servicio eléctrico, ha realizado las labores de mejora de la iluminación. Según el concejal del área, estos últimos han sido los más complejos y se han resuelto «de la mejor manera posible».

También ha intervenido en colaboración con el Ayuntamiento la escultora torrelaveguense Mercedes Rodríguez Elvira, que ha vuelto a restaurar su propia obra, denominada 'Monumento a los valores humanos', donada por ella y el Club Rotario a la ciudad. Situada en la confluencia del Bulevar Ronda con la Avenida de Bilbao, el trabajo de Rodríguez Elvira representa una serie de manos sosteniendo el globo terráqueo, en alusión a la solidaridad y la cooperación como pilares que sustentan la humanidad.

La escultura se instaló en la referida rotonda, una de las más transitadas de la ciudad, en 2001 y fue restaurada por la artista por primera vez ocho años después, como consecuencia de un acto de vandalismo: una de las manos que sustenta la esfera terrestre apareció con un dedo parcialmente mutilado, afeando el aspecto general del conjunto. Casi una década después, la artista ha vuelto a recuperar su obra: «Estaba muy deteriorada; el cemento necesita mantenimiento y hacía años que no se había arreglado. Tuve que limpiar a fondo y restaurarlo para que tuviera buena presencia. Todo lo que sea mantenimiento es positivo, embellece la ciudad».

El concejal de Obras puntualiza que los trabajos de restauración en el Bulevar Ronda no han concluido y que el próximo objetivo es rehabilitar la maltrecha fuente luminosa del Barrio Covadonga, que, aunque no forma parte de la colección de esculturas, sí es un «elemento de ornato destacado». «Tiene problemas en los sistemas de bombeo e iluminación; tendremos que cambiar una de las bombas y también ha fallado la estanqueidad en las juntas del sistema eléctrico, así que aprovecharemos para adaptarle a la nueva tecnología led», concluye López Estrada.