Desalojan un edificio por el riesgo de derrumbe de una fachada entre José María Pereda y La Paz

Desalojan un edificio por el riesgo de derrumbe de una fachada entre José María Pereda y La Paz
Luis Palomeque
Torrelavega

La calle está cortada desde hace unos días ante el riesgo de caída de cascotes, mientras se ponen nuevos testigos para ver cómo evoluciona el estado del inmueble

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

El mal estado de la fachada del inmueble que hace esquina entre las calles José María Pereda y La Paz obligó a mediodía de ayer a anunciar a los vecinos su desalojo inmediato a raíz de varios desprendimientos de cascotes a la calle, que desde hace varios días se encuentra cortada al tránsito de peatones por motivos de seguridad. El concejal de Seguridad Ciudadana, Pedro Pérez Noriega, confirmó que el Ayuntamiento ordenó el desalojo del edificio situado entre las calles La Paz y Santander, en su confluencia con José María de Pereda, como medida preventiva ante la aparición de nuevas grietas en varias partes del edificio, además de escuchar los vecinos crujidos en los distintos pisos. Por motivos de seguridad, se ha decidido cortar al tráfico la calle José María Pereda, desde Pablo Garnica hasta Gilberto Quijano, en sentido Cuatro Caminos.

También han abandonado el edificio los cuatro trabajadores de la sucursal de Caja Rural, cuya oficina se encuentra ubicada en el bajo que da a José María Pereda, justo debajo de la fachada que se está desprendiendo y que desde hace unos días encuentra apuntalada. «Antes de cerrar la oficina, alrededor de la una y media, nos hemos marchado. Hemos sacado el dinero y nos hemos trasladado a un local que tenemos en la calle PabloG arnica y donde ya habíamos estado de forma temporal hace un tiempo antes de venir a José María Pereda», señaló uno de los empleados de la entidad.

Grietas y crujidos

El propietario del establecimiento hostelero que se encuentra bajo el edificio, junto a la entrada del portal número 1 de la calle Santander, se encontraba ayer por la tarde a la espera de conocer una valoración del arquitecto municipal, aunque en un principio este local no se encontraría afectado por los desperfectos del inmueble. Mientras, los vecinos y los comerciantes de la zona seguían las evoluciones de los trabajos en la fachada dañada y en la que a lo largo del día se colocaron nuevos testigos para ver cómo evoluciona la estructura.

Los propietarios llevaron a cabo obras de refuerzo de la estructura mediante el inyectado de hormigón

El desalojo es temporal mientras se averigua qué ha ocurrido y que no hay riesgo para los vecinos

El desalojo, que tiene carácter temporal mientras se determina qué ha ocurrido, afecta a los tres inquilinos que habitan las plantas superiores del inmueble, así como a la oficina de Caja Rural ubicada a pie de calle y que desde ayer se traslada a Pablo Garnica. Asimismo, fuentes municipales explicaron a Efe que el inmueble estaba siendo observado desde hace varios meses por técnicos del Ayuntamiento de Torrelavega, una vez que se detectaron los primeros problemas de estabilidad. También se ordenó el apuntalamiento de algunas partes en la fachada del bloque que da a las calles La Paz y José María Pereda.

Por otro lado, hace un mes los propietarios del edificio llevaron a cabo obras de refuerzo de la estructura mediante el inyectado de hormigón en los cimientos, con el fin de mitigar los problemas de estabilidad y las grietas que habían aparecido hasta entonces. Las nuevas grietas y crujidos fueron detectados poco antes del mediodía de ayer por los empleados de la entidad bancaria, que dieron aviso al Ayuntamiento, el cual procedió al vallado de la zona para evitar riesgos a los peatones por caídas de cascotes de la estructura. Tras el desalojo, el Ayuntamiento ha activado un protocolo de emergencia que implica a varias departamentos municipales, entre ellos el de servicios sociales, que ha buscado un alojamiento temporal a los inquilinos que se han visto obligados a abandonar sus domicilios.

Según el concejal responsable de Seguridad Ciudadana, la situación del edificio «no es alarmante» pero por seguridad se mantendrá durante varios días la orden de desalojo y también el vallado del inmueble, hasta determinar las causas de las grietas y las posibles soluciones. En este sentido, algunos de los vecinos que a media tarde miraban hacia arriba para ver el estado de la fachada recuerdan que este edificio, que data del siglo XIX aunque ha sido rehabilitado, está levantado sobre el curso de un arroyo por lo que «todo lo que hay debajo, es agua, de ahí que periódicamente tengan que inyectar hormigón para cimentar la estructura». Otros aseguran que tras la última rehabilitación del inmueble el origen de los problemas estructurales pueda estar en «la sobrecarga» porque «antes era de madera y luego se ha metido hormigón». Uno de los vecinos explicó que «en principio solo necesitamos cuatro o cinco días para que se tomen nuevas medidas».

Luis Palomeque

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