La garza y la nutria ya reinan en el Besaya

La recuperación medioambiental delrío propicia el regreso a sus aguas de quienes fueron siempre sus habitantes

Una garza real en el río Besaya./Fotos: Paz Herrera
Una garza real en el río Besaya. / Fotos: Paz Herrera
José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Nutrias, garzas reales, mirlos de agua, cisnes, martín pescador, salmones, truchas, patos, mariposas, herrerillos, camachuelos, petirrojos, carboneros... No es es un parque nacional o área natural protegida. Simplemente, es el Saja-Besaya a su paso por Torrelavega, capital industrial de la región. Un río casi muerto por la contaminación durante varias décadas del siglo pasado y que ahora, gracias al saneamiento de la cuenca y una mayor concienciación social, presenta una imagen muy distinta.

El regreso de la nutria, el salmón, el martín pescador, la garza real o el mirlo de agua evidencian la calidad de las aguas del Saja-Besaya, aunque todavía queda mucho por hacer. Por ejemplo, el intento de que los ciudadanos dejen definitivamente de vivir de espaldas al río, debe de ir acompañado de una política de continuidad en el mantenimiento de las inversiones que se realizan en las orillas, en las que vuelven a reinar especies invasoras como el plumero y el bambú japonés.

Cerca de su despacho de director del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), el naturalista Jesús García nos muestra cómo los salmones saltan sobre la presa a la altura de Sniace o las huellas que dejan en la arena las nutrias, a las que ha tenido la suerte de fotografiar. «Son indicadores de la presencia de vida y de calidad de las aguas», asegura. García dice que ha pasado a ser «bastante común» la presencia de garzas reales, garcetas, zampullines... y hasta el martín pescador sobrevuela el curso del Saja-Besaya y de vez en cuando se posa en ramas cercanas al agua.

El organismo que dirige es el encargado de supervisar las emisiones al agua (depuradoras, redes de alcantarillado...). «Hay signos de recuperación –explica–, pero queda mucho por hacer. Un río es un sistema vivo, muy dinámico y si tenemos una idea de cómo disfrutar de él desde la orilla, debemos mantenerla, porque si no la naturaleza interviene y cada cierto tiempo estaremos como al principio». Jesús García pone como ejemplo las especies invasoras que vuelven a 'reinar' en las riberas o el deterioro que sufren senderos, zonas de paseo y miradores por la falta de mantenimiento.

En este sentido, el concejal de Medio Ambiente, José Luis Urraca, anuncia que el Ayuntamiento va a ejecutar en los próximos meses un nuevo proyecto de recuperación de las márgenes del río, con el fin de mejorar los accesos y posibilitar un mayor disfrute de la zona por parte de la población. «Se trata de un recurso natural importantísimo para Torrelavega –señala–. La actuación, de medio millón de euros, buscará la sostenibilidad, dado que es una zona afectada por la reynoutria japónica o bambú japonés, planta invasora que llega arrastrada por el río y que tiene difícil erradicación». El edil destaca también que la Dirección General de Medio Natural ya cuenta con consignación presupuestaria para habilitar una escala salmonera en la presa de Sniace. Los trabajos para ayudar a los peces a remontar el río se iniciarán en las próximas semanas.

Mientras tanto, paseantes como Paz Herrera, vecina de Torrelavega que se hizo famosa tras su paso por el programa televisivo Pasapalabra, disfruta diariamente del río. De ella son las imágenes que ilustran este reportaje y que evidencian su gran curiosidad, la paciencia que le ha dado el tiempo y su pasión por la naturaleza. En sus caminatas para mantener la salud, descubrió el parque de La Viesca, declarado en 2016 como primer Área Natural de Especial Interés en Cantabria.

Arriba, un mirlo común, y abajo, un camachuelo común y una urraca. / Paz Herrera

Casi siempre sola y con su inseparable cámara, Paz ha logrado sorprender en La Viesca y sus inmediaciones a un sinfín de protagonistas de la flora y la fauna que se van abriendo paso en el Saja-Besaya. Unas magníficas fotografías y experiencias personales que luego suele compartir a través de las redes sociales. «Para mí ha sido un descubrimiento –explica–, yo no sabía que Torrelavega tenía esto. La vida nos lleva muy rápido a todas partes y no nos fijamos en las cosas pequeñas, en los detalles».

Ella ha aprendido a hacerlo y ahora disfruta de las gotas de rocío que cuelgan de una planta, los destellos del arcoíris o los cisnes que deciden descansar unos días en el río en su viaje migratorio. En los paseos que inició hace más de una década ha logrado fotografiar a las dos 'reinas' del río, la garza real, que «es la envidia de los pescadores porque cada vez que lanza el pico saca algo», y la nutria, que «es un bicho bastante feo, parece un perro, pero hace mucha ilusión verla». Su inagotable curiosidad, su constancia, el hablar con «paisanos» con los que se cruza a diario, la han llevado a conocer también a «personajes» más pequeños que habitan la ribera, como el petirrojo, el chochín, la libélula... «Me gustaría decirle a la gente que venga al río y no se pierda la maravilla que nos rodea», concluye.