Una prueba de carga comprobará los efectos del edificio apuntalado en la calle José María Pereda

Corte de tráfico. La calle José María de Pereda se encuentra cortada al tráfico desde hace casi un mes en el tramo que discurre entre Pablo Garnica y la Plaza Mayor. /Luis Palomeque
Corte de tráfico. La calle José María de Pereda se encuentra cortada al tráfico desde hace casi un mes en el tramo que discurre entre Pablo Garnica y la Plaza Mayor. / Luis Palomeque

El Ayuntamiento confía en los resultados positivos del test para reabrir cuanto antes al tráfico esta avenida principal de la ciudad

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Técnicos del Ayuntamiento procederán la próxima semana a realizar una prueba de carga sobre la calle José María Pereda y comprobar los efectos que en el vial haya podido ocasionar el apuntalamiento del edificio desalojado hace unas semanas entre las calles Santander y La Paz. El equipo de gobierno local (PSOE-PRC) es consciente del grave perjuicio que supone para el tráfico rodado mantener cortada esta arteria principal de la ciudad y por ello confía en que las pruebas resulten positivas de modo que a lo largo de la semana se pueda reabrir el tráfico.

Fuentes municipales señalan que hasta ahora se han apuntalado las plantas baja primera y segunda del edificio, y a lo largo del lunes se procederá a ejecutar os trabajos en el ático. Una vez que el edificio quede completamente apuntalado es cuando se realizará la prueba de carga, utilizándose para ello un camión de bomberos, con el que se comprobará el estado del firme tras los trabajos en el inmueble en las últimas semanas.

La calle José María Pereda permanece cortada al tráfico desde el pasado 21 de junio, tras el desalojo del edificio situado entre las calles Santander y La Paz y la citada José María Pereda. La calle principal de la ciudad lleva casi un mes cortada al tráfico rodado en ambos sentidos desde Pablo Garnica a Gilberto Quijano, junto a la Plaza Mayor. Además, está vallada la acera en el tramo que discurre junto al edificio afectado. El inmueble fue desalojado esa tarde y atendiendo las recomendaciones de bomberos y policía local se ordenó cortar el tráfico, como medida de prevención.

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En el inmueble, que fue rehabilitado hace seis años y cuya estructura había sido recientemente reforzada con el hormigonado de los cimientos, hay cinco viviendas ocupadas, cuyos residentes han sido desalojados, y en el bajo está una oficina de Caja Rural que se ha trasladado a una calle próxima. Fueron los empleados de la sucursal bancaria los que dieron aviso a los bomberos, al observar un preocupante incremento de las grietas en la estructura, que desde hace meses presentaba problemas.

De momento, el corte de tráfico y el vallado de la zona se mantendrán hasta que concluyan los trabajos de apuntalamiento del edificio. Así lo aseguró el alcalde, José Manuel Cruz Viadero, quien insiste en que «lo prioridad es la seguridad, por encima del tráfico».

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