Todavía se fuma en la oficina

Todavía se fuma en la oficina

Sanidad ha participado en un trabajo, a escala nacional, sobre la eficacia de la Ley de Tabaquismo en los trabajadores

MARIANA CORESSANTANDER.

Desde que entrara en vigor la Ley del Tabaco, en 2006, han sido millones las personas que se han beneficiado de trabajar en espacios sin humo. Sin embargo, dos estudios realizados a escala nacional en los que ha participado la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria, ponen de manifiesto que dicha norma es ineficaz en aquellos lugares en los que o bien no se ha prohibido fumar o bien los trabajadores se saltan la ley a la torera. Estos son los casos de los locales de hostelería y, en menor medida, en los espacios de la Administración pública.

Según estos estudios, elaborados por la Agencia de Salud Pública de Barcelona y el Instituto Catalán de Oncología (ICO), la concentración de la nicotina cayó un 60% en los centros de trabajo de la Administración, mientras que en los de las empresas privadas disminuyó un 97,4%. Los datos hablan por sí solos. El director general de Salud Pública, Santiago Rodríguez, preguntado por este hecho, indicó que «está fatal, muy mal», pero que, sin embargo, «no hemos recibido ninguna denuncia de que se fume en las dependencias del Gobierno». Agregó que «nosotros nos adelantamos un año a la ley estatal y prohibimos fumar en la Administración en 1985. Pero no puedo saber si en los lavabos o algún despacho se fuma».

Pero donde menos eficaz y más discriminatoria es esta norma es en la hostelería, en aquellos locales en los que los clientes aún pueden disfrutar de un pitillo.

Según el estudio, los trabajadores de este sector que no fuman voluntariamente, pero que inhalan su humo, se acercan al millón en toda España. La contaminación ambiental por partículas tóxicas en sus pensión es diez veces más alta en estos lugares cerrados que en la calle y excede en tres o cuatro veces la recomendad por las autoridades sanitarias, según un estudio desarrollado por el portavoz del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNTP), Rodrigo Córdoba.

En Cantabria, entre bares, restaurantes y cafeterías hay unos 3.500 establecimientos en los que trabajan 13.000 camareros por cuenta ajena y 3.000 autónomos, según datos de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria.

Rodríguez apuntó que una vez abierto el debate sobre la reforma de esta ley, que prohibiría fumar en cualquier establecimiento público, «estamos un poco a la expectativa». Sin embargo, se mostró partidario de que no se permita fumar en ningún lugar público, «si se sigue adelante con la nueva ley, trabajaremos para que ésta se cumpla en todos los sitios por igual».

Pero también consideró «debatible» la búsqueda de «fórmulas» para «compensar» a aquellos hosteleros que invirtieron en la adecuación de sus locales ante la entrada en vigor hace cuatro años de la actual Ley Antitabaco y se pueden encontrar ahora con una restricción total del consumo de tabaco en espacios públicos.

Pero aclaró que fue un número «muy bajo» el que hizo ese tipo de inversiones en torno al 1% y de ellos sólo «algunos pocos» invirtieron cantidades significativas.

En su opinión, es debatible el buscar alguna fórmula de compensación para esos empresarios siempre y cuando esa medida no perjudique «la protección de la generalidad» y no suponga darles una prórroga para que en sus locales se pueda seguir fumando por más tiempo para amortizar las inversiones porque «debe prevalecer la salud de las personas».

Según los autores del estudio, los trabajadores del sector de la hostelería son un colectivo profesional que continúa expuesto en elevados niveles de FAT (un carcinógeno reconocido por la Agencia Internacional de Búsqueda del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud), en una situación que no se puede calificar de satisfactoria.

 

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