El aeródromo de nunca acabar

El aeródromo de nunca acabar

El Gobierno encarga un estudio para delimitar la frontera con Burgos, mientras la torreta y la pista siguen esperando Aerogeneradores, planes eólicos y conflictos territoriales entorpecen el proyecto de Valderredible

I. C. SANTANDER

El proyecto de construcción de un aeródromo en La Lora, Valderredible, es una de esas historias que no nacen bien. Tardó en llevarse a cabo, y cuando el asunto estaba casi resuelto hubo que convertirlo en helipuerto porque en la línea de despegue se descubrió un aerogenerador. Cualquiera puede imaginar lo que debe ser despegar y encontrarse un enorme y moderno molino de viento.

Por si eso fuera poco, cuando se comenzó a prestar atención al problema se descubrió que el parque eólico, que supuestamente se había construido en terrenos de Burgos (municipio de Sargentes de Lora), podría estar, en parte, en terreno de Cantabria. Las negociaciones para tratar de aclarar el entuerto, entre las administraciones de ambas comunidades y municipios, no han dado resultado y, ahora, el Gobierno de Cantabria, a través de la Dirección General de Administración Local, ha encargado a la Universidad de Cantabria un estudio para determinar los límites territoriales entre Cantabria y Castilla-León.

Los investigadores, pertenecientes al Grupo de Historia del Derecho y de las Instituciones, contarán con un presupuesto de 13.920 euros para analizar y determinar los límites territoriales en el sur de la región, concretamente entre los municipios de Valderredible y Sargentes de Lora, perteneciente a la provincia de Burgos.

El director y responsable del proyecto será el catedrático de Historia del Derecho Juan Baró Pazos, que trabajará junto al paleógrafo Marcos Pereda, quien se ocupará de la transcripción, ordenación y clasificación documental.

El director general de Administración Local, Joaquín Ruiz Sisniega, explicó ayer que «la Universidad de Cantabria procederá a realizar un estudio en una doble vertiente histórica y jurídica para determinar los límites en esta área».

Ruiz Sisniega confía en que el estudio esté acabado este mismo año. El trabajo obligará a realizar una investigación en los archivos históricos para poder señalar, de forma rigurosa, los límites territoriales entre ambas comunidades, en la línea comprendida entre el mojón 21 y 27, según la referencia del deslinde del Instituto Geográfico Nacional practicado en el año 1956.

La idea es, una vez se disponga del estudio, fundamentar las reclamaciones de expediente de deslinde que pueda plantear el Ayuntamiento de Valderredible.

Mientras tanto, aunque parecía claro que el terreno sobre el que ya se ha construido una torreta de control y varias casetas de servicio, además de la pista de aterrizaje, y de que todo ello ha costado 1,5 millones de euros, era finalmente un helipuerto, allí, hasta la fecha, no ha aterrizado nada.

Para todos los gustos

Sobre este proyecto hay opiniones enfrentadas en Valderredible. Por un lado, los que defienden la entrada en funcionamiento de un servicio «muy importante para la extinción de incendios en la zona». Lo dice José María López, concejal regionalista en Valderredible. Por su parte, Álvaro Peña, edil del PSOE, cree que no es necesario un aeródromo allí «porque un avión tiene la suficiente autonomía para venir desde Santander». Además, Peña denuncia que se haya elegido un terreno tan cercano al observatorio astronómico, «el proyecto estrella del municipio, al que va a perjudicar con las vibraciones de los aviones, igual que los eólicos de Burgos, que ya han arruinado su función científica y lo han dejado como centro de interpretación. Es una pena el dinero gastado».