Mujeres trabajadoras denuncian las dificultades para la conciliación

Mujeres trabajadoras denuncian las dificultades para la conciliación

Delegadas de CC OO relatan en primera persona las zancadillas de las empresas a mujeres embarazadas

C. DE LA P.SANTANDER.

Isabel Tazón comenzó a trabajar de auxiliar administrativo en una empresa del sector del transporte y mudanzas de Cantabria en 2004. Tras demostrar que estaba capacitada para el trabajo consiguió un puesto fijo en la empresa. Todo iba sobre ruedas hasta que cinco años después comunicó a la empresa que estaba embarazada. Entonces comenzaron «las malas caras, la presión y el vacío». Hoy Isabel ya es madre y el próximo día 29 se reincorporará a la empresa después de la baja maternal, pero «no sé en qué condiciones».

La historia de Isabel no es un hecho aislado. Ella es una de tantas mujeres trabajadoras para quienes la conciliación de su vida laboral, personal y familiar sigue siendo un objetivo prácticamente inalcanzable, pese a los avances normativos que en materia de igualdad se han producido en España.

Tazón narró ayer su experiencia en la sede de Comisiones Obreras ante un auditorio mayoritariamente femenino dentro de la jornada 'La historia según nosotras', organizada por la Secretaría de Política Social, Mujer e Inmigración del sindicato para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Otras mujeres, delegadas de CC OO, narraron también en primera persona las dificultades del mercado laboral, cien años después de la instauración del 8 de marzo como Día de la Mujer y el del acceso de las mujeres a la universidad.

Y es que «la conciliación familiar es prácticamente inexistente», resumió después su compañera Mónica Fernández Marcos, crupier en el Casino de El Sardinero, una profesión en la que «ser mujer y madre es complicado». Como delegada sindical apoyó a una compañera que consiguió que los tribunales reconocieran que una crupier tiene derecho a la baja por riesgo durante la lactancia. «Cuando ganó ya no pudo disfrutar de este derecho porque ya no daba el pecho a su bebé, pero abrió el camino para muchas otras mujeres que están en el sector del juego».

Raquel Ruiz trabaja en una empresa de residuos industriales y también dio testimonio de la lucha en su factoría en defensa de dos mujeres trabajadoras. Contó que en febrero del año pasado la empresa despidió a una compañera que se encontraba de baja por maternidad y a otra en situación de reducción de jornada por cuidado de un hijo, además de a otros cinco hombres. «Se llevó a cabo una huelga que fue secundada por el 70% de la plantilla. La empresa se dio cuenta de que había metido la mata y terminó por readmitir a las dos compañeras». Pero lo más importante es que «aquella movilización sirvió para que las mujeres puedan disfrutar de bajas por riesgo para el embarazo y para la lactancia, de manera que ahora pasa un año y medio desde que una mujer comunica que está embarazada hasta que vuelve a su puesto de trabajo». María Jesús Santamaría, secretaria de Acción Sindical del sindicato y delegada de una empresa de telemarketing, relató la batalla librada ante los tribunales por una extinción del contrato de trabajo de una compañera que cogió una baja por riesgo de aborto.

Todos los testimonios pusieron en evidencia que un siglo después de la instauración del día de la mujer la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente.

La responsable de Política Social, Laura Lombilla, reconoció en su intervención que a pesar de los avances en materia de igualdad, «el objetivo de la igualdad real está aún lejos de alcanzarse». A su juicio, las mujeres sufren «una mayor precariedad en los contratos, que son temporales y a tiempo parcial». En este sentido, el secretario general de CC OO, Vicente Arce, defendió que no basta un día al año para reivindicar la igualdar real, sino que «hay que ser beligerantes y luchar todos los días».