«Cuanto antes empiezas a tocar un instrumento, más se disfruta»

Ara Malikian comienza hoy un ciclo de actuaciones para escolares en el Palacio de Festivales, donde el sábado ofrecerá un concierto.. ::                             DM/
Ara Malikian comienza hoy un ciclo de actuaciones para escolares en el Palacio de Festivales, donde el sábado ofrecerá un concierto.. :: DM

El músico armenio, que inicia hoy una serie de actuaciones para los escolares, cree que el artista tiene que probar «y probar para crecer» Ara Malikian Músico, protagonista desde hoy de la temporada del Palacio

ALMUDENA RUIZSANTANDER.

Ara Malikian parece estar en todas partes al mismo tiempo: enciendes el televisor y ves al violinista armenio en uno de los espacios musicales que emite la cadena pública entre programa y programa; lo ves también cada semana en 'El club de Pizzicato' que emite La 2; está de gira por varias ciudades francesas y casi sin tiempo para guardar su violín, lo vuelve a sacar en Santander, a donde llega para presentar el espectáculo 'Cuentos del mundo: Armenia. Un mundo feliz' y ofrecer un concierto en la sala Argenta.

- Acude a Cantabria con una doble propuesta: una dirigida al público infantil y otra para adultos. ¿Cuál es el público que prefiere?

-No tengo preferencias de público; es decir, no cambio ni mi actitud ni mi manera de tocar en función de la audiencia. Para ambos toco igual. A los niños no les tomo por más tontos porque no lo son, de hecho, son más listos, e igual de maduros que los adultos. Trato de acercarles la música de la misma manera, para que ellos la descubran.

- ¿Cómo definiría el espectáculo 'Cuentos del mundo: Armenia. La historia de un hombre feliz'?

- Es un espectáculo donde se intenta descubrir la música Armenia, que es muy desconocida en España. Al mismo tiempo, tratamos de difundir cuentos de otras culturas y, en el fondo, nuestra intención es mostrar que hay una manera de vivir que consiste en vivir para disfrutar de la vida, no solo para trabajar.

- En los últimos años ha hecho numerosos espectáculos para niños. ¿Qué puede hacerse en favor de la educación musical?

- Primero, que en todos los institutos y colegios sea obligatoria la asignatura de música y que no se considere ésta como algo menos importante. Aprender música o aprender a tocar un instrumento permite a los niños desarrollar algo en su interior que incrementa y potencia su intuición.

También necesitamos no sólo profesores sino también buenos aficionados. Gente que toque un instrumento sólo por placer. Cualquier persona, mecánico, ingeniero, lo que sea, si toca un instrumento tiene un placer extra que se le añade a su vida. Cuanto antes se empieza a tocar un instrumento más se disfruta.

- Hace algunas semanas presentaba un espectáculo singular en un recinto también singular como es el Teatro Circo Price. ¿Qué papel puede desempeñar un músico como usted en espectáculos de estas características?

- Las actuaciones en el Teatro Circo Price fueron toda una experiencia. Tocar en un ring de lucha fue una idea muy loca y muy interesante: una lucha artística en la que tuve por compañeros a grandes artistas como Igor Yebra y Sol Picó. Fue una experiencia muy bonita, una manera distinta de ver el arte.

-¿Considera que a partir de propuestas de este tipo se divulga la música clásica?

- Cualquier manera es válida, pero las actuaciones del Price fueron una performance, un experimento, un diálogo entre artistas. No era cuestión de divulgar sino de ver el arte de otra manera, una propuesta diferente.

- En ocasiones se ha criticado que un virtuoso del violín como usted participe en algunos de los espectáculos en los que interviene. ¿Qué les diría a este sector de la critica?

- Menos mal que hay críticas. Todos podemos decir nuestra opinión. El artista tiene que probar y probar para crecer. Las críticas son para escucharlas, siempre son interesantes, pero al final cada uno tiene que seguir sus convicciones.

- A su juicio, ¿cuál es el espacio ideal para oír música clásica?

- La música clásica es apta para todos los espacios: auditorios, teatros, etcétera. Pero hay que trabajar en más líneas: en un café, en la calle, en espacios más populares, sitios al aire libre, estadios.

- ¿Qué le llevó a elegir España como lugar para residir?

- Las cosas más sencillas, el estilo de vida: el sol, la comida, los horarios de la vida, que al final es lo que importa.

- ¿Cómo ha sido su adaptación a la cultura española?

- He vivido en muchos países y he aprendido a disfrutar de todo, de las costumbres de cada lugar, pero sin perder mi propia cultura.

- Acude a Santander con el grupo que dirige, ¿cómo es su trabajo como director del ensemble?

- No me considero director, nunca me ha gustado la figura de un director. Trabajo con amigos, cada uno aporta lo suyo y luego tocamos juntos un diálogo entre músicos. No me gusta la imagen de un director, prefiero que cada uno aporte su personalidad.

- En Cantabria usted impulsa el programa 'Caprichos Musicales', que se celebra en Comillas. ¿Cómo surge este proyecto?

- Surge hace seis años y es uno de mis proyectos favoritos. Vuelvo siempre con mucho gusto a Cantabria y a Comillas. En este proyecto invitamos a amigos músicos a que vivan allí durante dos semanas. La gente que va a los conciertos nos ve ensayar, pasear, comer, bañarnos o descansar en la playa y luego por las noches en el concierto. Eso es algo muy especial.

- De cara a la próxima edición, ¿qué proyectos tiene?

- Tocaré los 24 caprichos de Paganini, habrá una orquesta, como cada año, para cerrar el festival y conciertos líricos, unos doce en total.

- Una persona como usted tiene siempre en mente proyectos o ideas nuevas. ¿En que está metido en estos momentos?

- Sí, por supuesto, como intérprete y como violinista no puedes parar de soñar nunca, ni de tener ilusión, porque si no, dejas de crecer. Necesitaría varias vidas para desarrollar todos los sueños que tengo.

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