Triste retrato social del exilio

Veintiocho imágenes recorren en Náutica una mirada comprometida con los exiliados saharauis en la provincia de Tinduf (Argelia)

J. C. ROJOSANTANDER.
Miguel Ángel Peláez, la pasada semana, junto a uno de los retratos que cuelgan de las paredes de la sala de exposiciones de Náutica. ::
                             D. PEDRIZA/
Miguel Ángel Peláez, la pasada semana, junto a uno de los retratos que cuelgan de las paredes de la sala de exposiciones de Náutica. :: D. PEDRIZA

«He querido primar lo particular sobre la cantidad». Veintiocho imágenes son suficientes para construir el relato que hilvana Minguel Ángel Peláez en 'Sahara: una vida en el exilio', la muestra fotográfica que acoge la sala de exposiciones de la Escuela de Náutica hasta el próximo 9 de abril. Ha optado por el formato grande, que sobre las paredes parece abrir ventanas a un mundo extenso, amplio, de espacios abiertos donde la ausencia de marcos expande aún más la mirada en blanco y negro que inmortaliza la aridez de los campos de refugiados asentados en la provincia de Tinduf, en Argelia.

Se detiene en diferentes instantes de una realidad donde la dignidad aún no ha cobrado carta de naturaleza. «En la parte primera hablo de los campamentos, el entorno, etc. Luego avanzamos hacia la educación, las cuestiones como las condiciones de vida, los recursos con los que cuentan...». Un texto acompaña cada imagen. Sirve para profundizar, «para contar algo más allá de lo que la imagen no puede mostrar».

Que hoy la Escuela de Náutica acoja este trabajo es más bien fruto de la casualidad. «Ha sido la primera vez que he viajado a algún sitio con unos conocimientos fotográficos básicos». Visto el resultado, fueron varias amistades las que impulsaron al trabajador del gabinete de Planificación de la Universidad de Cantabria. El Aula de Cooperación Internacional de la UC hizo el resto, y el amparo de la ONG Cantabria por el Sahara se sumó al proyecto. La motivación lo requería.

«Al final lo que alcanzamos es una visión general de la existencia de esas más de 200.000 personas abandonadas a su suerte. Se siente la impotencia de estar luchando contra los gigantes movidos por los intereses económicos», lamenta Peláez .

Relativizar la realidad

El poso de la experiencia deja un sabor agridulce. «Disfruté mucho en contacto con aquella gente. Estas experiencias ayudan a relativizar los problemas del día a día. Alguna vez pregunté el porqué de la necesidad de abandonar ese lugar. Alguien respondió que yo tenía la posibilidad de ir al baño en mi casa, abrir un grifo y darme una ducha. Cuando escuchas eso, no puedes añadir nada».

La oferta de la muestra se completará el viernes, día 26, con el coloquio 'Cantabria por el Sahara', un día que ofrecerá la posibilidad de caminar por la exposición gracias a una visita guiada por «los detalles, lo efímero, los instantes», que capta la cámara, y que muchas veces escapan al ojo.

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